Daniel Parres; de Santa Pola a todos los rincones del mundo gracias al Paddle Sup | Yo soy noticia

No es fácil seguir rindiendo al máximo nivel deportivo a los 53 años. Y no lo es por muchas cuestiones. La primera de ellas es la parte física, esa que te dicta el cuerpo al tiempo que tienes que empezar a renovar el carné de conducir con mayor asiduidad.

En ese desafío está Daniel Parres, un deportista casi único y del que disfrutamos en Santa Pola, en la Comunitat Valenciana. Su nombre lleva retumbando por todos los rincones del mundo gracias al windsurf o al pádel surf, un deporte que acaba de llegar y que amenaza con quedarse dado la gran acogida que está teniendo entre la sociedad.

Él acaba de proclamarse triple campeón del mundo de Paddle Sup, un hecho insólito dentro del deporte español.

«Es la primera vez que lo consigo. Estoy muy contento de haberlo logrado porque ha habido mucho trabajo detrás de este triunfo. Haberlo hecho con mi edad, con un bebé de 20 meses que ya es partícipe y de esta manera es una gran carga de pilas»

Un triunfo muy especial

Así se siente apenas unas semanas después de haber conseguido estos tres triunfos en Hungría, en el Campeonato del Mundo. «Fui con la idea de hacerlo bien porque me veía en buenas condiciones, aunque es verdad que no tenía muchas referencias de los demás por todo lo que ha pasado con la pandemia», cuenta a Yo Soy Noticia el protagonista de la historia.

«Mi primer objetivo tenía claro que iba a ser la prueba de larga distancia, que era la primera que tenía. Me encontré bien y me vi con buena velocidad», va contando sobre todo lo vivido en el país centroeuropeo. «Fue un Mundial intenso; muchos días de pruebas, de eliminatorias, de finales. Supe mantener la concentración en todo momento y eso que no fue fácil».

Y es que todos los rivales pronto vieron su gran fortaleza. «Los demás competidores me lo decían y ahí tuve que saber aguantar la presión, intentar que no me afectara. Al final lo acabé consiguiendo y es muy importante para mí poder transmitir todo esto a la gente que es más joven«.

«No ha sido nada fácil. Llegar en buenas condiciones físicas y mentales ha requerido un gran sacrificio. Pero ser consciente de esto es un refuerzo importante a la hora de competir»

«No hay nada que se deje al azar«, cuenta. «Hay muchas horas de entrenamiento detrás y no es nada sencillo sacarlas. Aprovecho cada momento que tengo libre para ir a entrenar, da igual que sean cuarenta o veinte minutos. Tengo que sacar partido de esos pequeños ratos porque estoy mucho tiempo con el equipo, con los niños. Pero sobre todo tengo que agradecer mucho a mi pareja, que ha puesto mucho de su parte para que yo pueda dedicarme a hacer estas cosas».

Esta triple corona internacional le llega en un gran momento y tras una temporada en la que ha estado compitiendo ante los mejores nacionales de la categoría élite. «Aquí competimos todos contra todos, junto al resto de las categorías. Es algo que me ha servido mucho porque me sirvió para demostrarme que estaba a buen nivel. Estaba peleando con ellos y eso era una gran noticia para mí. Me dio mucha confianza».

Su pasión por el paddle sup así como por otros deportes relacionados con el mar es incuestionable, algo que ha ido demostrando durante más de 30 años. «Yo monté mi primera escuela aquí en Santa Pola hace ya 33 años», recuerda un deportista que en aquella época estaba totalmente centrado en el windsurf. «Competía a gran nivel, estaba participando en la Copa del Mundo y me patrocinaban empresas muy fuertes», explica.

«Esa es la etapa de la vida que más me ha marcado. Fue en 2009 cuando decidí centrarme más en la escuela y abandonar la competición. Ya era una etapa más complicada porque llevaba unos años donde empezaron a llegarme lesiones importantes», sigue contando sobre sus andanzas ya en este siglo.

Un deporte que no deja de crecer

Todo cambia con la irrupción del pádel surf, el deporte que le ha cambiado la vida en esta última etapa de su vida. «Con la llegada del SUP, en 2008, organicé un primer campeonato y después decidí montar un equipo y volver a competir, pero no ha sido fácil, he vuelto a tener alguna lesión y me tuve que apartar algún año más, pero todo ha cambiado en este último año y medio».

«Con la pandemia, he podido entrenar bastante, he visto que mi cuerpo respondía bien y he ido escalando posiciones poco a poco. La edad te resta cosas a nivel físico, pero el SUP es un deporte donde conocer las condiciones del mar y el manejo de los instrumentos es muy importante. Yo ahí tengo mucha experiencia»

Es desde ese 2009 cuando va desarrollando la Parres Center Water Sports, su propia escuela instalada en Santa Pola. «Siempre hemos sido pioneros en tratar de acercar los deportes náuticos a todo el mundo y que se puedan practicar todo el año. El mar ofrece muchas oportunidades de aprender, de relajarte y de desarrollar personas».

Y si eso es en términos generales, la última revolución ha llegado con el pádel surf. «Es muy accesible para todos. Nosotros vamos creciendo poco a poco porque acabamos de empezar. Esto va a más constantemente. Todo el mundo que lo prueba se da cuenta de que este deporte es una pasada».

Además, reconoce que la llegada del SUP ha sido muy beneficiosa para los otros deportes náuticos. «Han aumentado y la gente se va dando cuenta que se puede estar en el mar siempre y cuando se tengan los conocimientos básicos o se está con gente que los tiene. Son deportes que se pueden aprender con cierta facilidad. Mucha de la gente que viene a la escuela no lo hace por competir, sino para mejorar, para estar en forma o para ponerse a pruebas retos personales».

«Invito a toda la gente a que pruebe el paddle SUP, pero que lo haga de forma guiada. Es otro mundo, es algo totalmente diferente y es lo mejor para ver esa otra parte del deporte»

La Comunitat Valenciana, un paraíso

Y pocos sitios mejores que la Comunitat Valenciana para practicar estos deportes, como describe Parres. «Mira, yo creo que la mejor prueba de todo esto soy yo mismo. He viajado por todo el mundo y por todos los rincones suena mi nombre. He tenido la oportunidad de montar esta escuela en cualquier parte y lo he hecho aquí. Tenemos un clima envidiable y unas condiciones muy buenas».

Eso sí, todavía falta trabajo por hacer. «Lo que más está costando es la parte de la infraestructura, el acceso a la playa y todo eso. Han surgido algunos problemas, no estamos todo lo organizados que nos gustaría y eso nos está costando más de la cuenta, aunque poco a poco lo vamos consiguiendo».

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