El parón de las competiciones por la situación sanitaria no sólo afecta a los clubes de fútbol, también a los árbitros de categorías regionales, en su mayoría jóvenes y aún aprendiendo, y que ven cortada su progresión. La profesión del árbitro no suele ser comentada generalmente, salvo por un error o mala actuación, siempre queda en segundo plano del verdadero protagonista del deporte, el futbolista. Pero lo cierto es que los árbitros también forman parte del fútbol, y son una pieza fundamental.

Se están comentando los problemas que le acarrean a los clubes de fútbol no profesionales el parar, pero se desconocen los problemas a los que se enfrentan los colegiados, ya no a nivel económico, sino a nivel de formación que repercute directamente en la calidad del arbitraje y, por tanto, del fútbol español.

Experiencia y partidos

Hablando con un árbitro de la categoría 1ª Regional, Agustín Wrba, nos comenta que el aspecto físico es importante pero el enfoque del entrenamiento es distinto en un futbolista: “lo bueno que tenemos los árbitros es que no nos afecta el entrenar sin balón, a los futbolistas el no poder tocar balón les repercute en la calidad”.

Sin embargo, la preparación mental es clave, ya que se está sometido a una presión muy grande por parte del exterior: “En el campo siempre va a haber un equipo que no va a estar conforme con tus decisiones, por muy imparcial que seas los dos equipos quieren ganar. Tienes que ir con las ideas muy claras”.

“A mi me ayuda mucho el concentrarme y vivir cada partido como si fuese una final, tomar las decisiones con calma, ser seguro y si tienes un error intentar evadirte y concentrarte en lo que ocurre en el terreno de juego. Al final todos somos humanos. Esta seguridad se va adquiriendo con experiencia y partidos arbitrados”, añade.

La experiencia es fundamental ya que de los errores se aprende y el árbitro siempre ha estado ligado al error, en el sentido de que es el único juez en el campo y es el responsable de que se hagan cumplir las reglas del fútbol siendo así el señalado en caso de polémica. Mediante la equivocación se permite aprender y crear una experiencia que hará que sea más difícil, o incluso que no vuelva a ocurrir, el mismo error.

Es justo ahora cuando los colegiados que debutan esta temporada, o que llevan poco en la profesión, no están teniendo la opción de equivocarse y por tanto aprender de las vivencias de cada fin de semana.

«Es como si estás en pretemporada continuamente»

En las categorías formativas es donde se empezará a adquirir este bagaje, y son precisamente las que están ahora paradas. Los dos siguientes protagonistas hablan desde la experiencia y desde su conocimiento, tanto en la formación de jóvenes árbitros como en el mundo del arbitraje.

En este caso lo hacemos con el Delegado de Camp de Morvedre, Virgilio Manzaneda Diago, que nos comenta que estos parones cortan la progresión del deportista: “Es como si estás en pretemporada continuamente. Una vez empezado paras y cuando arrancas de nuevo necesitas unos partidos para estar óptimo y estos cambios de ritmo afectan bastante, sobre todo a los árbitros jóvenes que acaban de empezar”.

Nos comenta que siempre se realiza un seguimiento de los árbitros noveles en sus primeros pasos, con prácticas sobre el terreno de juego y este año no lo han podido realizar por los problemas sanitarios. Estas carencias de práctica y veteranía deben ser suplidas con trabajo, actitud y estudio de las reglas de juego. Para un árbitro es fundamental conocerlas al dedillo.

Se aprende mucho visualizando jugadas y sabiendo qué decisión disciplinaria se debe tomar en cada caso. El parón debe servir para prepararse bien técnicamente y conocer las reglas de juego, eso marcará la diferencia entre unos árbitros y otros una vez vuelva la competición. “La temporada de un árbitro no va desde que empieza hasta que termina la competición, es todo el año una formación continua. Leyendo las reglas, viendo vídeos de otros árbitros, aprendiendo de ellos mediante el ‘feedback’”.

Óscar Ruiz, profesor de reglas de juego en la Delegación de Valencia, coincide en que el arbitraje es una carrera de fondo, en la que te vas a encontrar con desaciertos: “El error es parte del aprendizaje y saber convivir con él es fundamental para el desarrollo del árbitro de fútbol. Y como en cualquier actividad, para errar hay que actuar”.

En torno a esta idea gira la base de la formación anímica de los árbitros, ya que hay que saber vivir con el error para poder ser mejores árbitros. ¿Qué le diría Óscar Ruiz a un árbitro en esta situación?: “No pierdas la ilusión. En tu carrera pasas por momentos duros, pero una vez superados es muy gratificante, tanto a nivel deportivo como personal. El arbitraje es una posibilidad muy bonita que nos da el deporte para seguir relacionados a lo que más nos gusta, el fútbol”.

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