El Hércules está ante una de las semanas más importantes de su historia. Después de ser sancionado junto al Valencia o Elche, entre otros, allá por finales de 2013 por la Comisión Europea, el club alicantino sigue teniendo la soga al cuello; hecha a medida desde marzo, cuando el Tribunal General Europeo les denegó de nuevo la suspensión cautelar del pago de 26 millones de euros por ayudas ilegales.

El club alicantino, miembro por aquel entonces de Segunda División, fue multado ante el primer descubrimiento de posibles irregularidades con el dinero recibido por el Instituto Valenciano de Finanzas (IVF). El organismo de la comunidad europea vinculó el pago de las cifras económicas públicas con parte de los ingresos de los tres clubes de la Comunitat.

El Hércules, junto al Valencia y Elche, fue multado por recibir presuntamente ayudas excesivas del Instituto Valenciano de Finanzas

Por ello, se les obligó años después a devolver un total de 20,4 y 6,1 millones de euros, lo que hizo saltar las alarmas en el fútbol de la zona. Ante tal situación, el Hércules alegó la suspensión cautelar del ejercicio de 2013 y recibió a mediados de 2016 la momentánea paralización del pago por parte del Ejecutivo comunitario de la Unión Europea.

Aun así, el Tribunal General revocó la cautelar días después y dictó la sentencia definitiva sobre los 26 millones de euros al concluir que el aval público del IVF, concedido cuando los clubes atravesaban dificultades económicas, les permitió obtener una serie de préstamos en condiciones más favorables, contando con una provechosa ventaja respecto a otros equipos.

El aval público del IVF les permitió obtener préstamos en condiciones más favorables y tener más ventaja respecto a los otros equipos

Desde entonces, el equipo herculano, en palabras oficiales del tribunal europeo y en contraste a otros clubes como el Valencia, que sí ha obtenido finalmente en el término de esta temporada la cautelar, no ha informado detalladamente sobre su actual situación financiera, lo que obliga a la Comisión Europea a cobrarle la cifra correspondiente de 7 millones de euros ante el desconocimiento de su capacidad de pago.

Además, la Comisión achaca que «el equipo alicantino parece disponer de ciertas aportaciones de terceros para hacer frente a los gastos que superen sus recursos económicos, ya que el club admite haber invertido en jugadores de calidad cuyos salarios superan los ingresos». Además, destacan que el presidente de la entidad se comprometió a cubrir el déficit mediante aportaciones particulares.

Según la Comisión Europea, el equipo alicantino dispone de aportaciones de terceros para hacer frente a los gastos

Es, por lo tanto, el gran problema de club, que se aferra de nuevo a la suspensión de la cautelar como única esperanza para evitar la extinción. No le queda otra, ya que la entidad reconoce que, en caso de ser denegada su petición, no podría hacer frente al pago «inmediato y efectivo» de los 7 millones de euros que se le reclaman de forma individual desde Bruselas con la fecha límite de decisión este 5 de julio.

El club, con una fatídica respuesta desfavorable, admite que entraría así en una situación de insolvencia que les obligaría a «actuar con diligencia» y solicitar en sede judicial la declaración de concurso de acreedores o la consecuente disolución de la sociedad, porque el juez haría responsables a los consejeros del pago de la deuda con su propio patrimonio.

El Hércules, en caso de no recibir la cautelar, entraría en concurso de acreedores o acudiría a la consecuente disolución

Así pues, el peligro de extinción, como califican en el entorno herculano, empieza a ser notable. La afición, además de la directiva y jugadores, es consciente de que la sentencia de este jueves 5 de julio está muy cerca, y el miedo por decir el último adiós al club histórico de la ciudad de Alicante, que sigue moldeando la plantilla de la próxima temporada, es cada vez más notable.

En las próximas horas se dilucidará cuál es la decisión de la Comisión Europea y, por ello, el futuro del Hércules, un club que sueña con recibir de nuevo la cautelar para paralizar uno de los trámites más fatídicos de su historia. Mientras y hasta entonces, la afición sigue siendo su gran pilar de apoyo y la voz que lucha por la extinción total.

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