Un valenciano que dejó su València natal hace algo más de 4 años buscando nuevos retos personales y profesionales, siendo uno más de los muchos técnicos de la ‘terreta’ que se inician en el fútbol base y amateur de la Comunitat Valenciana para posteriormente saltar al Viejo Continente.

El fútbol modesto, al límite y obligado a reinventarse: “Sin nuestra gente no somos nada”

A él le está yendo bien y ahora, que le pillamos de vacaciones tras finalizar recientemente la temporada, hablamos de este maravilloso deporte, y de aquellas cosas que los que leéis esta entrevista os podéis estar preguntando acerca de si probar suerte o no en el extranjero.

Salir de la zona de confort

Sergio, asentado como estaba y con la Metodología del Torre Levante en sus manos, dio el paso en 2016 y primero se enroló en la estructura del más modesto FC Legirus Inter, para luego saltar al PK35 y posteriormente al más potente FC Honka. Su primer acercamiento al fútbol fuera de España, su inicial aprendizaje en un balompié distinto al nuestro como es el finlandés. Pero ahora, echando la vista atrás y repasando con algo más de detalle su recorrido vital y profesional desde entonces, lo vivido le ha compensado con creces.

“Entonces era menos flexible, y ahora soy más abierto de mente y a las opiniones de los demás. Siento que soy mucho mejor entrenador que antes, comprobando que el estar rodeado de gente buena te hace crecer, te lleva a niveles que antes ni te imaginabas”, confiesa el valenciano, que cuando tuvo la oferta de su actual FC Inter Turku no dudó viniendo de donde venía esa opción. “No fui conformista, sabiendo que me iba a trabajar con una persona (el primer entrenador José Riveiro) que sabía que me iba a aportar muchísimo”.

Aquellos que no han pensado en salir que no se lo piensen mucho porque aunque los trenes a veces no pasan una sola vez, si lo piensas demasiado te acomodas y no avanzas”, añade.

Su futuro a corto y medio plazo, cuando se reanude la competición en 2021, seguirá siendo Finlandia y el FC Inter Turku, localidad a poco más de una hora de la capital Helsinki. Allí Sergio, y el resto del cuerpo técnico (en ese grupo humano hay otro valenciano llamado Míchel Bellver, preparador físico con pasado en el Valencia CF), han acordado continuar un año más.

Volverán a jugar previa de Europa League y seguirán contribuyendo al desarrollo del fútbol, una práctica en auge en un país donde el deporte rey es el hockey hielo. Aunque cada vez son más los jóvenes que apuestan por darle patadas a un balón, antes que golpes a un disco con el ‘stick’.

Una cultura diferente

Sergio es feliz porque se siente querido y respetado, valorado en un entorno laboral donde todos opinan y contribuyen al buen funcionamiento del segundo mejor club del país por resultados en los últimos tiempos.

Y aquí, aún cuando la frialdad (no es un tópico ni chiste fácil) de su gente provoca que la competición doméstica, salvo en contados encuentros, no tenga en sus estadios el calor o intensidad que encontraríamos en España, poco a poco van recuperando el orgullo nacional en torno a su selección. La que recientemente emocionó a todos con el triunfo por 0-2 en el amistoso contra Francia, la reciente campeona mundial, y además en tierras galas.

Un hito ahora puntual y anecdótico, pero que en el futuro esperan repetir con más asiduidad gracias a las nuevas generaciones que van destacando en sus categorías inferiores.

“En este país cuesta mucho decidir las cosas, se mueve y avanza todo muy despacio porque quieren tener la seguridad total antes de poner en marcha algo drástico. Aún así, de aquí podemos aprender del respeto que hay hacía el resto de clubes, entrenadores, jugadores… Son gente muy cívica dentro y fuera del campo”.

Los padres no te gritan, te mandan un email para explicarte cosas o dudas sobre el rol de su hijo. Respetan la posición del entrenador, intentan ser constructivos y si no están de acuerdo pues se marchan”, añade.

Les falta, y eso es algo que ha escuchado este periodista también acerca del balompié de países en otros continentes, la pasión que a los españoles nos nace de dentro antes incluso de que se ponga a rodar el balón. Y aunque todavía hay prejuicios alrededor de la predisposición al trabajo de los españoles en comparación con otros países europeos, Sergio rompe una lanza a favor de sus compatriotas, porque en casi un lustro de experiencia fuera ya puede hablar con propiedad acerca de las dos culturas.

