Lo grande y también miserable del deporte condensado en tres palabras: ‘Les Abelles’ y ‘Ahuir’ | Yo soy noticia


Germán, de 27 años, esta temporada ha sido el capitán del Senior Masculino de División de Honor, el que acaba de salvarse ganándole por 29-19 al Getxo en el Pantera, en una última jornada que ha sido agónica para ellos. Su gemelo Guillermo, lógicamente también de 27 años de edad, lleva 5 liderando desde el banquillo a una sección femenina que en apenas un lustro ha pasado de la territorial a la Liga Iberdrola, la máxima categoría femenina. Y Alicia, de 19 años, solo lleva 3 jugando a rugby pero esta temporada ya se ha ganado disfrutar de minutos en la División de Honor Femenina con el conjunto que dirige su hermano Guillermo.

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El pasado domingo 2 de mayo, Día de la Madre, no fue sencillo para la familia Ahuir ni tampoco para todo Les Abelles. Por un lado hubo invasión de campo y lágrimas de felicidad al confirmarse la salvación de los chicos que dirige Alberto Socías y capitanea Germán. Pero en la mente y corazones de todos se abría hueco el dolor por haber conocido una hora antes que el Senior Femenino no había podido derrotar al Sanse Scrum en Madrid, y se consumaba el descenso a DHB pocos meses después de haber ascendido. Una jornada dominical agridulce, lo mejor y lo peor del deporte concentrado en pocas horas, en un campo, en un club y en una familia de apellido Ahuir.

De casi romperse la columna al ‘milagro’ médico que le permitió jugar en el día más importante

Germán Ahuir es duro como una piedra, y eso no lo puede discutir nadie. Este año ha portado con orgullo, sacrificio y compromiso diario el brazalete de capitán del Senior masculino de Les Abelles, club que es una segunda casa para alguien que comenzó a vestir estos colores hace 14 años. Como sus compañeros, ha tenido que dar un poco más al incrementarse las sesiones de entrenamiento y la dureza en los partidos.

Porque aunque aquí nadie vive solo del rugby, y hay que estudiar (en su caso acabando Ciencias de la Actividad Física y del Deporte) además de trabajar (Germán es director técnico de la Escuela de Les Abelles y además echa una mano en las Selecciones Valencianas, programas de tecnificación, Academia Nacional…), la dedicación debe ser máxima ya que la División de Honor requiere de un profesionalismo en la preparación más que necesario para sobrevivir entre los mejores.

FOTO DE JUAN CARLOS RODRÍGUEZ

Y también requiere de una fortaleza física y mental no apta para todos, muchos de los cuales estaban en la grada del Pantera alucinando al ver el pasado domingo cómo saltaba a jugar minutos un deportista que hace pocas semanas sufrió una lesión con la que casi se rompe la columna vertebral. Son los rigores del rugby, conocidos a la perfección y asumidos por todos los que lo practican. Su recuperación fue vertiginosa, y los médicos le dieron el ‘OK’ para jugar cuando parecía improbable unas fechas antes. El capitán tirando del carro y dando ejemplo, sin excusas que luego pudieran reproducir otros miembros del vestuario.

Me dijeron que me lo pensase y claro, si me dan la opción esta claro lo que voy a decidir. Era el último partido de la temporada y además en casa para luchar por la salvación”

“Cuando salto al campo se me olvida todo lo que me pueda doler, y a mis compañeros igual. Sabía que podía jugar perfectamente y mi vida no estaba en juego, ni mucho menos. No soy un mártir y si hubiera estado mal hubiera dicho que no podía jugar y ya está, pero me dijeron que me lo pensase y claro, si me dan la opción esta claro lo que voy a decidir. Era el último partido de la temporada y además en casa para luchar por la salvación”, reconoce el valenciano.

El equipo ha trabajado este año muy bien pese a que nadie de fuera daba un duro por nosotros”

“Siempre he intentado que dentro de 15 años pueda seguir moviéndome, pero en un campo de rugby te expones a golpes y luchas que te duelen al día siguiente”, añade. Para él, que los chicos se hayan salvado y vayan a seguir una temporada más entre los mejores no es un milagro. “Es la consolidación de un trabajo muy bien hecho desde hace muchos años, un esfuerzo de mucha gente por competir al máximo nivel. El equipo ha trabajado este año muy bien pese a que nadie de fuera daba un duro por nosotros”.

FOTO: Antonio Márquez, presidente de Les Abelles

Germán recuerda lo duro que ha sido convivir este curso con la pandemia, con un COVID-19 que afectó de manera sustancial a este vestuario. Obstáculos que no hundieron al grupo, sino que lo unió más para sacar la cabeza en un formato de liga que, dicho sea de paso y así lo apunta nuestro protagonista, “nos ha beneficiado”.

La unión del grupo nunca fue tan fuerte, y las mentes y corazones nunca lo tuvieron tan claro como el día de la última derrota contra Independiente, en el Pantera. Cuando a falta de solo dos partidos para el final Les Abelles era colista y el presente no era nada halagüeño. Ahí, en los momentos más oscuros, surgió una conjura que ha relanzado a Les Abelles hacia la permanencia. “El partido de Independiente fue un antes y después para el grupo, pese a la derrota nos dimos cuenta de que teníamos el trabajo y la calidad para salvarnos, solo nos faltaba demostrarlo con victorias”.

Se ha logrado, y este subidón justifica “los sacrificios del día a día entrenando más que el año pasado, golpearte contra gente más grande que tú, jugar contra presupuestos mucho mayores… Todo eso al final hace que lo que hemos conseguido lo valoremos mucho más”. Euforia es otra de las palabras que describe el sentir generalizado en el vestuario abejorro a la conclusión del choque del pasado domingo, la misma que tenía una grada a la que han echado mucho de menos. Aunque el público volvió a tiempo de ser el jugador extra que empuja para conseguir los ensayos.

