Que el deporte es un motor para la integración social es algo que ya todos y todas conocemos. Cada vez son más los equipos de primer nivel que utilizan su notoriedad y se vuelcan en acciones sociales. Y, por supuesto, asociaciones como ADERES o Aspromivise son un ejemplo perfecto de la convivencia entre integración social y deporte. Afortunadamente, la sociedad comienza a ver de manera pública los años y años de trabajo realizado por este tipo de asociaciones.

Hoy, una parte de ese trabajo que hasta hace no mucho tiempo parecía oscuro nos hace viajar hasta la localidad valenciana de Genovés. Allí, en la población cuyo nombre nos lleva directamente a un trinquet, se respira deporte por todos los costados. Pero hoy será el baloncesto quien nos regale una de esas historias que vale la pena contar. Y más todavía en tiempos en los que las noticias solo hablan de coronavirus y de cifras.

El Club Bàsquet Genovés, reconocido en toda la Comunitat Valenciana, y Martín Serena serán los protagonistas de esta historia. Un jugador con parálisis cerebral que encontró en el baloncesto la manera de poner en marcha su cuerpo, su rutina y, sobre todo, su felicidad.

Lo más importante es que sea feliz

Martín Serena tiene una discapacidad motora en el movimiento y en el habla, algo que nunca le ha supuesto un impedimento para disfrutar del deporte. Desde pequeño se calzó las botas, aunque las primeras serían de fútbol. La experiencia en el balompié no fue la mejor. Al menos así lo reconocen los padres de Martín: «En el fútbol no disfrutaba igual. Estaba todo más centrado en el rendimiento inmediato. En el baloncesto notamos que la integración es total: se juega en equipo, los amigos se unen, son como una familia…».

El concepto de integración que destaca el entorno familiar de Martín no es porque él haya entrado a jugar con otros. En este caso, la integración nos lleva a ver a un equipo unido desde el principio: «El baloncesto le aporta movilidad, actividad. Pero, sobre todo, la visión del mundo real, de ver que es uno más. Y esto ayuda a los más pequeños. Los niños aprenden lo que ven y por eso, la sociedad acepta cada vez más a personas que pueden sufrir diferentes discapacidades».

Aunque hay algo que termina englobando este concepto de integración, de mundo real y de actividad física. Hablamos de la felicidad: «Martín está muy integrado y se le ve muy contento. Se le ve muy feliz cuando juega y él se lo pasa bien. Eso es lo más importante, que él sea feliz. En la vida, lo que se trata es de disfrutar del día a día y ser feliz tengas la situación que tengas.»

El equipo se creó porque todos querían seguir jugando juntos

Martín Serena es jugador senior, aunque juega en categoría junior. ¿El motivo? Siempre ha jugado con los que hoy siguen siendo sus compañeros. El CB Genovés pidió un permiso especial a la Federación de Baloncesto de la Comunitat Valenciana (FBCV) para que todo siguiera el mismo curso. La rutina bien entendida nos puede convertir en las personas más felices del mundo hagamos lo que hagamos.

Hoy, Miquel Camarassa es el entrenador del equipo junior B. Allí, una mezcla de seis jugadores cadetes y seis jugadores junior ha sido capaz de convertir un equipo en una auténtica familia. Hasta algunos entrenamientos terminan antes para poder celebrar los cumpleaños. Ellos fueron los que pidieron que hubiera un equipo más. Ellos fueron los que quisieron seguir jugando con Martín.

Así lo explica, orgulloso, su entrenador: «Ellos siempre han jugado con él y a los cadetes, por edad, no les tocaba jugar con Martín. Pero el año pasado nos pidieron, como fuera, que montáramos otro equipo junior para jugar con Martín porque son amigos y no querían estar un año separados. Y por eso hemos montado este equipo B. Es un equipo que después de cada partido se va de cena, de comida… Se ha montado el equipo porque son amigos».

Un equipo con tintes más sociales que baloncestísticos. Un equipo en el que, en muchísimas ocasiones, es el entrenador quien termina aprendiendo más: «Te llena de orgullo entrenar a estos chicos y te hace aprender lo que es realmente importante. Tú preparas el entrenamiento, pero luego aprendes mucho más de ellos y también de él en particular. Llegas a casa satisfecho más allá del deporte o del resultado de los ejercicios. Ver a Martín cansado yendo a darle la mano a todos para motivarlos es algo que te acaba llenando muchísimo».

Y todo, dentro de una exigencia que no cambia. El baloncesto y el trabajo es para todos igual: «El trabajo es muy sencillo respecto a la actividad deportiva como tal. No hay ejercicios específicos para Martín, sino todo lo contrario. Uno piensa en el equipo a la hora de preparar los entrenamientos y él hace los ejercicios con la misma intensidad y la misma presión. Hay determinados gestos técnicos que no le podemos pedir, pero todo el equipo sabe que en ciertos momentos hay que frenar un poco y ya está».

Aquí no hay integración especial. Siempre ha sido uno más y siempre ha sido parte del equipo

Martín Serena juega sus minutos y siempre anota sus canastas. La categoría junior es muy exigente, sobre todo a nivel físico. Los minutos están siempre y a veces hay más y en otras, menos. Pero lo que está claro es que él se gana estar en la pista: «Él se lo gana en los entrenamientos. No aspiramos a ganar una liga, por lo que quien demuestra en los entrenamientos que merece minutos los va a tener y el que no, no. Martín lo sabe y demuestra que quiere jugar minutos. Se esfuerza al máximo».

Por eso es importante remarcar que la integración, en este sentido, tiene un concepto diferente: «No hay una diferenciación ni tampoco integración. Siempre ha sido uno más, uno al que riñes como riñes al otro. Sus padres lo quieren también así. Así, todo es más sencillo. Los equipos que no han jugado con nosotros, se quedan un poco en shock. Ven que nuestro trato a Martín es por igual y ellos tienen el miedo de meter o no la mano. Les explicamos que no hay que dejar de jugar. La exigencia es la máxima, solo pedimos que el defensor recule en lugar de meter la mano».

Y toda esta idea se terminó por confirmar el pasado verano. El CB Genovés es conocido también por el torneo que cada verano organiza. Equipos como Valencia Basket, Joventut, Real Madrid, Bayern de Múnich, Zalgiris Kaunas u Ostrava (equipo checo) han jugado con sus generaciones cadetes ante el conjunto valenciano. Los resultados son los que son para CB Genovés, pero lo importante es poder mantener un torneo de esta talla.

La edición del año pasado fue una de las más especiales. A Martín le tocó jugar. Su equipo era el que, por edad, tenía que estar presente y Martín tuvo sus minutos y sus canastas. Y precisamente él fue quien protagonizó una de las frases que los rivales dedicaron y que sirve para titular este reportaje: «Solo por esto, por todo lo que aprendes viendo jugar a Martín, vale la pena venir aquí«.

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