La academia de fútbol base Benferri-Oleza es una escuela diseñada para formar a los niños como futbolistas, pero, sobre todo, para enseñarles los valores del deporte. Embarcados en un proyecto optimista y con viento a favor, la escuela afrontaba el año con unas expectativas de crecimiento muy altas. Pero en cuestión de horas, la vida puede dar un volantazo y cambiarte para siempre, y esto Benferri lo notó.

De la noche a la mañana, el temporal que afectó a prácticamente toda la Comunitat azotó con mucha fuerza en la localidad alicantina, arrasando con las instalaciones deportivas de su academia: el campo devastado, el polideportivo arrasado, las entradas a las instalaciones bloqueadas, etc.

Pero para conocer el sufrimiento de esta historia hay que vivirla desde dentro, darse cuenta de lo mucho que significaba todo esto para las personas que tenían su vida allí. Para ello, hace falta gente como Pedro Meseguer, director de la que para él es algo más que una institución deportiva.

Ves las imágenes y se te parte el alma, el agua lo arrastró todo. Estábamos creciendo a pasos agigantados, con unos planes de ampliación muy buenos, pero fue todo tan rápido…”

UN GESTO DE VALOR INCALCULABLE

Cuando todo parecía perdido, el Valencia CF, club con el que la escuela de Benferri tiene convenio, actuó de ángel de la guarda para ayudar al pueblo y destinó 2€ de cada entrada del partido Valencia – Granada al ayuntamiento de la localidad para reparar los daños causados; además, el Valencia invitó a toda la escuela a ver el partido.

Desde el primer momento el trato que el Valencia CF tuvo con nosotros fue espectacular, lo que ha creado un efecto solidario frente al que únicamente tenemos palabras de agradecimiento”, relatan.

Además del Valencia, escuelas como el Kelme han puesto su granito de arena para ayudar a la academia a rehacerse: “incluso el Kelme, sin ser un club poderoso, nos regaló material deportivo. Todo el material que hemos recibido es importante, pero por encima de todo, valoramos el gesto que han tenido con nosotros”.

ACTITUD OPTIMISTA

Después de todo lo ocurrido, Pedro ha empatizado con la gente del pueblo, pues a pesar del daño que han sufrido las instalaciones, hay gente que se ha visto también muy afectada: “la gente ha perdido sus coches, sus casas, algunos incluso sus trabajos. Perder un campo de fútbol es doloroso, pero perder una vivienda o un negocio… es mucho peor”.

Aún así, aquí nadie se da por vencido, y en la escuela no piensan rendirse ni un solo momento hasta recuperar lo que han perdido, y para ello tienen el apoyo de todos: “todos los jugadores de la primera plantilla nos han comunicado que se quedan, todo el mundo está colaborando».

El golpe ha sido duro, pero este paso atrás nos va a servir para impulsarnos. A veces, de las catástrofes salen otros planes que te hacen más grande”, concluyen.

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