El club se ha volcado con nosotros y cuando salimos al campo contra Getxo yo tenía la piel de gallina, hay que vivirlo desde dentro y sentir ese apoyo de la grada

“El club se ha volcado con nosotros y cuando salimos al campo contra Getxo yo tenía la piel de gallina, hay que vivirlo desde dentro y sentir ese apoyo de la grada. Sin público contra Getxo, en la segunda mitad hubiera sido más difícil”, confiesa Germán, que aunque no reconoce caras desde el verde, siente que “hay mucha gente que está detrás de ti y por fin hemos podido disfrutarlo en los dos últimos partidos de liga”.

Es ahora, cuando los golpes duelen menos tras una salvación tan dulce, cuando también toca mirar al futuro, al próximo proyecto de Les Abelles en la máxima categoría masculina. Y si nos atenemos a las palabras del capitán, su equipo tiene hambre y no quiere conformarse con la salvación en el último partido. “El club quiere estar arriba y que cada vez sea mejor nuestro nivel, que podamos competir de tú a tú contra los equipos más grandes”.

La cara amarga del deporte en los hermanos que comparten proyecto femenino

La cara fue Germán Ahuir, la cruz se la quedaron Guillermo y Alicia Ahuir, entrenador y jugadora del Senior Femenino de Les Abelles que el pasado domingo, a falta de una jornada, consumó su regreso a DHB. La élite solo se ha saboreado una campaña, aunque ascender a última hora ya les otorgaba papeletas para este desenlace. Las cosas como son y así lo asumen todos, aunque ahora pese más el dolor por lo sucedido.

No se nos ha brindado una oportunidad real de quedarnos en Liga Iberdrola, aunque me duele más por no haberle podido sacar el máximo rendimiento a estas chicas. Sé que todos podíamos haber dado más”

FOTO: Alicia, placando en su etapa del Senior B de Les Abelles.

Guillermo Ahuir va un poco más allá, y aunque lo primero que deja claro es que han perdido la categoría por sus propios errores y falta de adaptación a una competición a la que han empezado a coger el tranquillo ya tarde, cuando se ha acabado, eso no es óbice para señalar un aspecto que consideran injusto. Y es que Les Abelles, a diferencia de sus rivales, no ha contado con la ventaja de campo cuando ha llegado la hora de la verdad, jugando solo un encuentro como local y cinco de visitante frente a sus rivales más directos por la permanencia. “No se nos ha brindado una oportunidad real de quedarnos en Liga Iberdrola, aunque me duele más por no haberle podido sacar el máximo rendimiento a estas chicas. Sé que todos podíamos haber dado más”.

Y después de estas verdades, como la de que el formato tan corto a ellas no les ha sentado nada bien al necesitar más jornadas de aclimatación, tiempo para formular un reto para el que ya queda un día menos: “El objetivo es volver cuanto antes”.

¿Será con Guillermo Ahuir a los mandos? Quizá sea muy pronto para responder a esta pregunta, todavía abierta la herida de un descenso y tras meses que equivalen a años por la exigencia y estrés acumulado. “Son 5 años ya con las chicas y tengo que replanteármelo todo, tomarme un tiempo. Quiero seguir entrenando y progresando en Les Abelles, eso seguro, y estas chicas tienen cualidades y calidad de sobra”.

Yo quizá sea más crítico con ella, y ella se toma confianzas que no debería, por lo que a veces los enfados luego te los llevas a casa”

Entre ellas su hermana Alicia (se da la curiosidad de que los 3 hermanos también comparten entorno en las selecciones valencianas), que el año pasado ya estaba en este Senior Femenino. Una jugadora joven que en apenas 3 años ya se ha ganado minutos bajo las órdenes de Guille, que reconoce ser duro y exigente hasta el punto de que a veces cuesta separar el tema familiar del deportivo. “Yo quizá sea más crítico con ella, y ella se toma confianzas que no debería, por lo que a veces los enfados luego te los llevas a casa”.

“Da para equívocos y nos lo llevamos a lo personal, cuando luego es realmente algo solo relativo al rugby”, añade el joven técnico, que actualmente comparte techo con Germán y Alicia.

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Fueron los dos hermanos gemelos los que tiraron de su hermana pequeña para que se lanzara a probar ese deporte que tanto le llamaba la atención, aunque “me daba mucha vergüenza ir por ser mi hermano el entrenador”. Pero una vez empiezas, “ya es muy difícil que no te guste ese ambiente tan familiar y acogedor”, nos cuenta Alicia. Ella, como Guille y el resto de compañeras, todavía guarda luto por el descenso y aunque aún resta una intrascendente jornada liguera para ellas. “Ha sido un honor poder estar con ellas y disfrutar con el aprendizaje en División de Honor. El ascenso nos pilló a contrapié y lo hemos dado todo, estoy segura de que volveremos pronto”.

Les agradezco que me hayan llevado a rugby por todo lo aprendido en valores y disciplina”

La palabra agridulce es la apropiada para definir la atmósfera en casa estos días, “el corazón dividido” para celebrar con Germán pero al mismo tiempo lamentar lo del Senior Femenino. Y al final del camino, unas palabras de agradecimiento porque sin el interés de Germán y Guille, sin su tozudez para que su pequeña Alicia cogiera un balón ovalado, nada de esta inolvidable experiencia vital que ella ha tenido esta temporada hubiera sido posible. “Les agradezco que me hayan llevado a rugby por todo lo aprendido en valores y disciplina”.

“Guillermo ha sido mi entrenador y me ha transmitido todo el amor que siente por este deporte”, concluye.

FOTO: Alicia Ahuir, placando a ras de césped.

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