“Nadar de noche entraña mucho, mucho peligro”, esas son las primeras impresiones que deja Christian Jongeneel a su vuelta de completar el reto de cruzar el Pacífico a nado.

“Puedes perderte en cualquier momento de la embarcación principal y una vez no te ven es muy complicado poder localizarte, porque las corrientes son muy fuertes y cambias de posición rápidamente”, describe el protagonista de esta gran historia, que se muestra orgulloso y feliz de haber completado este impresionante desafío.

Impulsor de la organización ‘Brazadas Solidarias’, Jongeneel tenía como objetivo con este nuevo reto recaudar fondos para instalar plantas potabilizadoras de agua en colegios de secundaria de áreas rurales en la India, donde la Fundación Vicente Ferrer está realizando un trabajo enorme con el objetivo de mejorar la vida de todas las personas que pueda.

Una buena causa es más importante que el miedo o el peligro

Por eso, el miedo para él no es nada si se trata de ayudar a niños. “Es mi sueño y el de muchas personas desde hace muchos años. Poco a poco los estamos haciendo realidad, y eso es el motor y la convicción de que cada brazada que doy merece la pena”.

Aunque sí habla del peligro de perderse, le quita hierro al hecho de poder encontrarse con animales mientras intentaba completar el desafío. “Eso está bastante controlado. Los momentos más complicados son el atardecer y el amanecer, que es cuando hay más actividad, pero como siempre he permanecido cerca de un kayak equipado con un dispositivo que repele a la fauna marina de mayor tamaño, el riesgo se minimiza casi al completo”.

“Queda mucho camino por recorrer”

Jongeneel se considera “una persona agradecida y positiva por naturaleza”, por eso se siente totalmente satisfecho de lo logrado con este reto de cruzar el Pacífico. “Sé que queda mucho por conseguir y mucho camino por recorrer».

«En algunos momentos sí que me desespero y me gustaría que el camino fuese más rápido, pero siempre termino pensando que nuestras brazadas van al ritmo que tienen que ir, ni más rápido ni más lento”, describe concienzudamente a Yo Soy noticia el malagueño, que reconoce haber pasado unos días complicados de cansancio después de la dureza de haber estado nadando tantas horas.

Sobre los beneficios que va a aportar haber superado este desafío, todo tiene que ver con “los niños y sus familiares. Vamos a mejorar la salud y el futuro gracias a llevar agua, porque no podemos aceptar que el agua sea enfermedad, miseria y exclusión social. Es una necesidad básica y nuestra generación debe ser la responsable de que esté al alcance de todos”.

“Quiero ser el cambio que quiere ver el mundo”

Por eso, Jongeneel tiene claro que su gran objetivo vital es “ser el cambio que quiere ver en el mundo. Nunca me he sentido que estamos aquí para no hacer nada y ver la vida pasar, somos actores principales. Desde una actividad física, hemos llegado a una actividad solidaria».

Brazadas Solidarias surge del convencimiento de que la felicidad llega cuando puedes compartirla con los demás”, concluye.

Aviso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información ‘aquí’.

Aceptar Cookies