Allí, en la localidad portuguesa de Gondomar, el hito logrado por una selección española que goleaba por 4-0 a Portugal en la gran final, para así coronarse campeona de la primera Eurocopa de Fútbol Sala femenina de la historia, había dos ojos que se lo miraban con una mezcla de orgullo y frustración.

Orgullo por ver cómo tu nación y tus compatriotas colocan en lo más alto el nombre de España, siendo también mujeres y en un deporte como el fútbol sala, donde tanto ha costado sacar del ostracismo la vertiente femenina. Pero al mismo tiempo, un lógico y comprensible sentimiento egoísta de lamento por haber tenido tan cerca la opción de pitar la final de la primera Eurocopa femenina celebrada.

FOTO: Raquel González, la tercera por la izquierda, junto a compañeras de otras nacionalidades que también arbitraron en esta pionera Eurocopa femenina de futsal en Portugal

 

No se pudo dar para Raquel González, aunque si es porque su país la juega y además gana, pues todo es más fácil de sobrellevar. Y es que lógicamente, como árbitra española, ella sabía mientras disfrutaba de los goles españoles en la semifinal contra Rusia que si la selección se clasificaba para el último partido, no podría ser escogida para dirigirlo. Aún así, la experiencia vivida le ha marcado para siempre.

«Es un momento que va a quedar reflejado en la historia, y me siento una privilegiada por que me haya tocado a mi. Ha sido un honor muy grande», reconoce la castellonense, una mujer que lleva años superando obstáculos de género en el futsal español, siendo la primera mujer en arbitrar en la LNFS y además la primera española en ser distinguida como árbitro UEFA.

«Es emocionante vivirlo desde el punto de vista arbitral, con tu país jugando para ser el ganador. Como española, que gane tu seleccione es un honor y orgullo, además en el primer Europeo de estas características celebrado y con mucha gente en la grada. El equipo español es un EQUIPO en mayúsculas, pero obviamente al celebrar los goles suyos en la semifinal ya veía que la final no la iba a pitar porque se iban a meter ellas», confiesa.

Raquel González, la primera mujer española en ser árbitro UEFA

La única valenciana

La Comunitat Valenciana sigue dando importantes pasos hacia adelante en lo que se refiere al futsal femenino, y podemos presumir de contar con un equipo puntero como el de la Universidad de Alicante, pero todavía queda mucho trabajo por hacer.

Por ejemplo para tener alguna representación en un equipo como el español que se coronó el pasado domingo en Portugal, ya que en el Europeo la única mujer que procedía de esta región era una Raquel cuyas funciones estaban enfocadas exclusivamente al arbitraje.

Ella, una mujer curiosa e inquieta que compagine el silbato de élite con su flexible trabajo como encargada de logística de Alicante para Calidad Pascual, se siente afortunada de estar pudiendo vivir desde primera fila fechas de este calado. En un entorno arbitral que adora, temiendo eso sí el día en el que la normativa le invite a retirarse de forma oficial.

«Ha sido una experiencia mágica este Europeo, y la verdad es que me siento mucho mejor ahora que cuando empecé mi carrera, me siento mejor física y psicológicamente. Viví con mucha emoción esta primera Eurocopa de fútbol sala femenina, siendo partícipe de ese huracán de sensaciones que se viven dentro de la pista».

La mujer cada vez más se va adentrando en rincones en los que pensábamos que no íbamos a estar a gusto, pero los deportes son deportes y da igual que sean mujeres u hombres, hay que verlo para disfrutar sin pensar en el sexo de los que juegan. Si le pones corazón todo sale redondo, y ¡cuidado que vamos con fuerza las mujeres!», advierte.

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