El pasado fin de semana, la División de Honor Juvenil ponía fin a otra temporada más. El Villarreal levantaba el título después de vencer en la carrera por el campeonato con el Levante y el Kelme acompañaba a Ranero, Ciudad de Cuenca y Racing d’Algemesí al descenso. Y de esa quema se salvó el Torre Levante, un equipo que vivió un cambio de entrenador antes del cierre del 2018 y que ha sabido sobreponerse a sí mismo.

En la jornada 13, el Torre Levante apenas sumaba 10 puntos y empataba con el Racing en el último lugar de la clasificación. Fue entonces cuando la dirección deportiva tomó la decisión de cambiar buscando una solución y decidió darle los mandos del equipo a Paco Marí. El nuevo técnico debutaría en la jornada 14 con derrota ante el Real Murcia, pero la dinámica iría cambiando. Poco a poco, el Torre Levante comenzó a creer en sus posibilidades para firmar una gran segunda vuelta.

El equipo de Orriols llegaría con opciones de salvarse en la última jornada y venció a lo grande. Una goleada a domicilio ante el Racing d’Algemesí ya descendido valía una permanencia celebrada y trabajada desde el vestuario y desde un mismo concepto: ilusión.

Desde el principio noté mucha ilusión

No ha sido un año fácil, pero los resultados se dieron. Para conocer cómo fueron esos cambios y cómo se fue fraguando la permanencia, en YoSoyNoticia.es hablamos con Paco Marí. El entrenador llegado a mitad de temporada, uno de los técnicos más felices de todo el fútbol base, repasa la dificultad de la situación cuando llegó a los mandos del Torre Levante y, sobre todo, la fuerza de un grupo que ha sabido caminar hacia adelante.

De hecho, preguntado por los cambios que introdujo, Marí prefiere hablar del secreto de la ilusión: «Uno de los secretos de este equipo para salvarse es que es un grupo muy bueno. Los chicos tienen un carácter grupal que les permite ‘olvidar’ rápido las situaciones complicadas. Pese a los cambios, noté mucha aceptación y sobre todo, ilusión. Desde el segundo 1 no he percibido nada más que eso. La reacción ha sido buena a nivel de juego y resultados. Percibí ilusión».

Eso sí, el nuevo entrenador iría poco a poco introduciendo cambios aprovechando los pequeños parones por las fiestas navideñas: «Empezamos manteniendo la dinámica. Era un equipo que veía proponiendo buen juego pero les penalizaba en la parte ofensiva. Les costaba mucho hacer goles y generar ocasiones claras. Después de jugar contra Murcia, empezamos a ir incorporando comportamientos que podían favorecernos«.

Después de medirse a equipos de la parte alta como Valencia, Roda o Levante, llegaría el cambio de sistema: «Competimos bien ante Roda y Levante y después cambiamos el sistema de juego. La idea era de proponer nosotros porque los jugadores que teníamos era para ser asociativos y ofrecer nuestro juego. Hemos sido más estables y a nivel ofensivo hemos mejorado. En el mismo periodo de tiempo hemos hecho casi el triple de goles. Por desgracia, el fútbol son números y los números hablan a nuestro favor».

Y tanto que hablan a su favor. De los 10 goles anotados a los 34 con los que ha terminado el Torre Levante. Sin duda, unas cifras que hablan de la buena segunda vuelta a través de la unión de los jugadores con el nuevo cuerpo técnico.

El fútbol a través de la fuerza de grupo

Intentando encontrar el momento clave en el que el Torre Levante asimila que puede cambiar la situación, Paco Marí destaca sus objetivos de unir a todo el mundo: «Queríamos conocer a todo el mundo, meter en dinámica a todos. Yo le expuse al club que quería llegar a Navidades con todo el mundo metido y ya decidiríamos si fichábamos o no. Solo hemos incorporado a un jugador de fuera y a dos que estaban en el Juvenil B«.

Bajo ese manto de confianza, la misma plantilla que apenas había marcado 10 goles en 13 partidos acabó dándole la vuelta a una situación complicada para terminar disfrutando del fútbol: «No hemos dado bajas y hemos seguido con la misma plantilla prácticamente. Entendimos que, una vez conocidos todo, teníamos que cambiar el sistema para mejorar y aprovechar al máximo a los jugadores. Las decisiones nos han salido bien».

Todo esto, teniendo en cuenta que hablamos de jugadores jóvenes de los cuales algunos ni siquiera han abrazado todavía la mayoría de edad. Por eso, la gestión grupal casi es más importante que mover a un jugador a otra posición: «Esta es la etapa más compleja porque están en el paso previo al fútbol amateur o profesional y se disparan las expectativas».

«También es una etapa importante a nivel personal porque, o están empezando la universidad o acabando bachillerato. Es la etapa más complicada, pero hay que ser claro con ellos. Teniendo experiencia en fútbol formativo y en la vida misma, lo que hacemos es intentar asesorarles lo mejor posible y sacar rendimiento a nivel deportivo«.

Para finalizar una llamada feliz hablando de fútbol y de objetivos cumplidos, buscamos conocer la importancia de que equipos juveniles se mantengan en lo más alto para escuelas tan míticas coom la del Torre Levante y la palabra que surge es ‘imprescindible’: «Tener equipos en las máximas categorías de futbol formativo te asegura el futuro de cualquier entidad. El Juvenil es como primera división del fútbol profesional a su edad. Para el club, mantenerse es imprescindible para seguir estando a este nivel y seguir siendo una de las escuelas de referencia».

Ahora, con los objetivos cumplidos y la felicidad que genera el trabajo bien hecho, el Torre Levante puede disfrutar compitiendo en la Copa Federación. Allí, el Torre Levante se medirá al Valencia, Villarreal y Elche para seguir compitiendo ante equipos fuertes de la propia liga. Sin duda, un premio merecido para una de las escuelas más importantes de toda la ciudad de Valencia.

Fotos: Torre Levante.

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