Lo lleva bien porque han pasado más de veinte años y no titubea a la hora de contarlo, pero se le eriza a uno la piel cuando escucha ciertas palabras. “Los médicos me dijeron que me tenía que haber matado, así que estoy como ‘de prestao’”, cuenta todavía emocionado Dani Molina (Madrid, 15 de septiembre de 1974), que recuerda aquel fatídico accidente de moto que le cambió la vida cuando apenas tenía 22 años.

Yo me vi más allí arriba que aquí abajo. He tenido la gran suerte de solo haber perdido una pierna y valoro el poder llevar una vida normal, pero es verdad que en aquel momento, con 22 años, es un momento muy duro”.

La conversación gira por muchos temas, pero es imposible no detenerse y emocionarse ante estas palabras, que retumban con gran fuerza en el cerebro de una persona. “Ahora lo valoro todo más porque estoy teniendo una segunda oportunidad en la vida”, cuenta a Yo Soy Noticia.

Cuando te ves tan mal, tan mal, aprendes a ver las cosas de otra manera. Yo he aprendido a llevarlo bien, pero también porque he tenido la suerte de tener una familia y unos amigos en los que me pude apoyar muchísimo”, confiesa.

El deporte, decisivo en su nueva vida

Y es que superar algo así no es nada sencillo, y es ahí donde el deporte jugó un papel fundamental. “Me ayudó mucho porque siempre fue una de mis preocupaciones. Yo había hecho deporte toda mi vida y me preocupaba no poder volverlo a hacer. Y mira, ahora hago lo mismo o incluso otros nuevos”.

“El deporte es que te hace ponerte físicamente bien, que al principio era importante. Empecé por eso, por perder peso y por sentirme mejor. Y además como lo hice nadando, cuando estaba en el agua no estaba pensando que me faltaba una pierna”, va describiendo sobre aquellos primeros años tras la amputación de su pierna.

“Me sentía muy bien, me vino muy bien. Siempre he sido deportista y siempre he querido hacer deporte”, cuenta con claridad.

“Me considero un privilegiado”

Ahora, a sus 45 años, Dani Molina es una persona diferente, acumula veteranía y experiencia, pero sigue disfrutando del deporte y de la competición. “Me considero un privilegiado por poder vivir de ello”.

Y este es un momento precisamente importante para él, con un año olímpico por delante. “En mi caso es muy especial porque mi categoría de paratriatlón no está en el programa de Tokio 2020, entonces tengo que competir contra gente de una categoría superior, que tienen menos discapacidad».

«Será más difícil clasificarme, pero bueno, han hecho un ranking juntando varias categorías y yo estoy ahora mismo el 13º. Van 9 directos más dos invitaciones, así que estamos ahí cerquita. Vamos a intentarlo, a dar guerra”, va explicando con esa ambición contenida por buscar un hueco en la gran fiesta del deporte mundial que tendrá lugar este próximo verano.

Objetivo: Tokio 2020

Sobre la clasificación paralímpica, marzo es el primer momento importante con una decisiva prueba en Florida. “Y desde ahí competiremos cada quince o veinte días. Estaré en todas las competiciones que pueda porque todas otorgan puntos. Hay que sacar buenos resultados y subir algunos puestos en el ranking porque llegar a las nueve primeras plazas va a ser muy complicado, pero se puede optar a esas dos invitaciones. Hay que pelear por ello”, narra convencido de lo que dice.

Y aunque es muy pronto para mirar con ojitos de enamorado a Tokio, reconoce que es “una motivación que está ahí” y que espera lograrlo y poder “disfrutar mucho”, porque “pelear por las medallas está muy difícil por no decir imposible”. Sin embargo, Dani Molina ya estuvo en los de Atenas en el lejano 2004, y ya tiene esa experiencia vivida.

16 años en la élite

“La verdad es que si lo pienso es mucho tiempo en la élite, son 16 años de diferencia, pero es verdad que yo he ido y he vuelto. En 2005 me alejé para trabajar, llevar una vida más normal, hacer otros deportes… Luego regresé en 2011 y desde entonces sí estoy centrado en el triatlón, en mi categoría he estado siempre a gran nivel -ha sido varias veces campeón de Europa y del mundo- y es algo que no es fácil, que conlleva un gran sacrificio y mucho entrenamiento diario”, reconoce.

Eso sí, no deja de lamentar que su categoría no esté dentro del programa paralímpico. “Es una pena porque yo ya estaría clasificado desde hace tiempo y mi objetivo sería lograr la medalla de oro. Llevo ya varios años ganando el Mundial, pero bueno, estas cosas son así. Ahora solo queda desear que todo vaya bien y podamos estar allí».

Hay que intentar que España haga un gran triatlón paralímpico y ganar un par de plazas más para París. Intentaré aguantar hasta allí porque yo ahora tengo 45 años, llegaría con 49, pero la carrera deportiva en el mundo paralímpico se suele extender más. La clave será seguir cuidándose bien, entrenar, una buena alimentación…”, reconoce.

Y para lograr todo eso, una pieza fundamental del puzle es lograr ese billete para Tokio. “Mira, yo tengo la suerte de tener patrocinadores fijos que no me exigen estar en Tokio o ser campeón del mundo, pero es verdad que es muy importante porque a la gente le llama mucho la atención. A la hora de venderle la historia a algún patrocinador, el hecho de poder estar en unos Juegos ayuda mucho”.

Aviso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información ‘aquí’.

Aceptar Cookies