Ni Piqué, ni Ramos, ni Parejo… y en definitiva, nadie ha sido más constante en los últimos cuatro años como Javier Linares. El lateral derecho del Club de Fútbol Motril ha sido el jugador que más minutos y partidos ha disputado en las últimas cuatro temporadas de las competiciones de Primera División hasta Tercera.

Todo comenzó en Alicante. En las temporadas que comprenden los años 2013 y 2015, Linares lo jugó absolutamente todo en Crevillente, no dejó ni un solo minuto de juego al que fuera su suplente. Quiso cambiar de aires durante una temporada en el club almeriense de Huércal Overa también de Tercera División, equipo en el que tampoco descanso ni un solo partido.

Javier Linares descansando tras uno de los primeros entrenamientos de pretemeporada

Tras su paso por un equipo que le permitía estar cerca de los suyos, volvió a Crevillente, y la leyenda se consagró. Consiguió alcanzar los 100 partidos en 101 partidos posibles para jugar. Todo un hito al acecho de muy pocos. Se convertía así en el jugador en la historia del club alicantino que había logrado tal hazaña en un menor tiempo posible.

Ante el logro que supone este dato, Linares se muestra humilde y modesto: “No hay ningún truco, simplemente hay un trabajo invisible por detrás que nadie se preocupa en ver”. Pero no todo es trabajo, Javier también le otorga cierto mérito al azar: “Dicen que cuanto más trabajas más suerte tienes, pero la suerte como tal te acompañará si ella quiere”.

Sus expectativas de futuro quiere que vayan ligadas al fútbol y espera que sea posible, aunque de momento solo está centrado en su faceta de futbolista:

«De momento solo pienso en jugar, pero el fútbol es la disciplina que me apasiona y me gustaría estar vinculado de alguna manera a él en un futuro esperemos que muy lejano cuando me retire».

Linares disfrutando junto a sus compañeros en el entrenamiento

Los inicios futboleros de Linares se remontan a su infancia, en concreto a cuando tenía solo nueve años. El récord que ha conseguido batir tiene su base en La Mojonera, pueblo en el que se crio el actual lateral derecho del Motril. Por aquel entonces era un simple juego para él, pero comenzó a ser más que eso cuando entró en el equipo del pueblo por culpa de unos colegas: «Fueron mis amigos los que insistían en que me apuntara al club, y yo al final pues cedí y pasé a formar parte del equipo de mi pueblo», afirma Linares.

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