El Valencia Basket iniciaba su curso en la Eurocup frente al LCLD Asvel Villeurbanne en la Fonteta en un arranque de temporada en el cual Rafa Martínez, Fernando San Emeterio, Antoine Diot y Mike Tobey no estaban disponibles por lesión, de modo que el jugador del equipo EBA Ion Galarza (11-03-1997) fue convocado para el partido. 

No fue su primera inscripción para un encuentro oficial con el primer equipo porque el pasado viernes viajó a Málaga para el partido ante el Unicaja de la Liga Endesa. En esta ocasión el bloque perdió y él no dispuso de oportunidades pero todo cambió con la llegada de la competición europea. La escuadra taronja comenzó con un 12-20 que hacía saltar todas las alarmas, aunque con un buen trabajo colectivo pudieron reconducir la situación y sacar una amplia diferencia.

El momento más emotivo de la noche llegó cuando Jaume Ponsarnau le dio entrada en su debut con el primer equipo. Jugó 58 segundos y lanzó sin éxito en una ocasión. Sin embargo, eso es lo de menos, lo importante fue que pudo saber lo que se siente al jugar como local en la Eurocup, una competición que el club ha ganado en tres ocasiones (una cuando se llamaba ULEB). Recibió una calurosa ovación y un cúmulo de mensajes en las redes sociales por todo lo que supone este inicio al máximo nivel.

Jugador referente de su generación

El jugador nacido en Durango, pero residente en Valencia desde los 8 años, empezó con el fútbol hasta que se dio cuenta que su verdadera pasión se encontraba en el baloncesto. Daría sus primeros pasos en benjamines de la mano de la escuela de CB L’ Horta Godella, donde poco a poco su notable mejora e implicación le permitirían jugar cada temporada en los equipos “A” e incluso doblar con la categoría superior.

Precisamente en infantiles coincidiría con Luis Ferrando (1996), un jugador que la pasada campaña debutó en Euroliga con Txus Vidorreta y que actualmente milita en las filas del Units pel Bàsquet Gandia. Ambos han demostrado que con un buen trabajo y disciplina se puede aspirar a tener algún minuto al más alto nivel. Ahora sus nombres quedarán grabados en el Mur dels Somnis de l’ Alqueria del basket.

Ion venía apuntando maneras desde minibasket pero fue con su paso a infantiles cuando consiguió ser un referente en su generación, tanto es así que en su primer año de cadetes, esta vez en el CB Alginet, anotó la canasta de la victoria en la F4 autonómica ante el Valencia Basket Genovés y el club se metía por primera vez en su historia en el Campeonato de España de Cadetes.

Tras este gran logro, su rendimiento se dispararía en las siguientes temporadas donde fue galardonado durante tres temporadas consecutivas con el MVP de la F4 autonómica (1 en cadetes y 2 en junior). Durante este periodo jugó el segundo año de cadetes en Alginet, entrenando algunos días con el equipo de liga EBA, y posteriormente se marchó al Valencia Basket para comenzar su andadura en junior. Ya con la elástica taronja continuaría despuntando y mejoró especialmente su capacidad de salto, lo que le permitió dominar todavía más el rebote en ambas partes de la pista. En aquella época era un jugador con un don especial para esta faceta pero con su progresión consiguió ser más completo.

Su envergadura, el conocimiento del juego y su versatilidad, entre otras virtudes, le abren un abanico de posibilidades a la hora de enfrentarse a su defensor. Todo ello unido a que en las etapas base compaginaba los puestos de 3 y de 4 le han convertido en un jugador muy completo. En el equipo EBA ha llegado a jugar incluso de 5, un puesto que pese a su 1.96m ha podido suplir bien por su capacidad atlética y olfato reboteador.

Durante dos años seguidos fue finalista del Dunkers Movistar, un concurso que buscaba al mejor dunker no profesional de España. Despertó ilusiones entre los aficionados de la Fonteta con sus vuelos, especialmente cuando saltó por encima de tres personas.


En el verano de 2017 recibió la llamada de la preselección española U20, aunque finalmente no entró en el equipo pero pudo entrenar unos días con los mejores jugadores españoles de su generación. Sus sacrificios años a año, con una gran madurez en su personalidad, le han permitido disfrutar de su verdadera pasión y seguir creciendo como deportista.

Este curso ha decidido apostar fuerte por el baloncesto y poder dar un salto de calidad. Su presencia física e implicación pueden abrirle las puertas para jugar en un futuro en categorías superiores a la liga EBA en la que tiene que demostrar que, al igual que a Josep Puerto, se le ha quedado pequeña.

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