Si categorías tan modestas como Tercera División de chicos, o Primera Nacional en chicas, tienen los medios y herramientas a su alcance para andar de forma segura el camino hacia el mes de julio, cuando si la pandemia no lo impide habría que abrochar este curso ya marcado para siempre por el COVID-19.

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Ya estamos viendo problemas y quejas por la asimétrica desescalada por territorios en España, algo que está permitiendo que algunos clubes estén de vuelta a los entrenamientos por turnos y en grupos muy reducidos (Ibiza en Segunda B o el Alcoyano en Tercera), mientras que otros aún siguen parados por seguir en la fase 0.

Pero los hay que han ido un paso más allá y han mostrado públicamente, caso del Atlético Baleares de Segunda B, su malestar y negativa a jugar el playoff por la falta de un protocolo sanitario y de vuelta a la actividad desde la RFEF, que asimile en la medida de lo posible al fútbol modesto con lo que estamos viendo en la vuelta al césped de Primera y Segunda División.

Dificultades en la prevención que ya se veían venir por la carestía económica y de infraestructuras que rodean a entidades que juegan en instalaciones municipales, para empezar, y que no poseen ni los recursos humanos ni materiales para generar el mismo entorno controlado que Barça, Real Madrid y compañía pueden tener.

Necesaria la colaboración federativa y municipal

Nos acercamos a charlar con el UD Aldaia CF Femenino de Primera Nacional, primer clasificado de su grupo y junto al Joventut Almassora CF uno de los dos equipos de la Comunitat que tratará de subir, a partido único en campo neutral, a la liga Reto Iberdrola, la segunda categoría nacional.

Su entrenador, Ximo Villegas, se lamenta de no poder jugar una promoción por la que tantos años han peleado en su casa y delante de su gente, aunque jugado ya más del 75% de la temporada esta solución adoptada le convence mucho más que la alternativa de dar el curso por nulo. También podía haber estudiado la Comisión Delegada de la RFEF subir a los primeros directamente, pero no se ha querido hacer y los playoffs exprés son su destino.

Para llegar hasta ahí, presumiblemente a principios de julio tras la vuelta primero a la competición oficial del fútbol profesional, antes habrá que regresar a los entrenamientos y ese es un tema, junto a las medidas de control y prevención sanitarias de jugadoras y cuerpo técnico, bastante complejo.

“Nosotros para poder cumplir con los requisitos sanitarios necesitaremos ayuda de nuestro municipio y su ayuntamiento, porque las instalaciones donde jugamos son de ellos. Necesitaremos que ellos se involucren”, apunta Ximo, misma línea en la que se mueve Pau Quesada, el joven técnico del UD Alzira masculino del grupo VI de Tercera, en su caso a dos partidos (sin prórroga ni penaltis en las reglas) de regresar a la categoría de bronce del fútbol español.

Primero tendríamos que conocer de parte de la federación española el protocolo para que acudan los jugadores a las instalaciones de Tercera División. Habría que llegar a un acuerdo de protocolo sanitario entre federación, ayuntamiento y club para que entre los tres pudiéramos hacerlo viable”.

“Entiendo que si el club se encarga de medir temperatura, la federación de dotar de tests a los equipos y el ayuntamiento de las tareas de desinfección sería viable, a mediados de junio, poder entrenar todos en el campo y dentro de la fase 2 de la desescalada”, añade Pau.

Ambos, tanto Ximo como Pau, restan dramatismo al hecho de tener que jugar la promoción más allá del 30 de junio, fecha límite y de finalización de los contratos de sus jugadoras y jugadores. La ilusión de ellas y ellos se impone estando tan cerca del objetivo por el que llevan luchando un año, pero también hay matizaciones que hacer y así lo refleja el míster del UD Aldaia CF Femenino.

Si nos van a exigir condiciones igual que a los de Primera creo que deberían haber planteado estos playoffs de otro modo. Deberían de haberse adaptado más a la situación de cada uno en nuestra categoría”.

“Hablamos de jugar en julio cuando muchas jugadoras de nuestro club trabajan, por no añadir que después de tantos meses confinados cuando llegue junio habrá gente, que no es de aquí, y que quiera irse a otra localidad o provincia a estar cerca de sus familias. Todo esto de volver a entrenar en junio y jugar en julio no es tan sencillo como ellos lo ven”, añade.

Para su homólogo Pau Quesada del UD Alzira, “si la federación dota de tests y se llega a un protocolo viable para hacer todo de forma progresiva sí que creo que se puede jugar en julio. Yo veo que hay muchos sectores ahora que trabajan, sin que se les haya hecho tests y sin los privilegios que se nos dan al mundo del fútbol”.

“Tenemos que asumir, eso sí, que va a haber gente asintomática o que haya estado infectada, y que seguramente saldrán casos en los medios, pero esto ya parece que va en serio y cuando arranqué la Primera División será la cuenta atrás para encarar nosotros el playoff unas semanas después. Esto va en serio, y sí que creo que se va a jugar”, remarca el míster de los alcireños.

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Incertidumbres

Ahora todos los clubes pisan terreno desconocido, tanto en lo que se refiere a protocolos de vuelta al entrene como en lo relativo a la localización y fechas exactas de los playoffs exprés. Dudas que aún no se pueden resolver. Será eso sí en verano, con calor, y con el riesgo añadido de lesiones que la larga inactividad por estar confinados en casa puede acarrear.