“La predisposición para trabajar de un español aporta muchísimo fuera, aquí por ejemplo a la cultura futbolista finlandesa. El tener la pasión por este deporte marca la diferencia, ya que aquí son poco espontáneos, les cuesta demostrar sus sentimientos y emociones”.

Sobredosis de estadística y datos en el fútbol

A él le tiramos una reflexión acerca del ‘big data’, los macrodatos que de la mano de las nuevas tecnologías inundan cada vez más el día a día del fútbol. Sergio, que trabaja en el análisis en profundidad tanto de su propio equipo como del rival, además de encargarse de gestionar las jugadas a balón parado, convive con estas herramientas pero de sus palabras podemos extraer conclusiones que ayudan a desmitificar algo toda esta ‘ciencia’.

Porque al final y siempre será así, no hay máquina o cifra que pueda reemplazar al ojo humano, al cara a cara, al análisis de lo que se vive de cerca y en el ámbito tan particular del terreno de juego. “El proceso cualitativo y la intuición que tenemos los entrenadores tiene muchísimo más peso que el proceso cuantitativo. Las cifras y datos deben formar parte del proceso de entrenamiento y plan de partido, pero no se debe basar todo en ello sino que tienen que ayudar”.

Los datos no entienden de personas, y al final tú como entrenador estás trabajando con personas”, añade.

Y es que un dato te puede decir lo que un jugador ha hecho o cuántas veces ha centrado, “pero en un momento dado tú como persona sabes si un jugador está bien o mal, hablas con él, y analizas si va a rendir el día de partido o no en base a lo visto en el entrenamiento de la semana”.

“Hay cosas que afectan en lo personal, en la vida de los jugadores, que influyen luego en el rendimiento y eso no lo explican los datos. Con los datos necesitas tiempo para analizarlos porque le tienes que dar calidad al dato, por sí solo no explica las cosas”, remarca Sergio Almenara.

Una mirada a su querido fútbol modesto de la Comunitat

En Finlandia, país que como el resto tampoco es ajeno a la pandemia de COVID-19 que azota el planeta, sí que han podido tener público en las gradas aunque con aforo reducido. No ocurre así en España, ni en la élite ni ahora tampoco parece que en lo que resta de curso 20/21 en el resto de categorías semiprofesionales y amateur.

Nuevo fin de semana de aglomeraciones en las vallas, y de silencio en las gradas de los desesperados clubes

Una situación que lamentan los responsables de clubes de Segunda B, Tercera o del ámbito regional, así como un fútbol base que se desespera pensando en las consecuencias que todo esto puede acarrear.

Contextos que conoce de sobra nuestro protagonista, pues no en vano fue el entorno de su formación así como el testigo de su crecimiento personal y deportivo. Categorías donde guarda grandes amigos, y una realidad que le duele como si todavía estuviera ahí dentro. “Sobreviven con el domingo de rifa y el estadio pequeño que se llena, cuando venden en el bar bocadillos y bebidas, con la gente que se anima y paga la entrada”.

Por eso ahora lamento comprobar que van a pasar apuros económicos, tanto los clubes como las familias de gente que trabajan para estas entidades. Hablo de entrenadores, jugadores y gente de las Escuelas, que ahora van a cobrar menos al no salir las cuentas”, destaca.

Ojalá todos puedan seguir adelante con el esfuerzo, compromiso y amor por el fútbol del que siempre se hace gala en estas categorías, donde nadie se hace millonario pero que son las que al fin y al cabo dan sentido a los fines de semana de tantas y tantas localidades pequeñas o medianas. El lugar del que muy pronto saldrán rumbo al extranjero más técnicos como Sergio Almenara, uno de esos españoles que está contribuyendo a la buena fama de nuestro balompié y abriendo puertas para los que vengan detrás.

Los que, y conviene no olvidarlo, tendrán que rendir y demostrar porque de la nacionalidad se vive muy poco tiempo. En definitiva, y lo comprueba cada día nuestro entrevistado, sacar números para que la inversión de su nuevo club se vea justificada. De momento, a él y los suyos les salen las cosas muy bien en Finlandia, y que dure mucho.

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