El germen de los ‘Hispanos’
Balonmano

El germen de los ‘Hispanos’

La tradición escolar en muchas ciudades ya no es la que era antaño, las ayudas empresariales e institucionales que colocaban importantes proyectos en la élite de clubes masculina y femenina desaparecieron, y es labor de las distintas federaciones territoriales y de los clubes de base el poder mantener viva la llama de un deporte aferrado a valores muy útiles para el desarrollo físico, intelectual y emocional de nuestros jóvenes.

¿Qué necesita el balonmano de la Comunidad Valenciana?

El BM Mislata es un claro ejemplo de ello, y mediante una charla con su director deportivo y fundador Mauro Longarini profundizamos en las motivaciones, dificultades, retos y demás condicionantes que imperan en la vida de cualquier club de balonmano base como ellos, en la Comunitat Valenciana o en todas esas provincias españolas que desde el anonimato forjan el carácter y espíritu ganador de los ‘Hispanos’.

El caso del BM Mislata

La suya es una historia breve, surgiendo el club en 2005 para suerte del balonmano masculino en una localidad como Mislata, ligada a una vertiente femenina que trajo deporte de élite al municipio.

Fue un argentino llamado Mauro Longarini, llegado a causa de la crisis en su país natal y con experiencia aquí en lugares como San José de Calasanz y Quart, el que volcó su pasión por este deporte en el proyecto del BM Mislata. Desde entonces ha pasado más de una década y lo que empezó con un equipo Senior, ahora se ha consolidado como una de las estructuras de balonmano base más reconocidas de toda la provincia de Valencia.

“Empieza todo a partir de los colegios, colaborando desde hace unos 10 años en convenio con el ayuntamiento de Mislata para volver a hacer que el balonmano tenga peso en los colegios de la zona”, indica Mauro. Y su labor poco a poco les ha permitido crecer hasta la realidad actual, donde cuentan con un gran número de jugadores y equipos en la base, teniendo conjuntos A y B en todas las categorías.

Cifras

Fue la campaña 2011/12 una de las que recuerdan con más cariño en este club de formación de balonmano, logrando esa temporada colar por primera vez a uno de sus equipos de cantera en un Sector del Campeonato de España. “Fuimos terceros en la Comunidad Valenciana, el primer gran éxito del club”, rememora Mauro Longarini, fundador y actual director deportivo del BM Mislata.

Al proyecto desde entonces se fue sumando gente y entre ellos Jorge Fernández, ex jugador de Asobal con más de 15 temporadas de experiencia en la élite, que actualmente entrena al primer equipo que juega en 1ª Nacional (el tercer escalón del balonmano español) y coordina las Escuelas del club.

Una estructura que bordea los 200 jugadores, con 14 equipos que van desde Senior (3 ), 1 de Veteranos y 2 juveniles, 2 cadetes, 2 infantiles, 2 alevines, 2 benjamines y “luego tenemos unos 10-12 grupos de Escuelas”.

Estamos intentando reflotar la pasión por el balonmano en la zona”, añade Mauro.

Labor escolar

Antaño no era difícil acudir a casi cualquier centro educativo, especialmente si era de confesión religiosa, y encontrar el balonmano como deporte principal y favorito en las horas deportivas del centro.

Eran una de las mejores canteras para un balonmano que ha tenido que reinventarse a raíz de la caída de la práctica del 40×20 en los colegios, y la aparición de múltiples ofertas deportivas que también luchan por captar la atención de los jóvenes.

“El colegio Doctor López Rosat de Valencia es uno de los que nutre mucho a la cantera del BM Mislata, pero además estamos intentando sacar escuelas en los colegios cercanos que no sean solo de Mislata, en la zona Oeste de Valencia. Es difícil porque hoy en día hay muchas actividades extraescolares, y es el gran reto que tenemos”, apuntan.

Un desafío para ellos, y para el resto de clubes modestos y de formación que inundan cualquier localidad de la Comunitat Valenciana y España.

La tradición en las localidades pequeñas quizá sea más fuerte y más difícil de hacer desaparecer entre la diversidad de ofertas de ocio y deporte para los jóvenes, pero ningún club de balonmano escapa a los obstáculos que el nuevo siglo ha traído hasta un deporte que, gracias a los ‘Hispanos’, recupera por unas horas la atención mediática que antaño recibía, también ayudado por una liga doméstica que era referente a nivel mundial.

Retos

Frente a esta realidad la entidad de Mauro Longarini se echa a la calle, trabaja día a día sin mirar el reloj para ganar cada centímetro de protagonismo en su entorno. Sabiendo que una vez que alguien descubre y prueba el balonmano es difícil que se desenganche, pero el desafío reside en llevarles este deporte, no esperar que ellos acudan a ti.

“Llevamos 5 ediciones de un evento en el mes de mayo que se llama ‘Balonmano Calle’, en 5 localizaciones diferentes de Mislata, sobre todo zonas públicas. Hacemos lo más básico de este deporte y adaptado para que la gente lo conozca, y especialmente en horario de salida de los chavales del colegio”.

No hay que quedarse sentado esperando que la gente venga a apuntarse al club, sino intentar ir a buscarlos a todos”, añaden.

Toda vez que la crisis económica, la desaparición de las fuertes y numerosas ayudas institucionales y la llegada de nuevas ofertas de ocio ha complicado la existencia a un deporte antaño tan popular como el balonmano (pese a ello sigue creciendo en licencias año a año, aunque a la gente de la base le preocupa la calidad además de la cantidad), son tiempos de pensar en nuevas herramientas para conectar con los jóvenes.

