Un hito sin precedentes para una localidad muy pequeña y donde se conocen todos, donde la gran temporada de su equipo de fútbol se ha vivido con pasión, y donde la pena ha sido no poder acompañar a los jugadores por culpa de la pandemia de COVID-19.

Un pueblo de poco más de 1.000 habitantes que deja atrás los campos de tierra para situarse en Tercera

Pero eso no debe distraer la atención de lo importante, que es el ascenso logrado en el Estadi Olímpic Camilo Cano de La Nucía contra el Alcoyano, por 0-1 gracias a un inolvidable gol de Álex Chico a los 35 minutos. Un tanto que ya forma parte de la leyenda de una entidad modesta en historia y recursos, aunque con David Albelda a los mandos ha alcanzado cotas inimaginables.

Hubo que sufrir y no es para menos. Enfrente estaba el todopoderoso Alcoyano de Vicente Parras, un equipo construido con una sola misión que era la de regresar de inmediato a Segunda B y que durante toda la temporada, hasta el parón por la pandemia, tan solo había perdido un partido.

Los alicantinos iban directos hacia el título liguero, pero en vez de eso se encontraron con estos playoffs exprés tras muchos meses de confinamiento y se han quedado, de momento (aún quedan dos plazas que la RFEF debe otorgar para militar en Segunda B, en formato aún por desvelar) en la orilla del ascenso.

Les valía el empate para subir, pero la falta de puntería en ambos partidos (eliminaron en semis al Intercity haciendo valer la clasificación liguera tras el 0-0 cosechado) les ha condenado. Contra el Atzeneta UE de Albelda, incluso fallaron un penalti en el tiempo de descuento del primer acto que podía haberles mandado al intermedio con el empate buscado. Pero Jony envió la pelota por encima del larguero.

En el segundo tiempo los valencianos defendieron con orden la escasa renta, desaprovechando alguna que otra clara ocasión para sentenciar a la contra. El Alcoyano sabía que un gol le devolvía a Segunda B, aunque no llegó de ninguna de las maneras y no fue por falta de empuje e interés. La suerte estaba echada, y dictaminó que la Segunda División B recibirá la próxima temporada 20/21 a un club de una pequeña localidad de la Vall d’Albaida con poco más de 1.000 habitantes.

Es el milagro obrado por el debutante en el fútbol semiprofesional David Albelda, cuya primera experiencia en un banquillo no ha podido saldarse con un mejor final. ¡Enhorabuena chicos!

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