Parecía que el nuevo año iba a traer consigo mayor tranquilidad en el plano deportivo con respecto a la pandemia de la COVID-19. Las ansias de olvidar el pasado 2020 y las ganas de recuperar la normalidad hacían volar pensamientos más cercanos a una quimera que a la propia realidad. Y hoy, lo más habitual en el mundo del deporte más cercano tiene que ver con arrancadas, frenazos e incertidumbre.

Quizás sea más complicado el adaptarse a eso de empezar a entrenar, jugar y parar que a no poder hacer nada. Algo similar al dicho aquel del caramelo en la boca. Lo que está claro es que los clubes de la Comunitat Valenciana siguen buscando la manera de sobrevivir y cada uno de ellos toma sus particulares decisiones. Siempre, claro está, en pro de la salud, la seguridad sanitaria y la viabilidad de la entidad.

En YoSoyNoticia.es hemos conocido el caso de un equipo que ha apostado por la educación, por esa doble vertiente que ofrece el deporte más allá del ganar o perder. El protagonista es el Club Baloncesto Xirivella, quien ha dejado a un lado la competición más pura para recordar que el deporte tiene mucho más que un partido o una jornada. Lo descubrimos de la mano de Iván Soriano, coordinador y entrenador del club, profesor de Educación Física y apasionado del mundo de la canasta.

Lo que hemos intentado desde un principio es mantener la cohesión

No ha sido ni es una situación fácil para nadie. Desde el pasado mes de marzo, la vida cambió por completo. Ahora, el día a día transcurre en objetivos a muy corto plazo, casi semanales. Y en ese modus operandi, equipos deportivos acostumbrados a preparar entrenamientos para estar en plena forma en los momentos finales de las temporadas todavía se sienten como pez fuera del agua.

Y ante esas dudas, el CB Xirivella priorizó su unión: «Hemos buscado mantener la cohesión del club porque es muy difícil llevar esto de empezar, parar… En julio retomamos los entrenamientos ya con todas las restricciones sanitarias y en septiembre ya empezamos con la ‘nueva normalidad’ siguiendo los protocolos del club y del ayuntamiento. Pero estamos esperando a ver cómo afecta realmente este nuevo parón, sobre todo a nivel mental».

De hecho, ese golpe mental ya se lleva arrastrando desde el año pasado: «Fue un palo. Cada 15 días veíamos que no existía la posibilidad de volver. Nos pilló justo en esa fase en la que ya se compite a más nivel, la gente está más enganchada… Moralmente fue duro. Pero la gente respondió y volvimos a entrenar. Las expectativas para septiembre eran muy buenas, pero ahora hemos vuelto a parar. Es duro mentalmente».

Afortunadamente, la respuesta del tejido social del club ante las decisiones del CB Xirivella ha sido positiva: «Nosotros creamos nuestros protocolos, hicimos grupos burbuja que eran fijos por categoría y ningún jugador podía ascender a otro equipo, los entrenadores llevaban siempre mascarilla… Tuvimos poco abandono y es de agradecer la confianza de la gente. Además, hemos realizado un esfuerzo económico para no subir las cuotas y compensar el tiempo que los chicos y chicas estuvieron parados».

La educación también está en el ambiente del entrenamiento

Catorce son los equipos que conforman toda la estructura de este CB Xirivella, quien ha dado un paso al frente para no desconectar a sus jugadores y jugadoras de la competición. Y lo ha hecho a través de la educación, de esa parte que ofrece el deporte y que no siempre se ve reflejada a nivel de relevancia social.

Aquí es donde Iván Soriano hace énfasis en las rutinas de trabajo: «Nosotros creemos que la educación integral no está solo en el deporte sino también en el ambiente. Queremos crear hábitos. Es evidente que todos queremos competir y hacerlo con total seguridad, pero tenemos que seguir con la vida que tenemos. Ya empezamos en noviembre y fue muy larga esa espera».

Además, la educación forma parte de esa capacidad de adaptación: «Estamos en un club porque nos gusta competir. Pero hay que mirar la parte educacional, la doble vertiente del deporte. No solo es competición a cualquier manera. Nos tenemos que adaptar siempre a las situaciones y a veces, son las lesiones. Pues esto es como una lesión a largo plazo».

La comunicación como punto de partida

Toda esta decisión de poner en valor esa vertiente ‘escondida’ del deporte en general y del baloncesto en particular no hubiera sido posible sin la gestión comunicativa del club. Y es que los familiares de los jugadores y jugadoras han estado siempre informados y, sobre todo, han tenido la libertad de decidir qué camino tomar.

Por eso, Iván Soriano destaca esa comunicación: «Intentamos darle la mayor normalidad posible. Todo esto está hablado con los padres. Comentamos que queríamos trabajar con normalidad y con protocolos estrictos, pero que ellos tenían la libertad de decidir sobre si quieren venir o no a jugar. Pero creemos que hemos conseguido que vengan porque no hemos mezclado grupos, hemos tenido mucho cuidado con los entrenadores y las medidas de seguridad y siempre contando con los familiares y su opinión».

Gracias a todo ello, el club de Xirivella puede ser considerado como una familia que sabe cómo salir de situaciones complicadas: «Nos autogestionamos con las cuotas que van directamente al club. Se ha descontado la parte correspondiente a los meses de parón a la gente que ha seguido y no hemos subido la cantidad. Podemos seguir adelante. Esto es como una gran familia y vamos tirando, poco a poco y dando pasos».

Fotos: CB Xirivella.

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