“Los éxitos de selecciones no nos han dado tanto a nivel de clubes y cantera como desearíamos, además de que en el pasado no todos los proyectos cuidaron como tocaba la labor con las bases. Eso sí, es muy difícil que un niño deje este deporte una vez que lo conoce y lo practica, por eso no hay que cesar en la intención de seguir trabajando”.

En este deporte no te puedes relajar, no puedes tener años de pensar que ya lo tienes todo hecho. El balonmano hay que trabajarlo a diario”, señalan.

Y en el BM Mislata lo hacen con la profesionalidad empapando cada rincón y cada iniciativa que emprende el club, además de apostar por sus valores como elemento diferenciador con el fútbol, sin ir más lejos. “El balonmano lo planteo como una herramienta transformadora, a través del cual la persona se puede transformar en alguien preparado para la vida”.

“Trabajamos muy duro y somos muy exigentes desde benjamines, y eso no está reñido con pasarlo bien y divertirse”, apuntan.

‘Hispanos’

No todo está perdido cuando uno es capaz de ver a la selección de su país coronarse reina de Europa, y en una localidad como Mislata casi 100 personas se reunieron de noche en el bar del pabellón donde juega el equipo para ver por la tele una final que reconcilió a buena parte del país con un deporte que ha perdido mucho tirón televisivo, castigado sin duda por la pérdida de interés en una competición doméstica carente de emoción.

Aunque más que imaginarnos este título continental como una chispa que por sí sola atraiga a cientos de nuevos jóvenes hacia los clubes de base y modestos como el BM Mislata, lo que hay que pensar es que son los éxitos de este calibre, forjados además en los buenos valores, los que hacen más grande este deporte.

“Ayuda que el jugador profesional de balonmano no deje de ser una persona humilde, simple y cercana. No se olvida que salió de un colegio o de un club de base, y lo tiene muy presente. Ayuda a que todos tengan claro que esto no se hace para salvarte la vida, es un aporte más a mi educación, a seguir conociendo gente y tener una formación deportiva muy buena”, indica Mauro Longarini.

Empresas y referente en la élite

Que el balonmano no es un deporte apoyado por las empresas, que no lo ven como algo rentable a corto plazo, es una realidad conocida por todos los que se dedican a ello a diario. Eso sí, como bien apunta nuestro protagonista, “cuesta hacerse ver, pero una vez lo haces es más fácil encontrar un compañero de viaje a largo plazo”.

Situación muy diferente a la de otros países, donde hay un apoyo al deporte bestial comparado con España.

Y pese a ello, pese a que el balonmano tiene pocas ayudas a nivel institucional y empresarial, sin contar además con una liga profesional que sea de las mejores del mundo, es capaz de sacar jugadores de base siempre y de ser campeón del mundo junior, subcampeón del mundo juvenil y campeón de Europa absoluto, en un mismo ciclo de años.

En la base se sigue trabajando bien, en Valencia hemos notado que ha bajado el rendimiento general pero no la participación en los clubes de balonmano”.

El fenómeno actual, por lo menos a ojos de Mauro Longarini, consiste en que poco a poco se va reflotando en cantidad y en creaciones de nuevos clubes, algo que agradecen desde la Federación de Balonmano de la Comunidad Valenciana, pero el efecto es el contrario cuando ponemos el foco en una gran ciudad como Valencia capital y su área metropolitana.

“Los colegios ya no tienen el balonmano como primer deporte como pasaba antes, en los colegios religiosos sobre todo. Mucha gente se cansa y no sigue trabajando por el balonmano, porque esto es muy duro. Es muy difícil subsistir hoy en día, la realidad es que los clubes de base estamos en una situación complicada porque dependemos de un esfuerzo del 120% cada día, y las federaciones territoriales están un poco igual”.

Es complicado si no hay un apoyo externo más grande al deporte del balonmano”, remarca nuestro protagonista, al que no le desagradaría que en la capital de Turia pudiera consolidarse algún día el sueño de tener un Valencia Basket de balonmano.

Ver a un mecenas como Juan Roig impulsando un gran proyecto en la élite de balonmano, que tire del deporte a nivel mediático y que consiga dar salida a muchos de los jóvenes que hoy en día se curran el futuro en los numerosos clubes de base existentes.

“Obviamente que no tener un referente como Valencia Basket nos hace limitantes a todos, llegamos hasta donde podemos llegar y eso sí, el flujo de trabajo de la cantera no va a parar y no queremos que pare. Buscamos que los jugadores sigan siendo cada vez mejores, pero es verdad que cuando llegas a los 18-20 años se puede hasta donde se puede”.

Valencia capital necesita un equipo fuerte que sea capaz de aglutinar a toda o parte de esa cantera que va saliendo, pero mientras no lo haya tendremos que seguir luchando y peleando hasta donde se pueda”, añade.

Y ese hasta donde se pueda quizá signifique que su Senior, por motivos económicos, no pueda salir a competir en categoría superior. “Queremos ser punteros pero sin traicionar los valores de trabajo, sacrificio y respeto a los rivales. Con esa premisa intentar llegar lo más alto posible y para el 2020 nos gustaría entrar en Plata, pero sabemos que es difícil”, concluye.

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