«Fue un mal pase del portero al mediocentro, que estaba de espaldas, y Boix, como lleva muchos años aquí ya, se la quitó y me hizo un pase perfecto que me dejó solo y con la derecha, aún me la tocó el portero, pero pude marcar el gol y conseguir los tres puntos que nos colocan en puestos de promoción»

Las buenas historias son las contadas por el corazón y escritas por el sentimiento. Los valores de un joven canterano que marcaba con su equipo de siempre, su primer gol en la élite. Un tanto que les sirvió para sumar los tres puntos que les permitieron escalar a una posición de la tabla donde está permitido soñar: en puestos de ascenso.

Edu Alberola es el protagonista de un fin de semana de ensueño en el Municipal de Venecia para un jugador de tan solo 19 años. Un diamante en bruto que el otro día emocionó a más de un aficionado de la Unión Deportiva Alzira, ofreciéndoles una victoria de las que él habría celebrado desde la grada.

Un corazón alzireño

Este sueño empezó con Edu Alberola siendo alevín de segundo año. Un joven canterano que empezaba a jugar los partidos vistiendo la elástica del equipo de su ciudad. Un amor que se volvió más intenso cuando vio jugar a los mayores un 22 de julio de 2011 en aquel partido amistoso entre la UD Alzira y el Athletic Club.

Pronto el niño se fue convirtiendo en adulto y fue así cuando llegó su día, ese en el que debutaría como jugador del primer equipo. Fernando Gómez Colomer fue el que le dio la indicación de que iba a jugar y su padre, desde la grada, su mejor apoyo. El rival fue el Levante ‘B’ y aunque la noche previa «no podía dormir», él mismo lo reconoce: «eran muchos años esperando ese momento».

«He tenido ofertas de diferentes clubes más grandes como Valencia o Villarreal, no se hizo y tampoco me arrepiento porque en Alzira me siento como en casa. Desde el primer momento me han tratado super bien y no he tenido la necesidad de irme a ningún lado.»

Un gol para Nacho Barberá

La historia, a veces, también es caprichosa. Un día antes del segundo aniversario del fallecimiento de su amigo Nacho Barberá, marcaba su primer gol. El padre de Nacho y el suyo, trabajaban juntos y después sus hijos estaban en el mismo equipo. Por eso se forjó una amistad que hacía que compartiesen muchos momentos juntos.

Ese día se puede afirmar que no estaba solo, su amigo estaba también con él. Acompañándole. Marcando ese gol de la mano. Una forma de rendirle un homenaje a esa amistad que siempre será eterna. Un gol «muy especial» que nos ha asegurado que espera repetir en más ocasiones.

«Ni siquiera lo pensé en ese momento, pero siempre mis goles se los dedico a él. Cuando terminó el partido, como tengo una pulsera con su nombre, me di cuenta que mañana era el día y no había mejor manera de recordarle, por eso fue muy especial.»

Fue el gol de la perseverancia, de la amistad y del esfuerzo, unos valores que hacen de este jugador un orgullo para los suyos. Un valor que cada día que pasa es un poco mejor con jugadores como Boix, Mauro, Abel o Pepín salvaguardándolo. Una joven promesa que tiene muy claro que quiere pelear por el ascenso: «He visto muchas fases perdidas en el minuto 120 y encima si fuera en el Suñer sería espectacular. Creo que sí se puede conseguir.»

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