VÍDEOS: CARLOS MARTÍNEZ

 

En un primer vistazo al entrenamiento del equipo Juvenil A del BM Mislata (un conjunto que está ante una temporada muy especial, buscando consagrar a esta generación de jugadores que ya han sido campeones provinciales) cuesta encontrar a Ramiro. Nos han dicho que en este club hay un chico recién aterrizado de Sudamérica que tiene un talento especial para el balonmano, y eso que nació sin mano izquierda.

Pero sobre la pista nadie parece ir un paso por detrás del resto, y es con el paso de los minutos y fijándonos con detalle cuando acertamos a distinguir a Ramiro. Es ese extremo que juega por el perfil izquierdo, cuyas definiciones ante la portería están repletas de talento y depurada técnica.

Y es que nuestro protagonista ni se siente diferente o lastrado para triunfar en el deporte, ni aquí le tratan de forma especial para facilitarle un puesto en el equipo. La exigencia es la misma para todos, así lo quiere Ramiro y así es como ha tenido que luchar toda su vida en el ámbito deportivo. Aunque no siempre tuvo el balonmano como prioridad.

Una joya con un balón en los pies

De familia con gran peso en el balonmano argentino (su padre es un referente de este deporte en el país sudamericano, actual ayudante de Manolo Cadenas en la selección albiceleste que acaba de disputar el Mundial), el 40×20 siempre estuvo en su día a día. Pero en Argentina, un país que ríe y llora con el fútbol a flor de piel, la pelota a ras de césped también debía ocupar tiempo en el crecimiento del pequeño Ramiro.

Y así es como su don natural para practicar deporte, pese a nacer sin mano izquierda, le condujo hasta algunas de las mejores canteras del planeta fútbol. Estuvo en Boca Juniors y también tuvo un breve paso por la base del FC Barcelona, hasta que un buen día en la preadolescencia decidió volcarse al 100% con el ‘handball’.

Precisamente el deporte donde las manos tienen una mayor incidencia, aunque en casa jamás le presionaron para que eligiera una actividad en particular. Ramiro fue libre, y su corazón le condujo hasta las pistas en detrimento de los estadios de fútbol.

La gran oportunidad en Mislata

Aunque tímido en el primer contacto, poco a poco Ramiro va sintiéndose más cómodo ante la visita de Yosoynoticia.es, el medio por el que miles de lectores pueden conocer historias tan inspiradoras como la suya.

Fue un buen amigo de su padre, y alma máter del BM Mislata, el que provocó la llegada del chaval al municipio valenciano hace pocas semanas. Un compatriota suyo como Mauro Longarini, asentado desde hace más de una década en la capital del Turia, se ha traído a Ramiro para reforzar al prometedor equipo Juvenil del club en una temporada con grandes alicientes competitivos.

Confiando en este joven extremo, internacional con las inferiores de su país, para ser la guinda del proyecto.

Y que nadie piense en amiguismos o facilidades en la adaptación. Basta con ponerse en la piel de un chico de 18 años que llega solo a Valencia para entender la magnitud de la apuesta que ambas partes han realizado, y solo se necesitan unos minutos de visionado del entrenamiento o de charla con los protagonistas para entender que aquí no se regala ni un minuto de juego.

Que solamente el talento, constancia y fortaleza mental de Ramiro le abrirá o cerrará las puertas del balonmano europeo.

Y es cuando va comprobando que no buscamos el morbo de la ausencia de su mano izquierda para enfocar el reportaje en ese detalle, y que es el deporte y su ejemplo de superación lo que nos mueve a estar en Mislata un viernes por la noche, cuando se suelta y olvida los nervios del inicio de la entrevista. Cuando descubrimos a un chaval con la cabeza muy bien amueblada, a alguien con las ideas muy claras sobre cómo quiere conducir su carrera deportiva.

Sus compañeros alucinan con su calidad (debe tenerla para ya haberse hecho un nombre en el balonmano argentino), y aunque es humano dudar en un primer momento de su valía en este deporte que se juega con las manos, enseguida entendieron que Ramiro no estaba ahí por casualidad. “Es muy bueno y es un luchador”, aseguran.

Bastaron un par de horas sobre la pista para desterrar esos prejuicios que en Argentina alguna vez le han hecho pasar un mal rato al chico. Pero eso también le ha hecho más duro de mente, y si depende de él estamos seguros de que su carrera en el 40×20 va a ser larga y exitosa.

Nadie se tiene que quedar estancado, siempre hay que ir para adelante y tener fe en uno mismo. Todo es posible”, afirma Ramiro Milano.

Y su mejor regalo no son estas palabras, es la actitud ante la vida y el deporte de un chaval que ha tenido que trabajar el doble que los demás para llegar a donde está hoy en día. Un claro ejemplo de que las únicas barreras que no podemos superar son las que nosotros no estamos dispuestos a derribar.

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