La metodología que ha aupado talentos al primer equipo del Valencia
Fútbol

La metodología que ha aupado talentos al primer equipo del Valencia

La metodología es uno de los aspectos más importantes en un club de fútbol. Se busca una identidad que traspase los límites de los diferentes equipos, un método de trabajo que compartan el primer equipo y el resto de escuadras de la cantera.

Para ello, es necesario un hacer conjunto, coordinado entre los diferentes departamentos de la entidad. Todo, con el objetivo de cumplir la meta de cualquier club de fútbol: formar a jugadores de la cantera y ser un equipo competitivo.

En esas, el Valencia Club de Fútbol lleva unos años implementando un modelo continuista, fundamentalmente desde los cambios introducidos por José Ramón Alesanco. Un modelo que, parece, va a continuar siendo el mismo ya con Luis Vicente Mateo en la dirección de la Academia.

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Y es que la cantera es la base de un proyecto global, de una forma de juego y formación que quiere hacer de la Academia un proyecto fructífero.

Carlos Soler, Rafa Mir, Lato, Nacho Gil o Sito. Estos son algunos de los últimos nombres de jugadores que han debutado en el primer equipo bajo esta metodología de trabajo. Una manera de obrar basada en el desarrollo integral del futbolista, siempre respetando las etapas vitales de los chavales.

Desde muy pequeñitos empieza a implantarse un modelo basado en tres etapas, separadas según la edad, tal y como expuso Antonio Hernández, su director de metodología, en el II Congreso Internacional de Fútbol organizado por la UCV en Torrent.

TRES ETAPAS DE FORMACIÓN

Los niños de 7 a 11 años en la Escuela del Valencia basan su aprendizaje en el juego y la improvisación, desarrollando fundamentalmente las habilidades motrices del jugador.

En una edad tan temprana, se considera desde el club -en consonancia con algunas técnicas de clubes y universidades americanas y europeas- que han de potenciarse los juegos en el momento del calentamiento, para hacer evolucionar la psicomotricidad básica del futuro futbolista.

Tal y como afirma Antonio Hernández, director de metodología del Valencia CF y ponente en el citado Congreso, a YoSoyNoticia.es, empieza en esta fase “el desarrollo perceptivo del jugador”, así como una iniciación a “la interpretación del juego”.

Seguidamente, en la segunda etapa del proceso, desde los 12 hasta los 16 años, se va dando una formación al futbolista que, además del entrenamiento conjunto, recibe unas pautas que van más allá del trabajo colectivo.

“Entrenamiento, experiencia y adquisición” son los términos que encabezan esta etapa de la formación del jugador. En ella, el Valencia comienza a introducir la experiencia dentro del sistema de juego, gracias a lo cual, el futbolista empieza a ser un activo que el club va puliendo hacia la élite.

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Con ese objetivo, la Academia optimiza la actuación del futbolista desde una perspectiva individual, especializándose en una posición determinada.

Una élite que está más cercana cuando entramos en la tercera etapa de formación. En ella se piensa en “ganar y triunfar”.

No obstante, se entiende la palabra “ganar” desde el punto de vista de la adquisición de las habilidades óptimas para salir a competir. Es la que corresponde a la edad juvenil, y, al mismo tiempo, supone uno de los escalones más complicados de superar.

Llegado el momento, el salto al filial o al primer equipo es siempre uno de los pasos más decisivos de la carrera como futbolista.

FRACASO COMO ESCALÓN HACIA EL ÉXITO

En la Academia del Valencia, como en todo deporte formativo, se entiende que el error y el fracaso forman parte del proceso de maduración del futbolista. De hecho, se consideran como la “fase subóptima del éxito”.

“El talento es una habilidad que puede ser repetida”. En esos términos se refería el propio Antonio Hernández cuando se habla de talento a edades tan tempranas.

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De hecho, no suele sentar bien en ninguna cantera de España hablar de jugadores talentosos a esas edades, puesto que entienden que esto puede llevar asociado un menor trabajo y dedicación por parte del jugador.

Por ello, los entrenadores han de ser “educadores”, que formen al canterano también en el plano personal.

 

TRABAJO COLABORATIVO EN TORNO A UN SISTEMA

En la Academia del Valencia Club de Fútbol, tal y como añade el director de metodología, se lleva desde 2013 siendo “continuistas”, aunque siempre con una evolución e innovación que provocan que el método de trabajo varíe en algunos planos de año a año en busca de la mejora.

Al mismo tiempo, se busca desde la entidad un “trabajo colaborativo”. Los entrenadores de la Academia, en consonancia con los coordinadores -en el caso de fútbol 11, Sergio Ventosa- y la dirección analizan el rendimiento individual y colectivo de cada uno de los equipos.

Un trabajo que va revisándose con cierta periodicidad a lo largo de la temporada, para estudiar la evolución de los canteranos.

Todo este trabajo gira en torno a un sistema de juego basado en el 4-3-3. Se cree, desde el club, que se trata del sistema con más variabilidad. A partir de él, los entrenamientos específicos por posición realizados una vez a la semana se dedican a trabajar en función de las debilidades, para optimizar el rendimiento individual.

Tras ello, el entrenador es partícipe a la hora de poder proponer un cambio de posición de un jugador, siempre después de llegar a un consenso con los coordinadores y la dirección, quienes toman la última decisión.

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“FORMACIÓN DE FUTBOLISTAS Y PERSONAS”

Un proyecto que busca los resultados en el corto plazo -el fútbol así lo exige-, pero que también anhela unos frutos en el medio-largo plazo. Un modelo que haga a la cantera del Valencia CF una de las más exitosas, dentro del gran nivel que se tiene en España.

Todo con el objetivo de que prosperen más niños como Carlos Soler, al que la Academia quiere que tengan como ejemplo los chavales que hoy día portan la elástica del club de Mestalla en las categorías inferiores.

La Ciudad Deportiva de Paterna es, como reza en su fachada, un centro de formación “de futbolistas y personas”. El propio Soler, el mejor ejemplo de ello.

¿Por qué eres tan bueno Carlos Soler?

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