«Mantenemos la distancia», «cada uno su botella» o «de uno en uno, que tienen que tomar la temperatura» son frases que escuchamos a la hora de entrar en una pista de baloncesto. Lejos de las indicaciones de un entrenador a nivel táctico, del sonido del bote o de las típicas trenzas, la nueva normalidad causada por la crisis del coronavirus COVID-19 hace que esas expresiones marquen el inicio de una sesión de entrenamiento de un equipo de baloncesto.

La toma de temperatura y un registro con nombre y DNI de cada entrenador/jugador son los primeros pasos para poder acceder a la pista de baloncesto del pabellón municipal Cabanyal-Canyamelar de la ciudad de València. Allí, el Club Baloncesto GRAO recupera poco a poco la normalidad en sus diferentes equipos. Eso sí, con sesiones de trabajo más centradas en la técnica individual que en la táctica o en los partidos 5×5. Un trabajo de post temporada para volver a soltar muñeca.

Club Baloncesto Grao, 40 años de vida formando jugadores y personas

En YoSoyNoticia.es hemos visitado las instalaciones del mítico barrio valenciano para descubrir y conocer cómo es un entrenamiento de baloncesto en la nueva normalidad. Y lo hacemos con el coordinador de los equipos y entrenador, ‘Mike’, quien desgrana las medidas y los protocolos que se están siguiendo desde el CB Grao, la respuesta de los jugadores y las principales dudas que azotan a todo el deporte amateur.

Tomamos la temperatura, controlamos el aforo y desinfectamos todo el material antes, durante y después de la sesión

La vida ha cambiado y eso se ve en cualquier rincón, aunque es más llamativo cuando los entrenamientos de un deporte de contacto se ven dominados por la distancia social, el gel hidroalcohólico y el lavado de manos. Pero, como todo en estos tiempos que corren, todo es cuestión de adaptación.

Y eso es lo que ha hecho el CB Grao, adaptarse: «Estamos siguiendo todas las directrices que nos ha marcado la Fundación Deportiva Municipal, que creemos que son muy seguras y acertadas. Hay un control de acceso a la instalación con una entrada y una salida diferentes para evitar cruces con otras personas. Hacemos una toma de temperatura a cada participante, hay una desinfección de los componentes que se van a utilizar durante la sesión y la gente se lava las manos con gel hidroalcohólico antes, durante y después del entrenamiento».

El control del acceso permite saber qué jugador ha estado sobre la pista si se diera alguna situación fuera de lo común una vez acabe la sesión: «Registramos la asistencia de todos los jugadores para tener localizado el contacto de cada uno de ellos. Dentro de la instalación es obligatorio el uso de mascarillas menos en la pista y los vestuarios no se están utilizando. Los jugadores vienen cambiados de casa y se marchan como han venido. Todos los grifos están cerrados y todos traen sus propias botellas y ahí también hay distancia para que no haya grupos».

Los balones también son propiedad de los jugadores y también se desinfectan. Todo es parte del protocolo que conocen a la perfección los jugadores y que han confirmado su seguimiento: «Cada jugador trae su propio balón. Todos los jugadores han recibido un protocolo de seguridad con todas las normas establecidas tanto por la instalación como por el club y nos han entregado firmada una declaración confirmando su lectura y conocimiento. Además, en cada entrenamiento hay un responsable del club velando por el cumplimiento de esas normas«.

Está todo pensado para el trabajo individual

Más allá de los cambios obligados por las medidas sanitarias, las modificaciones han llegado a los entrenamientos. Los 5×5 han desaparecido y la preparación táctica, también. Por eso, el trabajo actual busca la mejora del jugador a nivel técnico: «Enfocamos todo el entrenamiento en técnica individual: tiro, bote, finalización… Si esto fuera en plena temporada, el entrenamiento sería más complicado. Esto es un trabajo de post temporada. La situación táctica no es muy importante y no nos está siendo demasiado complicado montar los entrenamientos».

Y ahora, lo que todo el mundo quiere: jugar. Las dudas han pasado de saber cómo usar una mascarilla a querer saber cuándo se retoma la competición, algo complicado de saber a día de hoy: «Las dudas han surgido sobre si todo esto va a continuar así, si empezaremos o no la liga… Pero a día de hoy, nadie lo puede saber. Nosotros estamos preparando la estructura de club como si en septiembre volviéramos a empezar la pretemporada estando muy pendientes siempre de las normas que nos dicten. No sabremos qué habrá en agosto, en septiembre…».

Lo que sí parece claro es que los formatos van a cambiar. La ACB ha sido un ejemplo con la fase final excepcional que ha sido un completo éxito y parece que el baloncesto amateur también está listo para convivir con los cambios: «Estaremos sujetos a los cambios que nos digan pero sí, esperamos algo atípico. Luego no sabemos lo que ocurrirá porque esto va a depender mucho de la situación y la evolución de la pandemia. Esperamos cambios, claro».

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