No es momento fácil para poder hacer planes a corto, medio o incluso largo plazo. El coronavirus COVID-19 ha puesto todo el mundo patas arriba, cambiando nuestro día a día y dejando todo plan acompañado de una coletilla corta pero dura: «Si podemos, claro». Aún así y por fortuna, la vida continúa mientras se busca una adaptación a la nueva normalidad. Los planes continúan surgiendo y algunos deportistas tan osados como solidarios han decidido mirar al año 2022.

Y es que precisamente, dentro de dos años, un grupo de cinco remeros se lanzará a cruzar nada más y nada menos que el Atlántico. Una regata que empezó de manera profesional hace seis años y que ha llamado la atención del Ocean Cats, el equipo de estos cinco deportistas cuya motivación, más allá de los retos deportivos, es sensibilizar y concienciar a la gente de la situación actual que viven los mares.

Así lo transmite el miembro más veterano del Ocean Cats, Juan Romero. Nacido en Lorca pero afincado en Valencia hace ya más de 25 años, Romero explica en YoSoyNoticia.es cuál es la aventura en la que se ha embarcado junto con Sergi Franch, Marc Grabulosa, Martí Ramírez y Quim Planells. Sin duda, un desafío que mezcla superación deportiva, sueños de remeros y un mensaje solidario.

Ya no es solo la aventura de la regata, sino también la motivación medioambiental

Como ocurre en la mayoría de planes fuera de lo común, la participación en la regata y la formación del equipo surgió por un cruce de conversaciones: «La idea la tuvo Martí, el más joven. Al final, cruzar el Atlántico es algo con lo que sueña cualquier remero. Se lo planteó y entre conversación y conversación fuimos juntándonos gente con disponibilidad y ganas. Fuimos hablando entre nosotros y construyendo el equipo«.

Además, el sueño de cualquier remero se convirtió en prueba profesional gracias a otro grupo de soñadores y apasionados del mar: «La competición comenzó de manera profesional hace seis años. La gente ya había participado en cruces largos, pero siempre como desafíos. Pero un grupo de emprendedores ingleses montó este tipo de competición con una estructura mucho más organizada y mucho más sólida».

Pero la motivación deportiva no es el principal sustento para el Ocean Cats. La preocupación por la situación de los mares y los océanos motiva y mucho a este grupo de remeros: «También tenemos la motivación medioambiental y participar en esta regata ya no es solo la aventura de hacerlo sino que podemos aprovechar esta notoriedad para poner encima de la mesa un problema que cada vez nos preocupa más. Estamos en el Mediterráneo y la cosa ya está demasiado mal y preocupa muchísimo…».

Queremos dar visibilidad y notoriedad al proyecto

Esa motivación del Ocean Cats también ha llegado a Surfrider Europe, una de las organizaciones más potentes a la hora de luchar por el cuidado de los océanos y mares, y a la Fundación Amanda entre otras: «Fue lo primero que hicimos, hablar con ellos. Son muy fuertes a nivel de conservación medioambiental de océanos y mares. Tienen una delegación en España y compartimos el proyecto para que nos apadrinaran. La recaudación irá para las ONGs».

Aunque esta regata no va a ser la única obra solidaria de Ocean Cats: «También realizamos diferentes campañas en colegios para formar e informar a los más pequeños sobre esta situación. Además, en septiembre vamos a bajar por la Costa Brava dentro de una campaña de sensibilización y limpieza de espacios naturales«.

Y con una participación en una regata como la de cruzar el Atlántico, el Ocean Cats busca recordar a la gente que en España hay un país ideal para practicar el remo: «Tenemos gente muy buena en diferentes disciplinas, pero hay poca tradición. Y en España, los patrocinios deportivos están muy complicados para este tipo de cosas, en algo puntual y dentro de dos años. Nuestro objetivo ahora es ir enseñando el proyecto y también que la gente vea que existe la posibilidad de practicar remo. Queremos darle visibilidad al deporte».

¿Cómo se supera una regata de tanta dureza?

Y entre desafíos y solidaridad, la dureza de una prueba como cruzar el Atlántico. El récord, para que podamos intentar entender lo que supone, está en 31 días navegando sobre el mar: «La regata tiene unos requisitos que cumplir, embarcaciones de apoyo para cualquier emergencia… Es la quinta edición y nuestro objetivo es ganar. Son barcos de entre cuatro o cinco personas, aunque hay gente que lo ha hecho sola. Una persona rompió el timón y tardó 70 días…».

Todo el mundo quiere rendir al máximo nivel. Por eso, la organización y el reparto de tareas son parte fundamental para la receta del éxito: «La intención de la mayoría es rendir y hacer una regata rápida. Tienes que hacer turnos prácticamente de dos horas: remas dos horas, descansas dos horas… Y así sucesivamente. Esas dos horas duermes, comes y te aseas o lo que puedas hacer. Es una regata bastante extrema».

Y ante esta situación, la preparación física y mental gana en relevancia aunque todavía queden dos años para que se lancen a conquistar el mar: «Uno de los remeros es preparador físico y estamos en contacto con psicólogos, nutricionistas, fisioterapeutas… Hay dos años de preparación para poder llegar bien, pero es una regata muy dura y tenemos que estar preparados cuanto antes».

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