La soriana Cristina Juarranz (I+Dent Racing Team) es una de esas locas de las motos, que nació sin un pan debajo del brazo pero sí con un par de ruedas abrazadas a ella. No se explica de otra forma el amor que profesa al gas, a la adrenalina y a ser la más rápida de todos en un circuito.

“Cuando me subo a una moto me olvido de todo lo demás, solo pienso en la próxima curva, en qué marcha tengo que meter y en dar ‘full gas’”, explica una deportista que se ha hecho hueco en un mundo de hombres y que apenas hace unos meses que ha dado a luz a su pequeña Iris, una hija que ha llegado a su vida y que es como una extremidad más de su cuerpo ahora mismo.

Además de ejercer como madre e ir volviendo poco a poco a las motos pensando en la temporada 2020, Cristina también tiene tiempo de dirigir una clínica dental en Madrid, aunque hasta el próximo 18 de diciembre descansa al estar de baja maternal.

“Ahora mismo estoy en ‘stand by’, pero en cuanto pueda me tengo que poner a buscar patrocinadores de cara al año que viene y así poder hacer planes sobre lo que podré hacer. Nosotros dependemos del capital que dispongamos y dependiendo de eso pues haremos una cosa u otra”, explica a Yo Soy Noticia la protagonista de esta historia.

“Ser madre me cerrará algunos patrocinadores, pero también me puede abrir las puertas de otras empresas”

“Mucha gente me pregunta por esto, por mis planes para el año que viene, pero es que no lo sé. Si por mí fuera correría todos los fines de semana, pero no se trata de eso. Se está hablando que van a hacer un Europeo femenino y yo claro que quiero correr ahí, pero de querer a poder hay una diferencia”, cuenta al tiempo que explica la complejidad de encontrar patrocinadores en esta tesitura.

Seguro que a algunos les echa para atrás el hecho de que haya sido madre, pero también puede ser que eso me abra las puertas de otras empresas que les pueda interesar mi ejemplo”.

No es fácil hacerse un hueco para una mujer en un mundo de hombres. “Necesitamos que empiece a haber más mujeres dentro del motociclismo de velocidad, que se vea en la televisión, eso ayudaría a que las niñas lo vieran y quizá que algún día puedan soñar con ser piloto y se identifiquen con una ídolo, una mujer piloto, pero para eso, es fundamental darle difusión».

Y es que Juarranz participa en el Campeonato de España Superbike, campeonato que ha ganado 3 veces en la categoría SBK femenino, pero además compite siempre en el Campeonato Interautonómico de Velocidad con los chicos, donde es la única mujer en la categoría de 1000 c.c.

“El miedo más grande que tenía era si volvería a ser la misma después de dar a luz, la gente te mete en la cabeza que vas a perder tres segundos por vuelta”

Su excelencia como piloto ha estado fuera de toda duda en los últimos años, pero por su cabeza planeó un miedo que ya no es tal. “No sabía si volvería a ser la misma de antes después de ser madre. Era el miedo más grande que tenía. Fue una alegría muy grande cuando me enteré que estaba embarazada, pero sí que pensé que a ver qué pasaba después con el tema de las motos».

«Además, la gente te mete en la cabeza que un padre suele perder dos segundos por vuelta y una madre pues tres. Pero bueno, volví hace no mucho y sin físico y sin entrenar me quedé a apenas un segundo y medio de mis mejores tiempos, así que terminé muy contenta y espero estar a la altura en 2020”.

Porque ella tiene claro que cuando se sube a una moto “se le olvida todo”. Sin embargo, sí reconoce que en las primeras vueltas “iba muy despacio y no terminaba de entender muy bien por qué. Pero poco a poco me fui cogiendo y en la quinta vez que salí a pista ya estuve bastante bien, no en mis tiempos, pero sí muy cerca”.

Un año parada no le ha hecho olvidar la destreza que siempre ha tenido, además, durante el embarazo ha estado yendo a trabajar en moto. “La gente igual se piensa que estoy un poco loca, pero en Madrid, si no vas en moto es horrible. Odio ir en coche y además me siento más segura en la moto porque es lo que he hecho siempre”, describe.

Ahora cuando va a los circuitos lo hace acompañada de su niña Iris, con la que ya comparte paddock. “Yo pensaba que iba a ser más complicado, pero ella me lo pone bastante fácil. Tengo las horas de pecho ya cogidas, es cada dos horas, así que aprovecho para darle antes de salir a pista para que luego esté tranquila. Y siempre tengo a ‘alguna abuela’ que la quiere cuidar».

«Es fenomenal. Lo único que sí le doy más guerra al equipo porque hay momentos que necesitan que vaya a probar cosas y no puedo porque tengo a la niña llorando, pero ellos tienen paciencia y me cuidan muy bien”, añade.

Cristina Juarranz se siente especialmente ilusionada ante la posibilidad de que su hija pueda ver lo que hace y a qué se dedica. “Yo estoy deseando que crezca, aunque sé que luego querré lo contrario, pero quiero que pueda ver y entender todo esto. Ojalá le gusten las motos y podamos compartirlo juntas. Pero bueno, esto es hablar por hablar, aunque mientras le guste cualquier otro deporte por mí fenomenal, porque el deporte es lo mejor a lo que te puedes agarrar en la vida”.

Porque lo que sí tiene claro es la importancia que tiene el deporte en la vida. “Es que te aleja de muchas cosas, es siempre una vía de escape muy positiva. Según está el mundo ahora, con todos los problemas que hay en la calle… el deporte ayuda mucho en esos años complicados de la pubertad porque te aleja de cosas que son muy malas».

Yo quiero eso, que esté unida al deporte, si es a las motos pues perfecto porque transmite buenos valores. Yo veo a los niños aquí que se caen y no se quedan llorando, se levantan, cogen la moto y a seguir. Es un deporte muy bonito, es duro por el tema del dinero, pero transmite unos valores muy buenos”.

Todas pueden conseguirlo

Y además, para terminar, anima a todas las deportistas que quieran ser madres a serlo. “Mira, yo no soy mejor que nadie y he podido. Y eso que he engordado bastante y no tuve un parto del todo sencillo, de hecho, aún arrastro algunas cosas».

Hay muchos tabús sobre esto, yo también tenía mis miedos pero sobre todo porque pasas mucho tiempo sin entrenar, pero luego te vas recuperando y puedes volver a hacer de todo. Si yo he podido, todas pueden hacerlo”, concluye.

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