En esta vida todos tenemos sueños que desearíamos cumplir, aspiramos a conseguir aquello que nos proponemos y nos esforzamos duro por lograrlo; pero hay que lograrlo. Y así lo hizo Carlos Donis, un chico alicantino que supo jugar bien sus cartas y quien a día de hoy cuenta con mucha experiencia en su ámbito.

Desde pequeño, Carlos siempre fue un gran apasionado del deporte y, especialmente, un gran apasionado del Atlético de Madrid. Sin embargo, a todos nos llega el momento de tomar decisiones y tras una infancia y una juventud dedicada al deporte, Carlos encontró una salida por la que inclinarse profesionalmente y que se convertiría en otra de sus pasiones: la fisioterapia.

Así pues, Carlos consiguió convertir uno de sus sueños en realidad: trabajar de fisio y, cómo no, hacerlo en el equipo de sus amores, el Atlético de Madrid. Trabajando en el Atleti, ejercía tanto de entrenador como de fisio en las categorías inferiores del club, pero unos años después llegaría a sus oídos una propuesta que le cambiaría la vida por completo.

El gran cambio

Tras unos años de trabajo en el club, un compañero de Carlos le haría una propuesta que, seriamente, debía plantearse. Así es como nos lo cuenta el propio protagonista: «yo trabajaba en el Atlético de Madrid, y a raíz de un compañero, surgió la opción de un equipo de China, el Guangzhou Evergrande, que pedía un perfil muy concreto: fisioterapeuta, readaptador de lesiones y entrenador de fútbol, con experiencia de élite en los tres ámbitos».

«Me dijo que encajaba así que investigué un poco sobre el equipo, y vi que era de lo mejor de Asia. Decidí ir para allá porque me llamaba la experiencia de vivir fuera, aprender cosas sobre la cultura… Era un mundo totalmente nuevo, tanto a nivel de cultura como a nivel de forma de vivir, de trabajar…», añade.

Pero la decisión no fue sencilla en absoluto, pues Carlos tuvo que dejarlo todo atrás para emprender un camino lleno de experiencias y vivencias totalmente nuevas. Lo apostó todo por un período de prueba de 6 meses, dejándolo todo atrás para trabajar en un equipo desconocido y vivir en un mundo totalmente nuevo.

Su figura encajó, así que el club decidió renovarle y, a día de hoy, ya lleva 4 años: “la verdad es que estoy muy contento, la experiencia me ha aportado mucho tanto a nivel laboral como personal, y la verdad es que me gustaría seguir más tiempo”.

Un fútbol distinto

A pesar de tener unos medios lo suficientemente desarrollados como para contratar a jóvenes extranjeros, trabajar a fondo con la cantera, contar con personal de lo más especializado… en China falta un componente fundamental por el cual el fútbol nunca se ha desarrollado como en España: la tradición.

Echando la vista atrás podemos observar como el fútbol chino ha invertido mucho dinero en incorporar jugadores de las ligas europeas y, aunque aún queda trabajo por hacer, poco a poco se va notando mejoría.

Así nos lo cuenta Carlos desde su punto de vista: «allí en China tú no ves a los niños desde pequeños jugando al fútbol por las calles, no tienen esa creatividad, esa ilusión por este deporte… Yo creo que esa es la clave por la que luego en el campo, a los jugadores les cuesta más a la hora de tirar de creatividad e improvisar».

Sin embargo, como afirma el propio Carlos, en estos últimos años la filosofía «ha mejorado mucho en este aspecto y ya se empieza a ver mucha más cultura del fútbol», hecho que corrobora el crecimiento que está experimentando el balompié chino en estos últimos años.

Misma pandemia, distintos horizontes

Pese a que la pandemia de la COVID-19 ha golpeado muy fuerte en todos los ámbitos del deporte, en China se han tomado decisiones de un modo más radical y, al parecer, se ha logrado contener al virus con una eficacia mayor. Así como en España y, concretamente, en la Comunitat Valenciana sigue siendo una incógnita el cómo se va a desarrollar la temporada y qué va a ocurrir con el fútbol base, en China la situación empuja a ser mucho más optimista.

Y todo esto se debe a unas medidas que, a largo plazo, han ayudado y probablemente ayuden a poder iniciar la temporada de un modo normal. Eso sí, una normalidad adaptada a unos requisitos imprescindibles como la ausencia de público en los estadios o las normas de seguridad.

Así pues, con las complicaciones que conlleva entrar en China desde el extranjero por las exhaustivas condiciones exigidas y las medidas sobrellevadas, Carlos valora positivamente el modo en que el país asiático ha tratado la situación: “China ha enfocado el problema de una forma totalmente distinta a España, de un modo muchísimo más radical».

De hecho, a día de hoy la vida es prácticamente normal, apenas hay restricciones desde hace meses. En cuanto al fútbol, desde hace un mes se puso en marcha la Superliga china (la primera división) y está previsto que para el 15 de septiembre las categorías inferiores, lo que sería hasta 2ªB en España, y el fútbol base comiencen a competir oficialmente”, revela.

Esta es la historia y, hasta hoy, la vida de Carlos Donis, quien a sus 30 años ya puede presumir de una experiencia en el campo de la fisioterapia deportiva con la que pocos pueden contar. Decidió apostarlo todo a una carta y acertó, conoció y se adaptó a una cultura y una vida totalmente distintas y, a día de hoy, puede estar contento con los logros obtenidos.

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