Palazón participa en la PBA (Professional Billiards Association) coreana junto a 3 españoles más, dos de ellos también valencianos de Moncada como son David Martínez y Carlos Anguita. En un país donde su deporte, y en concreto la modalidad a 3 bandas que ellos practican, es seguido por millones de personas. Por aficionados que les piden autógrafos como si de futbolistas, tenistas o jugadores de baloncesto en España se tratara, y que han dado pie a una enorme industria en torno a la mesa y los tacos.

No en vano, en este país de unos 55 millones de habitantes donde surgió esta nueva Asociación Profesional de Billar paralela e independiente de la Unión Mundial de Billar (la FIFA de este deporte, para los profanos) hay multinacionales de mucho poder y prestigio respaldando esta nueva competición, cadenas de televisión que dan 24 horas al día billar en sus pantallas y además este país asiático tiene las mejores productoras del mundo en cuanto a la retransmisión de este deporte por internet.

Hablamos también de multitud de clubes donde practicarlo, e instalaciones TOP, lo que nos sirve para entender el contexto donde ahora se mueven 3 valencianos como Palazón, Martínez y Anguita, quienes ya fueron en su día campeones de Europa y del mundo junior. Una de las cimas de este deporte que con su nueva PBA ha conseguido reunir a los mejores talentos del planeta.

Y es allí, rodeado de jugadores coreanos, vietnamitas y del resto del globo donde Javier Palazón ha sido protagonista de una noticia de alcance mundial, mientras el resto de jugadores valencianos y españoles deben esperar ahora a que remita la pandemia en España para retomar su actividad favorita.

El billar de la Comunitat Valenciana, referente también durante la pandemia

Ganar dinero, fama y prestigio le pese a quien le pese

Ganar uno de los torneos que dan forma a la PBA coreana le ha supuesto ingresos importantes al de Paiporta, así como una repercusión total dentro del ámbito del billar. No son muchos los elegidos que pueden triunfar en estos eventos donde está lo mejor de cada casa, y él además con su escalada hasta el 4º puesto ya se ha asegurado estar en la fase final a la que acudirán los 32 mejores del ranking. Los otros dos valencianos aún tienen opciones de lograrlo.

Eso será en marzo, cuando espera que concluyan 3 meses de estancia en Corea del Sur. Tanto él como el resto de españoles llegaron al país asiático el pasado 11 de diciembre, con un visado que les permite participar en la liga con un plazo máximo de 3 meses. Mucho tiempo alejado de casa y de los suyos, de su mujer e hijo además de otro que viene en camino. Notando las enormes diferencias que existen entre ambos países, Corea y España, en lo relativo a una pandemia que desde allí se ve con otros ojos.

“Aquí se está de maravilla comparado con España, apenas tienen 400 casos diarios. Si pudiera me traía a la familia a estar conmigo aquí”, confiesa Palazón. Al llegar el pasado año tuvo que pasar los 14 días de cuarentena antes de poder moverse libremente por el país, y antes y después de jugar cada torneo hay PCR para confirmar que todos los participantes están libres de COVID-19.

Tras ganar el 4º torneo del calendario de la PBA coreana aún le queda uno más del 10 al 14 de febrero, y del 24 de febrero al 5 de marzo (tienen todos billete de vuelta a España para el 7 de marzo) será ese mencionado evento final con los 32 mejores. “Somos muy afortunados de en esta época poder hacer lo que nos gusta, y además en un país donde es muy seguro todo”.

Juegan sin público y con mascarilla, bajo un control absoluto, y tiene claro que “ojalá hubiera algo parecido en España, es algo totalmente increíble”, añade un tipo que viene de derrotar en la final del 4º torneo del PBA Tour al coreano Min-gu Kang por 4-0, sin ceder ni un solo set contando todas las rondas previas.

Y todo esto, sufriendo tanto él como el resto de compañeros que participan en esta liga profesional (una Superliga llevando el paralelismo al mundo del fútbol) la sanción por parte de la Unión Mundial de Billar, que no reconoce estos torneos como parte de su organización. Este castigo les impediría participar en los eventos organizados por la Unión, aunque ahora apenas realizan nada y si algo sale adelante son los torneos virtuales. Está, al igual que la liga de clubes en España, paralizada y sufriendo los rigores de la pandemia.

¿Van a renunciar por tanto Palazón y compañía a poder ganar dinero (74.300 euros sin descontar impuestos tras su última victoria), fama y prestigio en una competición como la coreana aunque eso suponga más tiempo de sanción, concretamente hasta octubre de este año 2021? De ninguna manera, insistiendo el valenciano en que “nosotros al estar aquí tenemos la suerte de poder estar compitiendo y hacer lo que nos gusta, somos unos privilegiados”. Y eso, le pese a quien le pese.

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