Lleva en sus venas el lema de ‘trabajar en equipo‘, con la constancia y el sacrificio que le han llevado a ganarse un nombre en la historia del baloncesto en silla de ruedas español. Fue elegido para representar a este país en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, una cita en la que consiguió un diploma y una vez retirado formó parte de la histórica plata en Río de Janeiro 2016.

Es todo pundonor hacia su gran pasión que le ha permitido viajar por todo el mundo en busca de nuevos retos, siendo un jugador habitual en el combinado nacional. Toda una proeza nada sencilla en un deporte que cuenta con bastante tirón dentro del mundo paralímpico y que ha situado a España entre las mejores selecciones del mundo.

Le conocen como ‘Maki’, debido a que cuando comenzó en el baloncesto llevaba tupé y largas patillas, lo que provocó que le pusieran el mote de la mítica serie de TVE Makinavaja, que también fue cómic. Fuera de la ficción, donde sueña despierto, como lo hizo con dos medallas de bronce en los Campeonatos de Europa de 2011 y 2013, se le conoce como Ismael García Moreno (Santa Cruz de Tenerife, 1975).

Toda gran historia comienza con un inicio repleto de entusiasmo por disfrutar de este magnífico deporte. Lo hizo, primero, de la mano del ADEMI de Tenerife, que jugaba en la Primera División y con los que tenía que viajar cada dos semanas a la península ibérica para competir como visitante, un esfuerzo que le ayudó a ver la verdadera importancia del sacrificio.

Cada desplazamiento conlleva su correspondiente carga de material, especialmente por las sillas de ruedas que se tenía que llevar en cada ocasión. Una de ellas para jugar, a la cual hay que añadir la maleta con la equipación y todo lo necesario para llevar a cabo el viaje con las horas de vuelo.

Después de cuatro temporadas defendiendo la elástica del club que le vio crecer le llegó la oportunidad de marcharse al CAI Zaragoza, un cambio gratificante en su trayectoria deportiva en el que también notó la diferencia en cuanto a las salidas.

«Es un material muy voluminoso y hacerlo cada dos semanas es un hándicap. Cuando me fui a Zaragoza la mayoría de viajes eran en tren, autobús o furgoneta. Puede parecer más cómodo pero también son viajes largos”, explica a YSN.

La llegada al bloque maño le abrió las puertas a entrar en la selección española, compitiendo en el Eurobasket de 1999 celebrado en Holanda. Era su primera gran oportunidad a nivel internacional. “Jugar a nivel internacional es muy complicado y los desplazamientos ni te cuento. Los viajes y la logística han cambiado mucho en los últimos 15 años. Jugar a nivel internacional es una experiencia maravillosa”.

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Atlanta 1996 había sido la última cita paralímpica para un bloque que ansiaba con regresar al olimpo y disfrutar de unos Juegos. No sería hasta Londres 2012 cuando llegó ese momento tan deseado por todos y en el que Isamel García consiguió ganarse una plaza en una edición en la que España lograría un trabajado quinto puesto que le permitiría enfundarse un diploma paralímpico.

Cuando me fui a Zaragoza la mayoría de viajes eran en tren, autobús o furgoneta»

Fuimos 12 privilegiados representado a un país con miles de licencias. La competitividad que tuvimos fue brutal, solo perdimos tres partidos en todo el campeonato que fueron ante los medallistas. El bagaje fue bastante positivo”.

Su vinculación a la selección como coach deportivo

Su formación como técnico superior, especializado en coach deportivo, le abrió las puertas para adquirir un nuevo rol tras retirarse como jugador de la selección española en el Eurobasket de Frankfurt, en el que ganó la medalla de bronce. Le llegó la oportunidad de unirse como asistente con la finalidad de impulsar la motivación de los jugadores como también hace en la actualidad a través de los trainers paralímpicos.

He trabajado en equipos deportivos y he estado jugando en equipos de baloncesto y hay muchas cosas que he aprendido. De todo ello lo más importante es el trabajo en equipo»

Entre los valores que más trató de transmitir destacan dos: escuchar a la gente y el trabajo en equipo. Para el primero asegura que no debemos oír, sino escuchar con atención y no juzgar a nadie por sus comentarios. Observaba muchísimo las reacciones de técnicos, jugadores, de sí mismo… durante cada día. A raíz de ello transmitía sus consejos para que todo el equipo funcionase mejor.

Los jugadores mismos reconocen sus errores y sus virtudes y a raíz de ello trabajamos en la mejora. Fue un experiencia brutal”, cuenta Maki. “He trabajado en equipos deportivos y he estado jugando en equipos de baloncesto y hay muchas cosas que he aprendido. De todo ello lo más importante es el trabajo en equipo porque podrás ganar muchos partidos pero campeonatos pocos. Si no tienes bien trabajado el juego en equipo será difícil conseguir logros, por eso es algo en lo que insisto mucho en mis charlas”.

Precisamente en 2015 jugaron el Campeonato de Europa, en el que lograron la clasificación para Río de Janeiro 2016 gracias a un meritorio quinto puesto. Una alegría tremenda que se superaría en los Juegos Paralímpicos. Ante el gran reto que tenían por delante, la tarea no fue nada sencilla.

El proceso de selección fue muy exigente durante todos los meses anteriores a los Juegos. Estuvimos cerca de dos meses fuera de casa preparándonos, gran parte del tiempo fuera de España, por eso es fundamental escuchar a todo el mundo”.

Una vez llegó la competición, salió a relucir todo el trabajo realizado que les guió hasta la final, un hito para la historia del baloncesto español en silla de ruedas que ha situado a este país entre las mejores selecciones que hay actualmente en el mundo, gracias a aquella medalla de plata.

En el mundo se espera que España esté en la pomada y, por tanto, hay una presión añadida. Es una presión bastante interesante, llevada mejor que lo que sería no tener ninguna expectativa. Es preferible estar en la presión y ser una de las mejores selecciones del mundo… Creo que van a hacer un gran papel, tanto en el Europeo de Polonia como en Tokio 2020”.

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