Pero ahora, año y poco después, el Ontinyent 1931 CF que nació esta temporada para heredar la rica leyenda del balompié en la ciudad ha traído la primera alegría de las muchas que, en el futuro, también esperan celebrar por estos lares.

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Cariño y compromiso con sello de la casa

El ascenso de 2ª a 1ª Regional acaba de confirmarse para el Ontinyent 1931 CF tras la decisión anunciada por la FFCV, suspendiendo lo que restaba por jugarse en la campaña 19/20 a causa del COVID-19 y ascendiendo por tanto directamente a los equipos que estaban en posición merecedora de tal hito. Uno de ellos es este club, nacido de las cenizas del desaparecido Ontinyent CF pero que conserva la esencia de lo que fue aquella gran entidad.

Miguel Ángel Mullor sabe de lo que hablamos. Es el actual presidente del club y en su primer año de mandato, también de existencia de la institución, ya celebran un ascenso de categoría tras una temporada que estaba siendo muy buena sobre el césped, y además con casi 2000 personas cada 15 días en las gradas de un campo de El Clariano que ha abrazado con fuerza esta nueva etapa para el fútbol en su ciudad.

Pero como él nos recuerda, sobre todo es entrenador y todavía no se ha retirado, solo aguarda la oferta adecuada para volver a los banquillos. Mientras eso pasa, restituye junto a sus amigos y colaboradores la grandeza de este deporte en Ontinyent, lugar y club en el que él mamó sentimiento y valores desde bien pequeñito en su cantera.

Posteriormente, desde la banda, fue el entrenador del ascenso a Segunda B, y en la campaña de la desaparición él era el hombre que había llegado meses antes para tratar de aportar cordura y tranquilidad a un proyecto, y no por su culpa, condenado al fracaso como finalmente ocurrió.

Cuando desapareció nuestro Ontinyent, para los ex jugadores que habíamos jugado desde categorías inferiores hasta Segunda B la noticia fue dramática, y empezamos a valorar qué hacíamos porque si algo teníamos claro es que este sentimiento no iba a desaparecer”, explica Mullor, ahora presidente pero antes jugador y entrenador en el club emblema de Ontinyent.

“A mí y a mi pandilla, que somos todos ex jugadores del club y quedamos a cenar todas las semanas, la gente nos decía que a ver si alguien cogía de nuevo el tema del fútbol aquí, y al final dimos el paso hacia adelante. De aquello no hace ni un año, y ahora ya celebramos el primer ascenso”, añade.

Una historia muy bonita, de amor a unos colores y a la tierra que le ha visto nacer y crecer. Una transición de los banquillos a los palcos forzada por la situación, pero que ni mucho menos le ha supuesto un quebradero de cabeza. Eso sí, insiste en que él es entrenador y de eso todavía no se ha cansado. Todo es cuestión de encontrar la oferta adecuada.

“Ser presidente no me roba mucho tiempo porque tenemos una estructura muy sólida, y cada uno en su parcela desarrolla su labor. Aquí solo tienes que tomar decisiones sobre si sí o si no, y sobre todo mirar por el bien de los demás. Para mí ser presidente es lo más sencillo por lo bien rodeado que estoy”.

Ganarse la confianza de toda una ciudad con gestión y resultados

El mayor desafío en esta primera temporada de vida del Ontinyent 1931 CF, que arrancó su andadura con un Amateur en 2ª Regional y un Juvenil en la misma categoría (también ha logrado el ascenso al acabarse ya la campaña, siendo el otro motivo de orgullo para todos los que siguen estos colores), consistía en demostrarle al entorno que no iban de farol con este proyecto.

“Que la gente confiara en una serie de personas que estamos ahora aquí, y sobre todo que nos diera la confianza de venir al campo y vieran un proyecto sólido en el club, levantando el sentimiento de una ciudad”, reconoce Mullor.

Y los resultados, además de los deportivos, están ahí. Nota a cada paso por la ciudad que “la gente está ilusionada, contenta y motivada para el año que viene. Las cosas, cuando se hacen con la cabeza y no se hacen desde la prepotencia ni con el afán de querer ser más que nadie, creo que salen bien. Eso y reunir a un grupo de jugadores con una ambición tremenda, ha sido la clave”.

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¿Y ahora qué?

El COVID-19 no permite celebraciones en este extraño final de temporada con doble ascenso para los dos equipos que actualmente forman la estructura del Ontinyent 1931 CF. Pero la euforia se palpa en el ambiente, y las miradas ya están puestas en confeccionar otro gran proyecto deportivo para luchar por subir de 1ª Regional a Preferente cuanto antes. No hay tiempo que perder en el camino de vuelta al fútbol semiprofesional, siendo Tercera División el objetivo a medio plazo.

“Toca ser ambiciosos dentro de la humildad que siempre ha tenido nuestro club y va a seguir teniendo, con dificultades cada vez mayores por jugar en categorías más competitivas y sabiendo que el tema económico va a ser importante también. Pero el objetivo de una ciudad como Ontinyent, tan futbolera, es estar como mínimo en 3ª División”, indica sin tapujos Miguel Ángel Mullor, ya toda una leyenda de la entidad.

La cantera seguirá siendo un aspecto fundamental del nuevo proyecto, aunque con los lógicos y necesarios matices que hay que aportar al subir de categoría. La “magnífica base de futbolistas jóvenes con hambre, ambición y mucha humildad” no va a desaparecer, y mucho menos tras haber demostrado durante muchos meses sobre el césped, bajo la dirección de Roberto Bas, que esta camiseta y el desafío de ascender cuanto antes no les quedaba grande.

Aprender del pasado siempre es importante, porque en la ciudad y con el anterior club las cosas no se acabaron haciendo nada bien. Por eso, aunque focalizado en lo que ahora tiene entre manos y en la preciosa historia que están escribiendo con el Ontinyent 1931 CF, Mullor se despide con toda una declaración de intenciones y aviso para navegantes que duden del futuro de este club.

Nosotros nunca vamos a vender el club como se hizo anteriormente, y mucho menos a gente que no sienta este escudo en el corazón. Como todos hemos estado aquí desde pequeñitos y hemos pasado por cada categoría del club lo primero que miramos es por la afición, por los empleados y futbolistas. Este es el camino, y no nos vamos a desviar”.

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