Cincuenta días pueden dar para mucho o para muy poco. Pueden empeorar dinámicas ya de por sí negativas o pueden cambiar la cara y empezar a mirar al futuro con más optimismo. Esto último es lo que le ha sucedido al CD Castellón desde la llegada de Óscar Cano al banquillo del conjunto de La Plana. El Castellón sigue en posiciones de descenso a Tercera, pero las sensaciones son completamente distintas.

Y eso que las cosas no empezaron del todo bien. En el primer partido del entrenador granadino como técnico del conjunto ‘orellut’, el Castellón, en un partido tildado como final desde la capital de La Plana, cayó ante un rival directo como el Peralada (2-1) tras fallar una legión de ocasiones, viendo castigados sus errores de cara a la meta rival.

Por aquel tiempo -mitad de diciembre-  los castellonenses sólo habían ganado un encuentro en toda la temporada (17 partidos), y la afición se impacientaba.

Por el camino ya habían pasado dos entrenadores antes que Cano (Sergi Escobar y David Gutiérrez ‘Guti’) y ninguno de ellos había dado con la tecla de un equipo construido para buscar el ascenso a Segunda División a la primera oportunidad. Nueve años después, y un carro de sinsabores en la mochila tras perder la categoría de plata.

Cambio de rumbo

Ningún síntoma invitaba al optimismo… Y más viendo el calendario. El Castellón se enfrentaba en los cinco siguientes duelos a tres de los 6 primeros clasificados (Atlético Baleares, Barça B y Villarreal B), pero todo cambió.

Empezó ganando al Conquense en Castalia, se fortaleció empatando en el Miniestadi ante el Barça B, tomó rumbo de crucero ante el en ese momento líder Atlético Baleares (0-0) y remató con una gran victoria ante el  Ontinyent en Castalia, otro rival directo.

El empate del pasado sábado en el Miniestadi del Villarreal B sólo hace que rubricar una mejoría plausible. 9 puntos de 18 posibles. De penúltimo a equipo en alza en la disputadísima lucha por la salvación en el grupo III de la Segunda División B. La clave de esta mejoría: la defensa. Desde la llegada del entrenador granadino y su equipo técnico el equipo albinegro sólo ha concedido un gol en los últimos cinco partidos.

A todo ello se suma el empezar a echarle el cerrojo a Castalia haciéndolo un fortín con la dos últimas victorias, devolviendo de esta manera la ilusión al feudo de la calle Huesca. Los próximos partidos se presentan fundamentales para afianzar esta mejoría, acoplar a los nuevos jugadores que han llegado en el mercado invernal y tomar conciencia del largo camino que hay por delante para conseguir la salvación. No era el guión previsto a principio de temporada por directivos y afición, pero la realidad, a veces, golpea duro.

De todas formas la afición de Castalia, la más numerosa en lo que se refiere a abonados de toda la Segunda División B (13.567), confían en que la nave que dirige Óscar Cano prosiga el rumbo que parece haber emprendido hacia la salvación. ¿Y si en 50 días el Club Deportivo Castellón está fuera del descenso…?

FOTOS: CD Castellón

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