Celebrar aniversarios o cumpleaños siempre es un motivo de felicidad. Llenar la tarta de velas rodeado de los tuyos y disfrutando de un año o de un día muy especial no tiene precio. Pero cuando vives una temporada en la que tu club cumple años es más especial todavía. Y más si se ha logrado con tanto esfuerzo como el que caso que contamos en el día de hoy.

Viajamos hasta la localidad alicantina de Onil. Allí nos espera Cristina Tango, la presidenta del Club Deportivo Onil, un equipo de baloncesto que puede decir bien alto y bien orgulloso que está celebrando su 50 aniversario. Casi nada. 50 velas sobre una tarta que, afortunadamente, está preparada para seguir aumentando de cara a otros aniversarios.

El CD Onil, además de crear jugadores y jugadoras de baloncesto a través de entrenamientos y jornadas de formación, ha regalado a la sociedad personas con valores. Y es que ese es su verdadero título, el haber llegado hasta aquí con unos valores que pasan de generación en generación. Por eso, la primera palabra que le sale a la presidenta del club es «orgullo».

Trabajamos bien, juntos y vivimos con muchísimo orgullo este año

Cristina Tango transmite felicidad a cada frase. Y entre sonrisa y sonrisa presume de todo el trabajo que se ha realizado para llegar hasta aquí: «Vivimos este año con mucho orgullo, sobre todo porque somos muy conscientes que siendo un club tan pequeño en una localidad que no llega a 8.000 habitantes, llegar hasta aquí con la cantera y con la trayectoria que tenemos es complicado. Trabajamos bien y trabajamos juntos para la gente del pueblo.

Además, teniendo en cuenta el hándicap de las instalaciones. Si la ciudad de Valencia tiene problemas con algunas instalaciones, el problema crece en Onil: «En Onil, la mayor dificultad es la de la instalación deportiva. Somos 15 equipos esta temporada y solo tenemos una pista. Hay que hacer casi un tetris para organizarte y que entrenen todos los equipos. Tenemos dos equipos en Autonómica y estamos limitados en horarios».

Y, pese a todo, la ambición del CD Onil no se frena. De hecho, el objetivo de la entidad es ascender en los próximos años: «Nuestro objetivo es llegar a Nacional en dos o tres años, pero es complicado. Apenas se puede entrenar y luego, los grandes clubes con mucho renombre pero con poca cantera se nutren de los equipos pequeños como el nuestro. Pero esto nos hace más fuertes también porque nos adaptamos«.

La base del club es el voluntariado. Trabajamos por amor al basket y al club

Cumplir 50 años en un club tan pequeño es muy meritorio. Pero más lo es la forma en la que lo ha conseguido. Y es que, como nos cuenta Cristina Tango, la fortaleza de la entidad es la del voluntariado: «La base del CD Onil es el voluntariado. Nadie cobra y todo el trabajo es por amor al baloncesto y al club y porque todos hemos crecido aquí. Yo empecé siendo alevín y me apunté con mi hermana. En Cadete ya empezamos a trabajar con el voluntariado, que ahí es cuando empezamos a ayudar más y a formar esa cadena de voluntariado que sigue funcionando a día de hoy».

Esa cadena fortalece los lazos de sentimiento con el Onil, algo que permite a la presidenta afirmar de manera rotunda que esto es solo el principio de otros 50 años más: «Estamos confiados porque el sistema es fácil. Si desde pequeños les enseñas a trabajar de forma voluntaria acabarán ayudando. Yo sé que en la base está la futura junta directiva. Cuando hay partidos amistosos, alguien del club hace de mesa. Es una tontería, pero todo este tipo de acciones nos llevan a estar donde estamos. Y educamos a las nuevas generaciones a que se impliquen con pasión«.

Ya con respecto al trabajo de Cristina Tango, la presidenta del club alicantino describe algunos cambios en los que se ha buscado igualdad entre otras muchas cosas: «Queríamos hacer una reestructuración interna, añadir nuevas directrices y lo hemos hecho. También dar una igualdad. Los equipos masculinos habían tenido más horas de pista que los femeninos y ahora, eso ya no es así. Mi función es organizar y gestionar el club.

El baloncesto me ha enseñado a vivir mejor

El deporte en general y el baloncesto en particular en este caso llega a ser la forma de vida de muchísimas personas. En el caso de Cristina Tango ocurre lo mismo y todo, gracias a un trabajo realizado desde el sentimiento: «No se nos pasa por la cabeza el dejar el club. Hay momentos duros, pero tenemos la suerte de ser fanáticos por el baloncesto. Tenemos gente anónima que nos ayuda y que nos cede algunas pistas. Cuando trabajas tanto de corazón, te rodeas de gente que busca siempre soluciones. Vivimos estos 50 años como si fuera el principio de otros 50 años más«.

Con ese corazón, la entidad ha preparado diferentes eventos con los que celebrar su 50 aniversario: «Durante toda la temporada tenemos diferentes eventos. Empezamos el primer fin de semana de septiembre con un torneo Senior masculino de clubes históricos. Luego hicimos otro torneo femenino, ahora estamos con una exposición en la Casa de la Cultura de Onil hasta el 4 de noviembre, vamos a proyectar películas de baloncesto entre febrero y marzo…».

Y como si del último lanzamiento en busca del anillo se tratara, le preguntamos a Cristina Tango lo que ha supuesto y supone para ella el baloncesto: «El baloncesto me ha ayudado a saber vivir y a saber vivir mejor«.

Fotos cedidas por el CD Onil.

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