La fórmula de Sergio Molina para triunfar en el básquet: experiencia valenciana y pasión mexicana
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La fórmula de Sergio Molina para triunfar en el básquet: experiencia valenciana y pasión mexicana

Nacido en Burjassot, apasionado del baloncesto, trabajador incansable, fiel amante de la Terreta y ahora, también, campeón. Su nombre es Sergio Molina, entrenador de los Borregos del Tecnológico de Monterrey Campus Hidalgo, equipo mexicano con el que acaba de ganar la liga universitaria en el país azteca. 

Tras su paso como técnico en las categorías inferiores de clubes como el Valencia Basket, Vinaròs o IBER Guadalajara, Molina hizo las maletas en 2010 para emprender un viaje de 9.000 kilómetros de distancia hasta Hidalgo, México. Su futuro en España estaba asegurado en Santiago de Compostela; sin embargo, el valenciano abandonó su país hace siete años por una buena razón

Valencia - Monterrey

Una maleta y a empezar de cero

“Llegué aquí con una maleta concentrado con la Selección Nacional Mexicana mayor para dos torneos: el Centrobasket y el Centroamericano de la mano de otro español, Ray SantanaPor una cuestión de salud de mi esposa, que es mexicana, ella decidió colgar las botas y vinimos aquí para empezar de cero”, relata el valenciano.

Literalmente tocaba comenzar una nueva vida con la incansable tarea de llamar a la puerta de multitud de clubes. Así es como Sergio Molina regresó a los banquillos en Hidalgo.

“Aquí era un total desconocido, mi trayectoria en España no importaba mucho. Decidimos acercarnos al Tecnológico de Monterrey en Hidalgo y se me abrieron los ojos porque vi lo más parecido a como se trabaja en España”

En un mercado laboral complicado para un español sin experiencia en el país azteca, Molina comenzó como un simple apoyo de equipos juveniles de la cantera universitaria y echando una mano a su esposa en el femenino.

“Pronto se empezaron a dar resultados, nos metimos en algunas finales por primera vez e incluso logramos un tercer puesto nacional. Estamos hablando de más de 120 millones de habitantes, una liga que abarca todo el país y todo un logro para un Estado como Hidalgo, sin tanta tradición ni afición al baloncesto como Monterrey o Guadalajara”, matiza.

sergio molina hidalgo

La fórmula del éxito…

En cuestión de meses, desde el club comenzaron a ver que el perfil de Sergio Molina estaba más encaminado a dirigir el equipo varonil. En 2011, Sergio Molina tomó las riendas del conjunto masculino y lo posicionó entre los más representativos del país.

En 2014, después de que el equipo universitario llevara 10 años participando en distintos torneos inter-campus, el coach valenciano consiguió el título de campeón de la liga universitaria nacional, un logro que repitió el pasado viernes 7 de abril. Esta vez, el camino hasta llegar a la final pasará a la historia del club y será difícil de olvidar para sus aficionados.borregos victoria trofeo

“El primer cruce de los ‘Ocho Grandes’ (cuadro final de los ocho mejores equipos resultantes del enfrentamiento de ambas conferencias universitarias en las que está dividido el país) fue contra el Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara. El año pasado nos sacó de jugar estas finales por un solo punto y había muchos nervios de los jugadores pero siempre dominamos, pasamos a la siguiente ronda”, narra.

“Nunca he vivido algo igual como entrenador en el partido que nos daba el pase a la final. Contra la UP Guadalajara, íbamos 16 puntos abajo a falta de 2’40 para terminar y acabamos ganando por dos puntos. Esta remontada solo la he visto en la NBA”

En la final, una vez habíamos conseguido esa remontada no podíamos dejar escapar el título. Estábamos en un campo con 2.000 personas animando al equipo local pero después del esfuerzo que habíamos hecho, teníamos que ganar. Trabajamos mucho el aspecto mental porque sabíamos que el entorno iba a ser adverso porque solo teníamos a 120 aficionados nuestros”, continúa.

“Fue un partido donde competimos muy bien, con bajos porcentajes en los tiros propios de una final con jóvenes universitarios. Estuvimos ahí, apretando. Somos un equipo de 12 jugadores, todos pueden participar y sumar. Fueron muy importantes las rotaciones en esa final. Normalmente a partir del tercer cuarto solemos dominar los partidos y así fue”, aclara Molina.

… tiene un precio

Detrás del éxito se esconden dos figuras opuestas. De un lado, la nostalgia y la añoranza. De otro, la satisfacción del trabajo bien hecho. La primera, consecuencia de la lejanía. La segunda, fruto del esfuerzo. ¿Cuál tiene más peso?

“Lo más duro es estar lejos de Valencia y de la familia. Es una decisión que toma uno y con la que te pierdes muchas cosas como convivir con tus hermanos, tus padres o tus abuelas. Como persona, llega un momento que lo pasas mal”

Los 9.000 kilómetros que le separan de su ciudad natal han merecido la pena para el técnico español que también destaca los aspectos positivos de su migración. “A nivel personal, el mejor momento ha sido el nacimiento de mis dos hijas, Ainoa y Aitana, no hay nada comparable con ellas”, relata Molina con ilusión.

“A nivel deportivo, los campeonatos que hemos obtenido reafirman que vamos por buen camino y que los chicos siguen creyendo en ti, en la cultura del deporte que quieres transmitir. Eso lo saboreo, me da fuerzas como profesional”, añade.

