Una aspiración personal donde el punto de mira no lo focaliza en el éxito sino en poder vivir del fútbol simplemente porque es lo que le apasiona. “Es mi estilo de vida”. Una vida que comenzó como un juego de niños en las calles de su pueblo, Massanassa, donde el joven ya despuntaba.

Se agenció las miradas de algunos ojeadores, los primeros en vislumbrar que tras aquel chico de apenas 6 años se estaba labrando la figura de un futbolista. Fue fichar por los Imposibles de Levante y posteriormente por el Levante lo que le incentivó a formar parte del mundo del fútbol. Años después es el futbol lo que constituye una parte irrenunciable del mundo de Zaka.

IMG_6411Dedicación absoluta es lo que le confiere. Ingrediente imprescindible para desempeñar una profesión en la que la inmensidad de horas de entrenamiento quedan reducidas a tan solo 90 minutos de encuentro, donde el espectador observa la valía del jugador pero no ve la carga de trabajo que hay tras él.

“El esfuerzo está infravalorado en el fútbol. La gente se queda con que se vive muy bien pero no saben lo duro que es el trabajo que hay detrás, lejos de tu familia y de tus amigos”. El coste de oportunidad es enorme pero la satisfacción es máxima cuando se ve recompensado el trabajo. Zaka ha sacrificado la juventud de un chico corriente por llegar a ser lo que es: un joven con el hambre y la convicción de ser futbolista. El inconformismo que desprende en el habla como en el juego es lo que le ha conducido a proclamarse como uno de los mejores juveniles de la división de honor en la que admite ser, “sin lugar a dudas”, su mejor temporada.

 

Coronarse entre los máximos artilleros del grupo VII tras 5 goles en 12 partidos con el Huracán fue lo que le abrió la puerta a una de las canteras más importantes de la liga española. En noviembre de 2015 el Atlético de Madrid apostó por el delantero quien jamás decepcionó las expectativas de Óscar Fernandéz, su actual entrenador, el mismo que se encaprichó de Zaka. “Fue él quien me fichó y sacó lo mejor de mí”.

Los resultados avalan al futbolista: Los 13 tantos con la camiseta rojiblanca le otorgan el título de “pichichi” (junto a Toni Moya) durante la temporada 2015-2016. Con todo, no es la magistralidad y la efectividad de cara a portería la razón decisiva por la cual el club colchonero renovaba en febrero el contrato del delantero durante dos años más. El rendimiento ofrecido, más próximo de la profesionalidad que de la división de honor, es todo un aval para que el Atlético de Madrid confíe en que en un futuro Zaka traslade su juego de la ciudad deportiva de Majadahonda hasta el césped del Vicente Calderón.

Con todo, no son los logros a nivel individual lo que más llena al jugador y por ende, a lo que más
importancia concede. Zaka admite que le resulta más satisfactorio ver recompensado el trabajo en
grupo puesto que “sin lo colectivo no habría sido posible lo personal”.

Su equipo, el juvenil división de honor del Atlético de Madrid, fue proclamaba campeón de liga en la penúltima jornada, todo un incentivo y motivación de cara al próximo objetivo: el 26J; la final de la Copa de su Majestad. La senda hacia el título no fue ni mucho menos un camino de rosas. El Atlético de Madrid tuvo que encarar tres victorias muy disputadas y a la par vibrantes. UD Las Palmas, Atlético de Bilbao y Levante fueron los equipos a los que el delantero y resto de sus compañeros tuvieron que hacer frente para llegar a la gran final de Mallorca contra su eterno rival en liga: El Real Madrid.IMG_6412

Zaka: “Nunca imaginé que fuera así la gran final. A pesar de ir perdiendo por 1-3, el equipo supo sobreponerse y sacar el partido adelante. La charla del míster antes de la segunda parte nos hizo sacar lo mejor de nosotros. Fue así como conseguimos llevarnos la Copa”. Hacía 58 años que esto no sucedía, todo un hito para la historia del club. “Algo realmente espectacular” declara Zaka. Con el mismo adjetivo califica su regreso a la que fue su casa durante 4 años. “Volver a Buñol durante la competición fue muy emocionante, ver el ambiente y sobre todo, encontrarme allí a mis amigos”.

El apoyo de sus más íntimos así como el de su familia es algo que considera incondicional en su trayectoria como futbolista. A pesar de la distancia, Zaka se siente agradecido de sentir tan próximo el cariño de quienes le rodean. Sin vacilaciones, admite que para él “la amistad está por encima de todo”. Con algunos de sus amigos como Álex Gil, David Saugar o Pablo Sánchez ha compartido vestuario y admite que le gustaría volver a verse las caras en los terrenos de juego. “Siempre es bonito”.

Para lo que no posee palabras es para describir lo que sería debutar en primera división con la camiseta rojiblanca. A pesar de gozar de la convicción y la certeza de que le aguarda un futuro prometedor, prefiere centrarse en el presente y en continuar ejercitándose diariamente para cosechar nuevos méritos, individuales como colectivos. El próximo objetivo que ronda en la mente del jugador está en “subir a Segunda B” con el filial, el que será su nuevo equipo dentro del club Colchonero. En cuanto a su trayectoria personal, no es la suerte sino el esfuerzo, la clave que le ha llevado a disfrutar de su mejor temporada dentro del club que no solo le “cambió la vida”, sino que configura en sí su nueva vida.

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