Pero es la última parada de una trayectoria dilatadísima, de aprendizaje deportivo y personal teniendo siempre claro en su cabeza que su futuro estaba escrito con él sentado en un banquillo.

No sabía cuál, y si iba a poder ser en Tercera División como así ha acabado ocurriendo con la confianza que le ha otorgado el Torre Levante CF para la campaña 2018/19 de nuevo en el grupo VI, pero sí que llevaba casi una década convencido nuestro protagonista que su andadura en el mundo del fútbol iba a proseguir de esta forma.

Colgando las botas de jugador y poniéndose el chándal de entrenador. Arranca la era Cristian Castells en Orriols.

Curtido en la Ciudad Deportiva de Paterna

A los aficionados valencianistas que siguen la cantera y que no pierden detalle de los jóvenes talentos que surgen de esa inagotable factoría de jugadores les sonará su nombre. Cristian Castells, que cumplirá 34 años en este 2018, pertenece a una generación de jugadores que además de su nombre también contaba con los de Raúl Albiol, Pablo Hernández, Jaime Gavilán, David Silva, Miguel Pallardó, Natxo Insa o Aarón Ñíguez.

Algunos han llegado más lejos que otros en la élite, y ex compañeros suyos como Silva incluso van a estar disputando todavía un Mundial con España, pero todos ellos han vivido experiencias de diversa índole junto a Cristian Castells en la cantera del club de Mestalla. Allí entró con apenas 13 años procedente de la SD Sueca, donde jugó desde los 9 años, y durante casi una década los valores humanos y deportivos de la Ciudad Deportiva de Paterna le moldearon como persona y jugador.

“Salí con 22 años del Valencia CF y llegué hasta el filial, incluso yendo convocado con el primer equipo algún partido y también realizando pretemporada con ellos en Ermelo (Holanda). Allí tuve de compañero de habitación a Morientes, con el que todavía tengo una muy buena amistad, y me entrenaron muchos grandes técnicos”.

Soy el que soy gracias a ellos, y el que me ha educado tanto dentro como fuera del campo ha sido el Valencia CF”, añade el nuevo técnico naranja.

Un trotamundos

Pero lo de “largo viaje” que pone en el titular de este reportaje no es tanto por su estancia en la factoría ‘che’, como sí que lo es por su amplísimo currículum. Algunas cesiones completaron su estancia en la base del Valencia CF, donde llegó a pisar Tercera y Segunda B con sus filiales, y desde entonces comenzó una trayectoria futbolística con paradas en múltiples destinos nacionales e internacionales.

Cristian habla 4 idiomas (valenciano, castellano, inglés e italiano) y además de Irlanda o Italia también ha pisado Rumanía y Grecia, conociendo la cultura de aquellos rincones y empapándose de la forma de entender el fútbol de élite que atesoran sus gentes. “Empiezas a comprender que hay más fútbol aparte del de aquí en España, y que ellos miran y valoran otras cosas en este deporte”.

“Yendo al extranjero quería crecer futbolísticamente, y sobre todo aprender mucho de la vida. Llevo desde los 24 años teniendo claro que quería ser entrenador, y estar fuera de casa me ha servido para aprender idiomas y saber la metodología de diferentes países. Siempre he ido a sacar lo positivo de cada equipo y país en el que he estado”, añade Cristian.

Pero este central de casi 1,90 de altura, rápido y contundente al cruce al que le gusta mandar y ordenar a sus compañeros desde la retaguardia, también ha pasado dentro de nuestras fronteras por Eldense, Villajoyosa, Poli Ejido, Alicante CF, Deportivo Alavés, UD Melilla, Pontevedra, Burgos, Cullera y recientemente el Torre Levante, su último hogar deportivo antes de anunciar hace pocos días que se quitaba el brazalete de capitán para tomar las riendas del banquillo.

Durante el último curso, donde los de Orriols han completado una de las mejores temporadas de su historia rozando los playoffs de ascenso a Segunda División B, Cristian Castells ha sido el capitán y la prolongación del míster dentro del terreno de juego. Su experiencia en Segunda o Segunda B ha sido de vital importancia para el grupo, y ahora es cuando la directiva del Torre Levante sigue apostando por él, aunque en un rol bien distinto.

“No ha sido una decisión fácil”

Él tenía clarísimo desde hace muchos años que este iba a acabar siendo su destino, pero cuando se presenta la oportunidad y la tienes delante de tus narices no siempre es fácil saber al 100% si la ocasión es propicia, o si la preparación es la correcta para asumir una responsabilidad de este calibre.

