Minnesota es un estado conocido en España gracias al baloncesto, de eso no hay duda. Primero fueron los puntos, los mates y la intensidad de uno de los mejores ala pívot de la historia de la NBA como Kevin Garnett. The Big Ticket levantaba a los nocturnos que disfrutaban de los gritos de Andrés Montes y de Antoni Daimiel llegada la noche. Luego, un joven español llamado Ricky Rubio engancharía al resto de España a los Wolves gracias a sus asistencias.

Curiosamente, ninguno de los dos jugadores llegaron a triunfar en lo colectivo en Minneapolis. Garnett debió salir hacia Boston para conseguir su merecido anillo junto con Paul Pierce y Ray Allen, mientras que Ricky Rubio olvidó las lesiones para ser uno de los bases más en forma de la NBA vistiendo la camiseta de Utah Jazz. Minnesota ya no importaba. Hasta que llegó Javier.

Un chico de 21 años nacido en Castellón llamado Javier Nicolau y formado en TAU Castelló lleva ya un año en la Universidad de Minnesota Crookston en la que combina los estudios con su gran pasión, el baloncesto. Superados los 2 metros y rozando los 2.10 metros de estatura con todavía unos años más por crecer, Javier decidió apostar por su futuro tras una buena temporada en la cantera de UCAM Murcia (7.7 puntos, 4.7 rebotes por partido).

Precisamente, un entrenamiento con el primer equipo de Murcia le llamaría la atención a Javier: «Todo fue a raíz de un entrenamiento con el ACB de UCAM. Uno de los jugadores me dijo que por qué no me iba a Estados Unidos a jugar, que era lo mejor para mí, para evolucionar técnicamente y físicamente». La opción de cruzar el charco para los más jóvenes es más que atrayente. Y Javier no lo dudó.

Siempre que suena ‘Estados Unidos’ pensamos en New York, Los Angeles… Siempre que suena ‘NBA’ pensamos en los Celtics, en los Lakers, en los Bulls… Pero el protagonista de nuestra historia pensó con los pies en el suelo: «Cuando tomé la decisión de jugar en EEUU, la Universidad de Minnesota Crookston fue la primera en contactar conmigo. Tras hablar con el entrenador y los asistentes creí que venir aquí sería lo correcto a todos los niveles».

El hecho de haber vivido en ciudades pequeñas ayudó a Javier a adaptarse al día a día. Eso sí, los tópicos de Minnesota y el frío se cumplen al cien por cien: «La ciudad es pequeña por lo que la vida es tranquila. Lo más duro fue adaptarme al clima ya que aquí los inviernos son muy fríos. El año pasado llegamos a estar a -32 grados. Y, a parte de eso, la comida española también la echo mucho de menos». La paella de los domingos…

En lo puramente deportivo es donde se vive el cambio más grande. Todos los jugadores de baloncesto españoles que han jugado o juegan en la NBA o en la NCAA destacan el nivel físico del juego norteamericano, algo que no cambia en la 2ª División: «Físicamente, el juego es mucho más exigente aquí aunque también es mas dinámico y no tan organizado como el baloncesto español. El de aquí es un juego más individualizado».

Aunque, eso sí, la cultura colectiva del deporte europeo no cambia para Javier, que primero piensa en el grupo antes que en la individualidad a la hora de hablar de objetivos: «A nivel colectivo, el objetivo es llegar a las finales de conferencia. Tenemos equipo para ello y estamos trabajando muy duro. Y a nivel individual, el objetivo es seguir mejorando, coger más importancia en el equipo y seguir ayudando todo lo que pueda».

Los sistemas universitarios de EEUU como ejemplo para el mundo

Aunque actualmente pueda ser algo más complicado de entender o asumir, Estados Unidos suele ser considerado un país modelo. O al menos eso intentan transmitir desde el otro lado del charco. Más allá de los éxitos deportivos o de ser ejemplo de la evolución del deporte como negocio, el sistema universitario de Estados Unidos es la envidia de España.

La consolidación de Pau Gasol como estrella de la NBA y el constante flujo de jugadores llegados desde España a la liga supusieron un acicate para muchos jóvenes a la hora de probar suerte en Estados Unidos desde un punto de vista universitario. Sebas Saiz (actual jugador de Iberostar Tenerife cedido por el Real Madrid), Francis Alonso o Maite Cazorla son solo algunos de los ejemplos más recientes de un éxodo que crece año tras año.

Todos los que prueban suerte no tienen el éxito que esperaban, pero la experiencia no genera ningún tipo de duda. El sistema universitario de Estados Unidos permite combinar con total normalidad los estudios con los entrenamientos para que el resultado sea óptimo tanto a nivel deportivo como a nivel académico. En España es prácticamente imposible poder llevar ambas cosas. Cuestión de cultura deportiva.

Una de las principales diferencias entre ambos sistemas es la facilidad que ofrecen las universidades norteamericanas: «Desde la universidad nos ayudan mucho a la hora de compatibilizarlo, tanto los profesores como los entrenadores. Y tenemos a tutores que nos ayudan a organizar nuestros horarios de clases para que no coincida con los entrenamientos y de esta forma tengamos tiempo para todo».

La diferencia es la profesionalidad con la que nos tratan aquí

La comunicación es constante entre jugador y sistema académico. Más allá de las facilidades, Javier debe comunicar sus necesidades deportivas, algo que no le impide estar al día de lo que ocurre en clase: «Tenemos un trato mucho más cercano con los profesores y les podemos avisar días antes si nos vamos a perder alguna clase y a través del correo electrónico nos informan de qué han trabajado durante la clase».