“Habría que marcar unas fechas para comenzar todos a entrenar al mismo tiempo, sin ventajas para nadie. Que hasta que todos no puedan hacerlo no se puede empezar a entrenar nadie, pero ya estamos viendo con algunos clubes que conseguir esto ha sido imposible”, destaca Ximo, también pendiente del futuro sorteo que les empareje con un rival del sur de España.

El UD Alzira sí que conoce que el Atzeneta UE, tercer clasificado en su mismo grupo VI, será su rival en la primera eliminatoria. Como hemos comentado, a partido único en campo neutral (tampoco hay formato de concentración en una sede única para jugarlo todo en pocos días) y con la ventaja para los de la Ribera, que llegaron al parón como segundos clasificados, de que el empate al final de los 90 minutos les valdría para avanzar.

A nosotros nos hubiera gustado acabar las 10 jornadas que quedaban en Tercera, no vemos justo ni que se regalen playoffs ni que se regalen salvaciones, pero entendemos que la situación es extraordinaria por la pandemia y que la RFEF ha intentado hacer el menor daño posible”.

“Ahora y entre comillas nos encontramos beneficiados o justamente recompensados por haber quedado segundos. Perdemos el factor campo pero ganamos el factor empate, que premia al mejor clasificado de alguna forma. Estamos a dos partidos de un ascenso, cuando en el camino pre COVID-19 hubiera sido más largo y costoso el viaje a Segunda B”, añade Pau.

Más cerca aún, como ya hemos comentado, está el UD Aldaia CF de Ximo Villegas, que para la reflexión mira hacia aspectos como la ausencia de público. “No sé realmente cuánto riesgo había de jugar el playoff a doble partido en vez de a un único partido, y además con algo de público en la grada dejando la distancia de seguridad, o familiares al menos. Es mucho tiempo luchando por esto y ahora será descafeinado. Vemos que va a ir mucha gente a los bares, y aquí no se va a dejar entrar a nadie”.

La superficie de juego es otra de las incógnitas a resolver, siendo en los playoffs de Tercera un aspecto a vigilar y que ya veremos cómo resuelve la FFCV, encargada de encontrar la sede neutral donde Alzira-Atzeneta y Alcoyano-Intercity protagonicen las primeras eliminatorias.

“A nosotros nos gustaría césped natural, pero a lo mejor otros clubes del grupo prefieren otra opción porque están más habituados a la artificial, por ejemplo”, indica el entrenador de los de la Ribera, para el que lógicamente “va a ser muy raro ver todo el campo vacío y poder celebrar algo en esas condiciones”.

Un reto muy grande

Ahora todos estos equipos que van camino de los playoffs exprés ya cuentan los días, si es que aún no han vuelto, para reencontrarse con el balón y el césped. El contacto mediante las nuevas tecnologías, aunque a distancia, sigue ahí porque como bien apunta Ximo Villegas, “nos mantiene cerca de las jugadoras y logra que a nivel emocional nos sintamos todos más fuertes en el equipo”.

Para Pau esta ocasión de finalizar las competiciones supone “un reto muy grande. El cuerpo técnico que antes encuentre la tecla para adaptar a los jugadores a este nuevo escenario creo que será el equipo que esté más cerca de conseguir el ascenso. Es un escenario nuevo que no habíamos visto nunca por tema protocolos y entrenamientos, por el tiemplo parados y por cómo son los partidos, en nuestro caso, de ese playoff exprés sin prorroga ni penaltis”.

El míster, que analiza la temporada 19/20 como un “regalo” para los suyos por haber llegado hasta aquí siendo segundos clasificados, con racha de hasta 6 victorias seguidas en liga y rodeados de proyectos más profesionales que el suyo, se despide recordándonos a todos que el riesgo cero no podrá existir nunca en la vuelta a entrenamientos y partidos para acabar la temporada. Pero eso no exime a las instituciones deportivas y políticas de otorgar el contexto adecuado a categorías semiprofesionales como la suya, a las que se ha dicho que aún no pueden irse de vacaciones.

“No podemos coger como referencia a LaLiga, no nos podemos equiparar. Las condiciones nuestras son diferentes porque no tenemos 3 personas que pueden estar desinfectando constantemente cada elemento, como hemos visto ahora por la tele con los de la élite».

En Tercera los recursos humanos y económicos son limitados, y por eso necesitamos que la federación nos ayude. Por eso lo que hay que hacer es dotarnos de tests, como también llegar a una coordinación entre club, ayuntamiento y federación. Solo así podremos minimizar el riesgo de contagio”, remarca.

Para su compañero Ximo, “es injusto que los de la élite tengan todo controlado y el resto estemos sin saber aún nada del protocolo. Eso genera intranquilidad en las jugadoras, cuando lo ideal es que ahora no estén pensando en los riesgos de poder infectarse entrenando o jugando ese playoff exprés”.

Testimonios de dos protagonistas del fútbol modesto, el que ya está camino de volver a entrenar y con la mirada puesta en el mes de julio, previsible fecha de regreso. Gente que solicita ese protocolo óptimo que les garantice, aunque no con riesgo cero, poder desarrollar la profesión que tanto necesitan y de la que viven muchas familias en España.

La pelota, por tanto, no solo está en su tejado, ya que si en los despachos decidieron que el fútbol modesto y semiprofesional de ámbito nacional aún debía jugar más este curso, que se preocupen ahora también de cubrir las necesidades de entidades humildes pero cargadas de sueños e ilusión.

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