Por suerte para él, y así lo reconocen también sus compañeros, Cristian siempre ha sido un entrenador dentro del campo, algo que nuestro protagonista nos confirma sin rubor. “Era de esos jugadores a los que les gustaba tener todo controlado, ayudar al compañero y que no se desordenase nunca el equipo tácticamente dentro del terreno de juego. Es mi manera de ser, soy muy hablador dentro del campo y no sé jugar de otra manera”.

“La comunicación sobre un terreno de juego es importante, y lo expreso hablando mucho. Para mí cada año de jugador ha sido como un año de carrera y preparación para lo de entrenar, aprovechando para quedarme con lo positivo y saber más o menos lo que no tienes que hacer cuando seas entrenador. Ha llegado la oportunidad de intentar transmitir la experiencia que he adquirido durante todos estos años en el verde”, afirma.

Dicho esto, todavía se siente con fuerzas para seguir siendo importante como jugador, y su rendimiento individual como sobre todo el del equipo así lo atestiguan. Han sido el equipo menos goleado del grupo VI de Tercera División, y se han quedado a solo dos puntos de disputar los playoffs de ascenso. Pero la oportunidad llamó a su puerta, y su compromiso y cariño hacia el Torre Levante CF es tan grande que sobre todas las cosas se impuso su ilusión por echar una mano en esta nueva etapa del club.

“He aceptado porque necesitan mi apoyo y somos un club muy familiar, lo he decidido porque ya tenía muchas ganas de entrenar, aunque no pensaba que me iba a salir tan pronto la oportunidad. No ha sido una decisión fácil, pero me siento preparado gracias a mi gran experiencia en el fútbol profesional. El tiempo dirá si de verdad estoy preparado, y junto a mi cuerpo técnico intentaremos con mucho trabajo e ilusión que las cosas salgan bien”.

El nuevo Torre Levante del entrenador Cristian Castells

Tipo serio de pies en el suelo, ideas muy claras y nada de pájaros en la cabeza, prefiere mirar al presente y al corto plazo comenzando por organizar esa pretemporada que ya está a la vuelta de la esquina, antes que soñar con un ascenso a Segunda B o su futuro en los banquillos.

Se siente capacitado porque sobre todo conoce la casa y a muchos de los que van a ser sus futbolistas, hasta hace pocos días compañeros dentro del campo. La Tercera División, el grupo valenciano para ser más concretos, no tiene secretos para él, y comienza con la promesa de “mucho trabajo y mucha ilusión, eso no va a faltar. Todo lo demás vendrá poco a poco”.

Acerca de su filosofía de trabajo prima el colectivo por encima de lo individual incluso dentro del cuerpo técnico, y se muestra abierto a escuchar cualquier opinión valiosa y fundamentada en su nuevo entorno de trabajo.

Para mí son muy importante los diferentes entrenadores que componen un cuerpo técnico, y es clave la unión de ideas que puedan hacer, empezando por los utilleros hasta el preparador físico e incluso el presidente. Entre todos tenemos que aportar nuestro granito de arena”.

Cristian garantiza lo mismo que han visto los aficionados cuando se ponía esta camiseta, “muchas horas además de las ganas y hambre para que salgan las cosas bien, y luego el tiempo lo dirá si estamos haciendo un buen trabajo o no”. Bajo su punto de vista, “la identidad del Torre Levante tiene que ser una ilusión enorme y tener los pies en el suelo. Que la pelotita entre depende también del factor suerte, pero para mí es muy importante el sacrificio y el saber dónde estamos”.

Insiste en que “soñar es muy bonito pero hay que tener los pies en el suelo”, porque se viene otra temporada larga y exigente en una categoría y un grupo tan duro e igualado como el VI de Tercera División, donde además volverá a haber muchos presupuestos y proyectos con más fortaleza social y deportiva que el Torre Levante. Eso sí, las carencias en la nueva era de Cristian Castells como entrenador del equipo se combaten a base de tener las ideas muy claras.

Lo de soñar es gratis, pero ahora lo único que sé es que no hemos empezado la pretemporada y queda muchísimo por trabajar. No voy a inventar nada que no se sepa, pero conozco muy bien a los jugadores y sé el rendimiento que podemos sacar y hasta dónde podemos llegar”, concluye.

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