Preguntado por las diferencias entre las universidades españolas y norteamericanas, Javier habla de un concepto que define todo, el de la profesionalidad: «La principal diferencia sería la profesionalidad con la que nos tratan aquí y las facilidades que nos dan desde la universidad para los estudios». Sobre las competiciones, la diferencia es mayor aún: «Mientras aquí juegas para tu universidad, en España juegas para un club ajeno totalmente a la universidad».

Es complicado encontrar la madurez en un joven de 21 años en una sociedad que crea cabezas pegadas a pantallas y pendientes de los likes que pueda tener una foto o un vídeo. Pero, cuando Javier ordena sus objetivos, es mucho más sencilla de ver: «Mi objetivo principal ahora es acabar la carrera aquí, que me quedan dos años, y una vez lo haya conseguido podré empezar a mirar más allá. Pero mi idea sería volver a España o si no a Europa».

Javier, que se define como un jugador «bastante polivalente que puede jugar por dentro pero también capaz de tirar de tres», es uno de los muchos que decide apostar por su futuro lejos de España para poder volver con los objetivos cumplidos. O no, ¿quién sabe? Lo curioso es encontrar a un joven jugador de baloncesto que está en Estados Unidos y no leer en sus respuestas las siglas ‘NBA’. Cuestión de madurez.

En EEUU, los chicos, antes que deportistas son estudiantes

Gonzalo Bedia, analista de NCAA en Solobasket y BPlayerMedia, destaca para YoSoyNoticia la situación y los motivos del éxodo de los jugadores y jugadoras españoles: «Tal y como están las cosas en España donde los contratos para los chicos jóvenes son muy bajos, si los hay, y todavía más notorio en el baloncesto femenino, teniendo además que renunciar a los estudios universitarios por imposibilidad de compatibilizar deporte de élite con formación académica».

«Aquí no existe ese problema ya que los chicos, antes que deportistas, son estudiantes. Además de no faltarles de nada y conseguir un título universitario durante su estancia aquí, los chicos maduran a pasos agigantados al estar lejos de su casa, fuera de la zona de confort».

Además, Bedia hace hincapié en el proceso de madurez académica: «Con el añadido de conseguir dominar un idioma como el inglés y los contactos hechos durante la estancia en el Nuevo Continente, algo que no tiene precio, y quién sabe, puede determinar con casi total seguridad, el futuro profesional una vez se ponga punto y final al baloncesto como jugador».

«No conozco a nadie que tras pasar el periplo colegial completo en Estados Unidos se arrepienta de ello. Aunque es cierto que esto no es para todo el mundo y hay que estar mínimamente preparado a nivel mental porque es duro, sobre todo durante el primer año».

Las becas, otro factor diferencial entre EEUU y España

Gonzalo Bedia analiza los porqués sobre la buena imagen que hay sobre los jugadores españoles en Estados Unidos: «España es puntera en este deporte y el baloncesto colegial se ha abierto a la globalización, como también hemos visto en NBA, con lo cual los chicos y chicas españoles son vistos con muy buenos ojos aquí en Estados Unidos«.

Es aquí donde aparecen las becas para jugadores de otros niveles: «Les ofrecen lo que aquí denominan Full Ride y que viene siendo una beca completa con todo incluido (matrícula de la universidad, alojamiento, dietas, equipamiento, y muchas veces, un estipendio mensual para gastos de bolsillo). No olvidemos que la educación en USA es cara (entre $40.000 y $50.000 al año)».

«La posibilidad de poder jugar a alto nivel y poder compatibilizar con estudios universitarios es muy atractivo ahora mismo para el jugador nacional. Y no olvidemos que vuelven a España cuando aún son muy jóvenes (22 años) y todo un futuro por delante bien a nivel deportivo o bien a nivel profesional».

¿Hay solución para evitar que tanto talento decida salir de España? Para Gonzalo Bedia es complicado pensar en un futuro próximo con mejores situaciones en España: «Mucho tienen que cambiar las cosas en España para que ese flujo que ha ido creciendo más y más durante los últimos años, sobre todo a nivel femenino, cambie o disminuya».

Más allá de lo complicado que sea pensar en un cambio de situación en España con respecto a la salida de talento, lo que está claro es que jóvenes como Javier Nicolau se convierten en ejemplo al apostar por su formación académica mientras disfruta de su pasión a todos los niveles: el baloncesto.

Y ahí, Gonzalo Bedia tiene muy clara la definición de Javier: «Es un jugador de equipo, cuya máxima virtud es su gran productividad ya que en el tiempo que está en cancha, siempre aporta de manera positiva, sobre todo en el aspecto reboteador ya que ha sido el mejor del equipo en rebotes por minuto jugado».

«Sin duda su responsabilidad en cancha será mayor esta temporada y sus minutos se verán incrementados ya que deportivamente será Junior (3er año) aunque realmente sea su segunda temporada en USA».

El camino que marca nuestra vida lo dibujan las decisiones que tomamos. Y Javier es un espejo donde mirarse, una de esas personas que deciden decirle ‘adiós’ al miedo y escribir su propia historia. Una historia que, de momento, tiene lugar en Minnesota. ¿El futuro? Solo Javier lo sabe. Y ahí es donde reside la grandeza de este castellonense de más de 2 metros. Quién lo diría.

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