Jugar el partido por el ascenso a finales de julio supone un regalo envenenado para entidades como el Joventut Almassora CF. Es una alegría llegar hasta las eliminatorias para subir a la segunda categoría femenina nacional, que ahora tienen a tan solo 90 minutos de juego, pero al mismo tiempo es un camino tortuoso y repleto de obstáculos a todos los niveles.

Porque no solo hablamos de tests o de volver a entrenar en instalaciones municipales que no dependen de ellos, sino también de jugadoras extranjeras que se quedan sin visado dentro de pocas semanas o de otras futbolistas del equipo, que acabando contrato el 30 de junio podrían una vez superada esa fecha comprometerse con otra entidad de categoría superior para la próxima temporada.

Con todo ello conviven equipos como el Femenino del Joventut Almassora CF, el mismo que con menos de 10 años de vida está muy cerca, si las circunstancias de la pandemia lo permiten, de hacer historia para la pequeña localidad castellonense.

Si no puedes cumplir, no te inscribas

Al gran público llegan los casos de los clubes de élite, con sus ciudades deportivas preparadas a todos los niveles para acoger la paulatina vuelta a los entrenamientos de los equipos. ¿Pero donde está la problemática particular de entidades del fútbol modesto, de esos conjuntos que sobreviven con lo justo en categorías como Primera Nacional soñando con alcanzar algún día cotas mayores?

Aquí podemos englobar al Joventut Almassora CF castellonense, que junto al UD Aldaia CF representará a la Comunitat Valenciana en el playoff exprés y en sede única (todavía están por sortearse los 4 cruces que darán el ascenso a los 4 vencedores, y sobre todo decidir el lugar de los partidos) que la RFEF ya ha comunicado vía circular que será el fin de semana del 25 y 26 de julio.

Y aunque por un lado equipos como éste salen ganando por ir ya directamente a un playoff de ascenso que de otra forma, sin el COVID-19 de por medio, aún hubieran tenido que ganarse en las 7 jornadas que ya no se jugarán de la temporada regular, también hay que analizar que a clubes femeninos de esta tercera categoría del fútbol español jugar en estas fechas tan tardías, cuando el resto de categorías femeninas no juegan, supone un esfuerzo y sacrificio enorme.

La RFEF, en vez de escuchar y analizar los casos de los equipos de Primera Nacional Femenina, con presupuestos ajustados (peor en el caso de los canarios, con desplazamiento hasta la provincia) y dependencia de instalaciones municipales que aún no han podido pisar, se ha limitado a decir aquello de ‘si no te gusta, te aguantas’. O dicho de forma más fina, que el que no pueda soportar todo el proceso que no se inscriba a partir de la primera semana de junio en los playoffs de ascenso.

No va a ser el caso del Joventut Almassora CF, aunque si finalmente asciende a finales de junio será desafiando la circunstancia de los tests, la desinfección de un recinto que no es suyo, y sobre todo la problemática con casi la mitad de su plantilla.

«Se supone que a través de la mutualidad de futbolistas españoles nos llamarán y nos harán los tests en el centro que nos indiquen. Se supone, y así nos lo han dicho en la última circular, que la RFEF se hace cargo de estas pruebas para que podamos volver a los entrenamientos».

Si tuviéramos que pagar todo esto ya te digo que clubes como nosotros no podríamos ni jugar el playoff de ascenso», añade Víctor Pereira, director deportivo del modesto y familiar club castellonense.

Asegura que el ayuntamiento de la localidad, que siempre les ha apoyado, aún no tiene fecha concreta para abrir la instalación donde entrenan, y sobrevolando está la circunstancia de saber quién se hace cargo de la desinfección, al menos 2 veces al día, del recinto.

«Si nos toca pagarlo a nosotros ya está el lío montado, como con lo de los tests», asegura este hombre de fútbol para el que la mejor solución, igual que se ha otorgado permanencia a unos, es que también se hubieran avalado ascensos para los 8 mejores de la categoría, que ahora sin embargo tienen que jugar un playoff exprés para el que antes toca apagar algunos incendios.

El lío con las jugadoras

Si el Joventut Almassora CF asciende, y hace historia para el fútbol de la localidad, será después de lidiar en estas fechas con algunos nubarrones que enturbian su futuro. El más gordo, el de las 7 extranjeras que integran su plantilla y a las que a mitad de junio, más de un mes antes de los playoffs exprés, les caduca el visado. Eso significa que o lo solucionan antes, o tendrán que marcharse de vuelta a sus países si no quieren tener problemas con la justicia.

¿Lo sabe la RFEF? Así se lo ha comunicado el club, pero la respuesta ya la hemos reproducido más arriba. En ese caso toca confiar en las gestiones legales que están haciendo y por las que les aseguran que en caso de estado de alarma, como el que vive España, este tipo de documentación se prorroga 3 meses más.

Solo así podrían estas 7 importantes futbolistas del equipo ayudar a luchar por el ascenso a finales de julio, cambiando antes (un dolor de cabeza aparte) los billetes de vuelta a sus países ya comprados. Por estas fechas esperaban estar ya mirando hacia las vacaciones, y no hacia una vuelta a los entrenamientos para jugar los 90 minutos más importantes del curso.

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Pero tras este desafío, se encuentra el de las 2 jugadoras con ofertas para firmar, al pasar el 30 de junio, con un club de la Liga Reto Iberdrola. Precisamente a donde aspira a llegar este Joventut Almassora CF que ejemplifica a la perfección la compleja y austera realidad de los conjuntos que componen esa Primera Nacional a la que se obliga a jugar (no así a las dos categorías por encima), cuando sus recursos económicos y de instalaciones son muy limitados.

«Podría darse el caso de que no participen en estos playoffs, así que el panorama que tenemos es complicado», señala Víctor. La entidad presidida por Magdalena Rodríguez, de ambiente humilde y familiar además de conveniada con el CD Castellón, no va a rendirse porque la ilusión y las ganas de hacer historia pueden ahora mismo con el miedo al virus y con los problemas que se derivan de jugar competición oficial en julio, cuando lo suyo sería estar en la playa o a punto de regresar a los entrenamientos de pretemporada.

El equipo que dirige Miguel Armenteros lucha contra todo y contra todos para alcanzar los partidos televisados, mayores ingresos y la repercusión que traería a la localidad estar codeándose con grandes entidades del fútbol femenino español. Tocaría entonces romperse la cabeza para cuadrar presupuestos de mayor volumen, pero eso ya es otra historia y si es porque se ha ascendido, bienvenido sea. Antes hay otros asuntos que abordar, y que se derivan de un playoff exprés que para el balompié modesto es una pesadilla en muchos sentidos. Dicho queda.

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