Antomi Ramos (Las Palmas de Gran Canaria, 26 de septiembre de 1993) es un héroe del deporte. Es así y como tal hay que tratarlo. Esa categoría se la podemos aplicar por sus resultados, pero sobre todo por lo que lleva haciendo muchos años por el deporte de su vida, el tenis playa, uno de esos desconocidos que poco a poco se va haciendo hueco en la sociedad y que tiene el reto mayúsculo de colarse algún día en el programa olímpico.

«El tenis playa siempre ha ido a más en estos últimos años desde que estoy yo. Siempre ha ido a mejor. El avance es bueno, se va poco a poco, pero no hemos ido nunca para atrás. Eso es positivo y esperemos que ahora se vayan dando otros un poco más grandes»

Se muestra positivo ante la situación actual, porque además el tenis playa viene de un gran fin de semana muy especial. «Se ha dado un Campeonato de España por Teledeporte, donde se han podido ver todas las finales, eso ha sido muy importante. Se ha pasado de ver diez minutos de resumen, a ver varios partidos. Habrá que ver qué repercusión tiene, lo sabremos estos días, pero ha sido otro paso más, se ha visto un Campeonato de España en directo».

Inconformista por naturaleza

Aunque ya es campeón del mundo, no se conforma con todo lo ganado y mira adelante. «Me siguen quedando pruebas internacionales por ganar, que estén en diferentes países. Me gustaría conseguirlos. Además, respecto al Mundial tengo el dese de seguir ganando más y superar el récord de los cuatro títulos mundiales, que es el máximo».

Pero eso es algo que acabará llegando con el paso del tiempo, porque en estos momentos todo es incertidumbre. «Por ahora tenemos una Liga Mapfre, que son 8 pruebas durante todo el verano. Eso en España, mientras que en cuanto al circuito de la ITF ahora mismo estamos a la espera de ver cómo evoluciona todo. Se va intentando sacar adelante algunas citas, pero tenemos que esperar».

«Es que la cuarentena fue bastante dura. Intentamos entrenar de la mejor manera posible y luego poco a poco fuimos haciendo gimnasio, algo más tarde a la playa con el permiso de deportista de alto nivel y ya más tarde llegaron los torneos. Se ha podido hacer algo pequeñito en España y también algunas pruebas internacionales», explica a Yo Soy Noticia.

Aún así, la vuelta no ha sido tan estricta como en otros deportes. «Tenemos que viajar con un pcr hecho, pero es que eso ya es algo a lo que obligan las propias aerolíneas. Llegas con ese pcr al torneo y puedes participar, pero sí que es verdad que durante la disputa del mismo sí se intentan mantener todas las normas sanitarias correspondientes como la distancia de seguridad y demás», sigue contando.

De lo que no tiene ninguna duda es de lo importante que sería para el tenis playa estar en unos Juegos Olímpicos.

«Estar en el programa olímpico sería nuestra gran ilusión. Yo creo que estamos más cerca que antes. Si dependiera de mí o de los jugadores ya estaríamos ahí jugando, pero desconocemos cómo está ese tema. Solamente nos queda hacer el mejor trabajo posible para que algún día podamos estar ahí»

El tenis playa, en constante evolución

La evolución del deporte debe ser esa, claro está y él lo explica a la perfección. «El tenis playa es un deporte que se practica en todo el mundo entero, se viaja mucho y se juega en playas que son espectaculares, las mejores del mundo. Es un deporte muy divertido donde la bola no puede botar, pero te puedes tirar a la arena y no te haces daño. Además hay muy buen rollo, con menos rivalidad que en otros deportes. Es un deporte de verano y en el que se disfruta mucho».

En cuanto a los deportistas que se dedican al tenis playa, Ramos explica que no hay tenistas veteranos que cuando dejan el tenis se pasen a la modalidad de playa. «A ver, hay algunos casos, pero no lo hacen las grandes estrellas. Estos cuando se retiran después de muchos años compitiendo prefieren disfrutar de la vida y no seguir pensando en deporte».

Sin embargo, sí apunta a que hay otros que «como se quedan en el camino por tema de lesiones y tal», sí se meten en el tenis playa. «Pero vamos, es sobre todo gente que empieza en nuestras canteras. Yo creo que no tendremos tenistas de alto nivel retirados hasta que no haya premios económicos importantes en los torneos«.

A partir de ahí, sigue explicando las dificultades que tienen estos deportistas para poder costearse su carrera profesional.

«Cada uno tiene que costearse todo a su manera. Es verdad que los diez o quince mejores del mundo sí tenemos ayudas de patrocinadores y demás, tenemos como una especie de salario que gestionamos a nuestra manera, pero todos los viajes o lo que sea sale de nuestro bolsillo»

Aunque es un competidor único, también ocupa una gran parte de su tiempo en proyectos de formación, algo que lleva en su Gran Canaria natal, donde está muy pendiente de los más pequeños. «Ahora vamos a intentar darles algunas becas. Tenemos que intentar mover la cantera aquí en la isla. Es algo que me gusta mucho pero que también algo por el propio deporte. Yo creo que merece la pena tener un buen club de tenis playa y que pueda sacar gente buena de cara al futuro», finaliza.

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