El mundo del fútbol ha vuelto a mostrar su cara más amarga y denunciable. Pese a la gran cantidad de campañas de concienciación que realizan las federaciones, tanto autonómicas como nacionales, para cortar de raíz esta lacra, el pasado domingo 25 de noviembre se produjo una agresión sobre Rafa Montero, director deportivo del Torrefiel Athletic Club Esportiu, y su familia a su salida del estadio.

Montero, que había acudido junto a su familia, compañeros del club y familiares de los propios jugadores a la localidad valenciana para presenciar el encuentro de sus juveniles -entre los que figura su hijo-, vivió así una de los momentos, como reconoce, «más complicados de mi vida», cuando a la salida del campo junto a su familia fue agredido por doce individuos.

Todo se desarrolló cuando finalizó el partido, ya que -como explican desde el club local y visitante- en el terreno de juego no hubo ningún problema. Es más, por las condiciones del estadio, ambas aficiones estaban separadas, delimitadas en dos gradas diferentes. El único inconveniente fue, según se le comunicó al colegiado, la presencia de un «fuerte y molesto olor a marihuana», lo que obligó a movilizar a los niños.

Gran ambiente sobre el césped

Pero, en lo que al deporte se refiere, no hubo ningún enfrentamiento ni nada por el estilo con los padres o familiares, que en las últimas ocasiones había sido el primer problema en estas situaciones. Pese a ello, desde el Torrefiel ACE reconocen que, antes de ir a jugar el domingo, ya eran conocedores de la historia que había detrás de este campo por problemas sucedidos años atrás.

Aun así, una vez más se volvió a desvincular a estos individuos de algunos de los tres equipos -el CD Massamagrell, el San Lorenzo y el Júpiter Massamagrell- de la localidad: «Eran unas 30 o 40 personas de entre 18 y 40 años, no chiquillos, y no parecían seguir con especial atención el partido, por lo que descartamos que apoyaran de forma incondicional a los juveniles».

De todos modos, la problemática surgió cuando el partido llegó a la conclusión con resultado favorable para el Júpiter Massamagrell. Rafa Montero entró en los vestuarios para hablar con el árbitro sobre la incidencia, aunque -como detalla a lo largo de la entrevista proporcionada a este medio- «me sacaron a empujones al insistir en que no tenía motivos para reclamar nada, cuando el olor a marihuana era insoportable».

El testimonio de la agresión

Y fue entonces cuando sucedió la agresión: «Vi que nos estaban esperando fuera unas doce personas, pero no tuvimos otra opción que no fuera pasar por ahí. Por ello, nada más salir del estadio, increparon a mi mujer con diferentes machismos como «vete a  fregar». Di la cara pidiendo explicaciones, pero nos rodearon y nos empezaron a empujar. Vi peligrar la integridad de mi familia, por lo que cogí a mi hija de 6 años y la protegí».

Lo recuerda con nerviosismo, sobre todo por el momento de la agresión: «Dos de ellos vinieron por detrás y me golpearon. Recibí dos golpes en la espalda, pero menos mal que no caí al suelo. No hubiera salido vivo. Mi hija, mientras, estaba llorando y mi hijo, que había jugado minutos antes, muy nervioso. Tuvimos que coger el coche e irnos, aunque nos siguieron dos individuos sobre una furgoneta durante una parte del trayecto. Fue horrible».

Por ello, después de aquello, Montero pide que se tomen cartas en el asunto: «No quiero que nadie viva algo así, por lo que mi queja no va dirigida a los clubes, sino al Ayuntamiento de Massamagrell. Resulta ya necesario que se den cuenta de lo que sufren los equipos que van allí a jugar. Es más, la Federación Valenciana sabe lo que está pasando en ese campo y no pone ningún remedio».

Para que esto no vuelva a pasar

Así pues, tras lo sucedido, Rafa Montero ya ha procedido a realizarse las pruebas médicas y espera volver cuanto antes a la normalidad, aunque es consciente de que no le resultará sencillo -sobre todo a sus pequeños- olvidar lo que ocurrió el pasado domingo en el estadio de Massamagrell.

De este modo, el Torrefiel ACE denuncia estos comportamientos y pide medidas para que nunca más vuelva a suceder algo así. Porque esto no es deporte ni civismo.

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