Un Erasmus es siempre especial, pero lo es más cuando lo realizas haciendo lo que más te gusta. Eso es, precisamente, lo que le ha pasado a Jaime Selva (31/03/1998), actual jugador del Alicante CF. Allá por enero sacó un billete de ida para Tallin, capital de Estonia.

Su intención era vivir un Erasmus normal: conocer gente nueva, introducirse en una cultura distinta y divertirse como cualquier chaval de 21 años. Al estar estudiando CAFD, decidió enviar currículums a diferentes empresas deportivas “para ver qué pasaba”. Entre esas empresas se encontraba uno de los clubes de fútbol más laureados de Estonia, el Levadia Tallinn.

Su entrenador, Aleksandr Rogic, en cuanto leyó sobre su trayectoria futbolística (cuatro años en las categorías inferiores del Hércules, jugador del Jove Español disputando encuentros en la Tercera División Española…) no dudó un segundo en hacerle ver su interés para que se incorporara cuanto antes al equipo.

Jaime Selva junto a Danik Petruniin y Moorits Veering

“Estuve entrenando con el filial a modo de prueba, pero a los dos días ya estaba compartiendo vestuario con el primer equipo”, afirmaba Jaime. Y así fue. Su experimentado entrenador, el cual estuvo de segundo junto a Radomir Antic en el Mundial de Sudáfrica, lo quería entrenando con el equipo principal.

Pero no todo fue un camino de rosas para el alicantino: “Recuerdo que me costó adaptarme al ritmo de los primeros días. Eran jugadores que habían disputado partidos de Europa League y Champions y su nivel era muy alto. Pero al final te adaptas y mejoras sino te quieres quedar atrás”.

El clima también fue un escollo al principio, pues entrenar con temperaturas por debajo de los cero grados fue “un poco difícil”.

La espinita

El mercado de fichajes funciona diferente en Estonia. Allí solo se abre durante los meses de diciembre y junio y, por lo tanto, al aterrizar en enero, no pudo fichar por el club: “Al no poder firmar un contrato no he podido disputar ningún partido oficial en la Premium League (primera división), pero si he jugado amistosos”, declaraba el alicantino.

Aun así, ha gozado del arte balompédico en la Eisiliga (Segunda División de Estonia), en la cual, actuando como extremo izquierdo y el algunas ocasiones de lateral reconvertido, logró anotar tres goles y repartir diez asistencias.

¿Por qué no quedarse allí?

El Levadia jugará durante este mes de julio la fase previa de la Europa League frente al Espanyol, eliminatoria nada fácil para el conjunto estonio, y para ello querían reforzar su plantilla con el futbolista alicantino, pero el trato no se llevó a cabo.

“Me hubiera encantado seguir un año más en Estonia y poder ayudar al equipo a intentar continuar en la competición europea, pero no llegamos a un acuerdo ya que lo que me ofrecían no me permitía vivir allí con comodidad”, reconoce.

Jaime junto a Andreas Põldvee

El futbol estonio, al alza

Pese a ser un fútbol necesitado de ingresos, en Estonia se está apostando mucho por este deporte. De hecho, la última Supercopa de Europa, la cual ganó el Atlético de Madrid, se disputó en Tallin.

No es sorpresa que cada vez más sponsors se interesen por el fútbol de Estonia, pues hay una gran cantidad de jugadores extranjeros que están llegando al país báltico y los equipos intentan competir a nivel europeo.

Además, el fútbol se está modernizando en todo el mundo: “Teníamos un gran cuerpo técnico. Todo el entrenamiento estaba grabado por cámaras y utilizábamos un sujetador deportivo que llevaba incorporado un chip con el que nos hacían ver en lo que teníamos que mejorar”, destacaba el joven futbolista.

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