El comienzo de la nueva temporada ha vuelto a abrir el debate sobre las pruebas médicas en el mundo fútbol. Desde los más pequeños hasta las categorías previas a la élite. Las últimas desgracias, entre ellas el fallecimiento del pequeño jugador de la UD Alzira, Nacho Barberà, o el del futbolista de la Fiorentina, Davide Astori, ha movilizado a muchos padres e, incluso, a los mismos deportistas.

El objetivo de todos ellos, como destacan constantemente, radica en la inclusión de la prueba del electrocardiograma basal –encargada de registrar toda actividad que produce el corazón en cada latido– en el inicio de temporada. Además, piden con fundamento, tras vivir situaciones de peligro en los últimos años, la presencia de más personal médico en los recintos deportivos.

Por la prevención

Sería, de este modo, una mejora cualitativa por la seguridad en el deporte y, sobre todo, una medida preventiva para evitar al máximo los casos de muerte súbita en el fútbol. Por ello, los padres de pequeños y mayores achacan el diferencial entre la atención médica en la élite, que es exhaustiva y milimétrica con cada detalle, y la falta de interés por las categorías de menor calado.

De hecho, según los padres de los futbolistas que dirigen estas movilizaciones por la seguridad en el deporte, «a nuestros hijos solo les miden, les pesan y controlan el latido de su corazón con una serie de sentadillas». En cambio, tal y como ponen en práctica en los servicios privados, la resistencia de la persona debe registrarse en el momento de mayor exigencia deportiva.

SportPulse, una posible solución ante la muerte súbita

Así lo ponen en práctica desde SportPulse, una de las empresas que ya ha operado en varios equipos de la Comunitat con el objetivo de demostrar la importancia de la prueba del electrocardiograma basal en el fútbol. Se encargan, entre la variedad de sus servicios, de realizar una infinidad de estudios a los futbolistas para evitar o prevenir la muerte súbita.

Para ello, ponen a la disposición de los deportistas todo el instrumental necesario para medir la resistencia y los límites del corazón. Desde aparatos especializados en el torso del cuerpo hasta sistemas de alto voltaje en la respiración, que actúan en los momentos de mayor exigencia para registrar lo que podría ser una acción de máximo peligro en un duelo deportivo.

Un comienzo dubitativo

Aun así, como la Federación Valenciana de Fútbol sigue sin financiar este tipo de pruebas, muchos clubes e, incluso, futbolistas se ven obligados a costear el precio de los ejercicios privados en empresas como SportPulse. De esta forma, ahora con el comienzo del curso, el debate sobre la inclusión del electrocardiograma basal vuelve a copar todas las portadas. La salud de los futbolistas está en juego.

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