El deporte universitario sigue sin encontrar cobijo en España. Ni la irrupción de nuevos talentos, ni la consagración de unas competiciones más emocionante y ni siquiera el progresivo aumento de estudiantes inscritos a las ofertas deportivas de los centros españoles pueden con la gran presencia social de sus homólogos estadounidenses.

Son héroes; estrellas mediáticas en su país. Representan aquello que siempre se predicó en las universidades europeas pero que nunca llegó a traducirse con éxito. De hecho, llegan a pisar los talones a los jugadores de la élite, hasta el punto de aspirar a convertirse en los «rookies» de la temporada y dar así el salto cualitativo a las primeras categorías.

Ese es, junto a la positividad de los resultados educativos, su principal cometido. Para ello echan mano de las becas, que les garantizan una estabilidad económica prácticamente insuperable a sus edades, y de la formación deportiva y académica, el binomio que les lleva a consagrarse en Estados Unidos como auténticos héroes; el futuro deportivo de la nación.

Las becas estadounidenses garantizan a los deportistas la estabilidad económica y la formación académica

Por ello, cada vez son más los jóvenes que se aventuran a probar suerte en la liga universitaria norteamericana. Chicos, chicas. Béisbol, soccer, baloncesto, rugby. La oferta es variada; a la carta. Encuentran en ella un amplio abanico de posibilidades que, según el último estudio de la Universidad Carlos III de Madrid, les permite mejorar la nota media en su expediente académico.

Es más, les ofrecen todo lo soñado por los deportistas universitarios españoles, que únicamente pueden aspirar a alzarse con el título del Campeonato de España de Universidades o a lograr una beca educativa para vivir en EE.UU la verdadera esencia del deporte, «porque parece que la equiparación geográfica nunca llegará a la península», afirma Cristian Pérez, portero de fútbol sala.

Parece que la equiparación geográfica en el deporte universitario nunca llegará», afirma Cristian Pérez

Lo hace después de superar los tres años de competición junto a la Universidad Miguel Hernández de Elche y alcanzar varias fases finales. «Pese a la mejora de los campeonatos en los últimos años, el seguimiento aún es desigual. Mientras que en países como EE.UU o Nueva Zelanda el deporte universitario cuenta con gran presencia social, otros adolecen de interés público», reconoce.

También insiste en la falta de motivación y de ayudas económicas por parte de los centros, que únicamente les premian con un pequeño porcentaje de créditos: «Competimos porque nos encanta el deporte, pero cuesta mucho, muchísimo, de entender que los compañeros de EE.UU sean héroes y aquí no se nos conozca».

Cuesta mucho de entender que los compañeros de EE.UU sean héroes y aquí no se nos conozca», critica el joven universitario ilicitano

Así pues, tras demostrar que el rendimiento académico de los estudiantes adeptos al deporte universitario aumenta en un 9% respecto al de aquellos que terminan el grado sin haber participado en ninguna actividad, se está haciendo un llamamiento a los centros universitarios y a los estamentos públicos para que reduzcan mediante becas el gran diferencial con los Estados Unidos.

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