“No valoro tanto el triunfo por el esfuerzo de todo un año sino lo que significa ganar un campeonato. Supone que podemos seguir porque los jóvenes creen en la filosofía del trabajo en equipo por encima, una cultura del esfuerzo que es muy distinta a la de antaño en México”

Aún con todo, el valenciano sigue amando su tierra como el primer día, una tierra a la que aspira regresar. “Me encantaría volver a Valencia pero yo aposté por un plan de vida aquí donde está mi familia y mi estabilidad. Si me dieran la oportunidad, la tomaría pero ahora nos queda seguir trabajando y disfrutando de lo que uno hace”, explica con nostalgia.

Valencia – México: la conexión perfecta del baloncesto

Sergio Molina ABE

Sergio Molina no es el único técnico valenciano que está triunfando en México. Paco Olmos ha hecho campeón de Liga por primera vez en su historia al Fuerza Regia mientras que Ángel Fernández está triunfando con la Selección Femenina mexicana.

“Es un reconocimiento al entrenador español, nos hemos ganado el respeto gracias al trabajo. Cada vez hay más técnicos que me preguntan cómo pueden ir a España a hacer capacitaciones y establecer el contacto con la formación que nosotros traemos. Es un orgullo para nosotros”, reconoce Molina.

La firma ‘made in España’ también la ha llevado hasta el país latinoamericano el granadino Ramón Díaz, asistente de Sergio Valdomillos, que está coordinando un atractivo proyecto que apuesta por la formación de cantera. “A través de un órgano público, la CONADE, se están estableciendo unas escuelas de baloncesto juvenil. Ahora, por ejemplo, están en España con los mejores talentos desde los 14 a los 17 años. Se está haciendo un trabajo realmente bueno”, detalla el entrenador del ITESM Hidalgo.

El gigante dormido

La pasión mexicana se plasma en el deporte y especialmente en el basquetbol. Aunque el fútbol encabeza la lista de los más seguidos, el baloncesto ha conseguido muchos adeptos en los últimos años en México.

“Hay mucho cariño hacia este deporte, cada vez los directivos están echándole más ganas para que crezca, hay una mayor profesionalidad, el gremio del arbitraje está creciendo, las redes sociales y los medios de comunicación le están dando más apertura”, subraya el valenciano que habla de palabras mayores:

“Creo que México es un gigante dormido. La dificultad es la gran extensión que supone un problema de organización. La Liga Profesional tiene un nivel alto pero la Universitaria sorprendería a mucha gente por el nivel que está ganando”

‘Talento’ es la palabra más repetida por Sergio Molina cuando habla del baloncesto mexicano, una cualidad que define este deporte en el país centroamericano que podría bien equipararse a los Estados Unidos. “En la liga universitaria está ocurriendo algo similar a Estados Unidos aunque con una infraestructura y presupuesto muy diferentes”.

Sergio Molina

Salvando las distancias con sus vecinos estadounidenses, el coach valenciano pone el acento en la apuesta determinante que las universidades están haciendo en el deporte. “Las Universidades están haciendo un trabajo brutal, juegan en toda la República en dos conferencias, norte y centro. Es un baloncesto que cada vez está captando más seguidores. En nuestros pabellones es fácil que haya 500 personas y hemos superado las 1.000 en algún partido regular. Poco a poco, va habiendo más nivel”, comenta.

¿Baloncesto mexicano o español?

molina final borregosLa experiencia de Sergio Molina tanto en España como en México prácticamente le obligan al técnico español a realizar comparaciones entre el baloncesto de ambos países. “En México, hay un escalón más elevado de jugadores a los que podríamos equiparar con una LEB Oro. Por debajo, otro grupo que estaría en un peldaño inferior pero que se caracteriza por una entrega y sacrificio increíbles”, explica.

Fuera de la cancha, Molina incide en la necesidad de mejorar la organización del basquetbol mexicano y en la banqueta, también deja una asignatura pendiente. “Tenemos entrenadores con mucho prestigio y experiencia en Selecciones mayores aunque creo que el aspecto táctico es algo que aún tenemos que poner un punto arriba. De 2010 a esta parte he visto como se están priorizando sistemas defensivos y que todos los equipos trabajan sistemas de robo, por ejemplo”.

La planificación táctica es todavía uno de los aspectos a mejorar y este es precisamente una de las labores del entrenador valenciano. “Mi granito de arena es una visión distinta de este deporte, una lectura del juego diferente que enriquece y significa un crecimiento. La diversidad cultural de entrenadores como yo llegados de distintos países ha permitido que esto ocurra”, señala.

Una oportunidad inolvidable

Siete años después, Sergio Molina continúa sumando triunfos en México, el país que lo acogió en 2010 cuando no era nadie en el baloncesto mexicano y en concreto un equipo que le abrió las puertas para, poco a poco, darle opciones de demostrar desde abajo.

“Estoy tremendamente agradecido con México, me considero uno más, y con el Tecnológico de Monterrey Hidalgo por toda la confianza que han depositado en mí como profesional y persona. También tengo que felicitar a la liga ABE y el trabajo que realizan las universidades y entrenadores por seguir desarrollando y aportando al baloncesto”, concluye.

 

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