Es el caso del CF Malvarrosa de València, que mediante un escrito dirigido a la Federació de Futbol de la Comunitat Valencia (FFCV) le quiere hacer saber la profunda inquietud que atesora en estos momentos una entidad modesta, como hay muchísimas más a lo largo y ancho de la región.

Las 3 prioridades para el fútbol valenciano

Porque las escuelas de barrio, las que viven de las cuotas de los padres y de las pequeñas ayudas de comercios cercanos que en este estado de alarma han cerrado y también ven peligrar su existencia, se sienten solas y desamparadas. No por culpa de la FFCV, que ya garantizó la semana pasada al fútbol valenciano que todas las ayudas y subvenciones estipuladas para el actual curso no van a sufrir alteración alguna, pero sí que esperan algún tipo de reacción federativa, sobre todo a nivel nacional, para poder dormir tranquilos.

«Nosotros vamos a seguir pagando agua, luz, seguro de responsabilidad civil, alarma de campo, gas o gasolina para la caldera, gestoría, telefonía móvil e internet, etc… Seguimos incluso pagando alguna deuda de todas las reparaciones y materiales que tenemos para mantener las instalaciones deportivas en plenas condiciones», destacan desde el CF Malvarrosa, que actúa en unas instalaciones municipales y en las que ellos corren con buena parte de los gastos.

Su respuesta al estado de alarma por la pandemia del coronavirus COVID-19 ha sido la de congelar el cobro de las cuotas mensuales a los padres, dado que no hay ni entrenamientos ni partidos de sus hijos e hijas, pero el problema tiene una profundidad y calado mayor. «Muchos padres no podrán pagar la cuota de sus hijos por quedarse sin trabajo, y nosotros nos sentimos en la obligación moral de ayudarles porque ante todo somos una familia».

Como siempre, tendremos que hacer malabares económicos para no dejar a ningún niño sin el sueño de seguir jugando al fútbol, y privarle de estar con sus compañeros en su equipo», añaden.

Por eso se preguntan, yendo más allá, si van a recibir algún capotazo para poder sobrevivir durante este tiempo que esté parada la actividad deportiva aunque ellos no sigan acudiendo al terreno de juego.

Ven desde sus casas como la RFEF destina recursos y da opciones de liquidez (línea de crédito a devolver sin intereses) a clubes de 1ª, 2ª, 2ª B y 3ª División, «pero no hemos escuchado nada del fútbol base cuando el Covid-19 también nos afecta a nosotros».

Siendo un club de barrio esta ayuda sería clave para hacer frente económicamente a estos meses y poder seguir en pie, dando siempre lo mejor de nosotros mismos para que ningún niño se quede sin su sueño», concluyen.

¿Quién recoge el guante lanzado? ¿Deben plantearse bajar la persiana y hacer ERTES con la Escuela en suspenso, como el resto de empresas de su entorno, hasta que puedan recuperarse?

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