Estos buenos resultados no hacen más que evidenciar el buen trabajo que se realiza desde la ONCE y la FEDC (Federación Española de Deporte para Ciegos) para la potenciación del esquí, en un área como es la valenciana donde escasean las pistas. La geografía de la Comunitat Valenciana no permite precisamente que sea el mejor lugar para practicar esquí, de hecho, habría que irse a Valdelinares o Javalambre en Aragón que sería lo más cercano, o ya a Sierra Nevada o el Pirineo si quieres esquiar en pistas más grandes.

Pese a ello se está impulsando este deporte de invierno en la Comunitat y acercándolo a todo el mundo mediante concentraciones primero, para captar a jóvenes deportistas, y después con competiciones como la que acaba de tener lugar. Precisamente del 1 al 4 de abril, aprovechando el puente de Semana Santa, se celebra la 1ª concentración de Infantiles, tras dos años de parón debido a la pandemia, en la que participarán los esquiadores valencianos Carolina Yuste (hermana de la reciente medallista Andrea) y Leandro Moya.

Tenemos una buena escuela, estamos potenciando el esquí y estamos contentos”

Para Jesús Moril, responsable de deportes de la ONCE, son fundamentales estos eventos para crear afición y poder enganchar a los más jóvenes desde bien pronto. “Tenemos una buena escuela, estamos potenciando el esquí y estamos contentos”.

«Confianza ciega»

Estas tecnificaciones sirven para entrenar a los esquiadores ya que, durante el año, es muy complicado que en la zona de Valencia se pueda practicar de forma regular, tanto por la situación escolar de los niños como por el trabajo diario de los guías. Y en un deporte como el esquí adaptado, es crucial el entrenamiento ya que cuanta más coordinación se tenga con el guía, mejor es el descenso.

Es una cuestión de confianza ciega, nunca mejor dicho”

Se trata de que los guías siempre sean los mismos para los esquiadores, para realizar así el mayor número de entrenamientos juntos y crear una confianza que se ve reflejada luego en el resultado. Muchos de estos jóvenes deportistas no son ciegos del todo, existen distintos grados de discapacidad visual y aunque el resto visual sea bajo, les impide realizar solos el descenso y por eso la importancia del guía. “Si los guías tienen mucha práctica, aunque metamos algún niño nuevo ya tienen la facilidad de llevarlo bien como para ganar esa confianza rápidamente. Es una cuestión de confianza ciega, nunca mejor dicho”.

La temporada de esquí está acabando y este año ha sido más corta debido al Covid, pero Jesús destaca que en apenas dos meses se ha hecho la Primera Copa FEDC, Segunda Copa FEDC y el Campeonato de España, además de un par de concentraciones. El deporte de invierno está creciendo en Valencia y quién sabe si dentro de unos años veremos a alguno de estos niños compitiendo en un Europeo o en un Mundial.

De momento las máximas aspiraciones del esquí están depositadas en el castellonense Iker Blasco, del que habla maravillas Jesús: “Tiene capacidades para llegar muy alto, igual la pandemia le ha cortado un poco la progresión pero es muy joven aún y apunta muy arriba”.

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