Edurne Pasabán es una leyenda del deporte español. Así como suena. En el año 2010 se convirtió en la primera mujer en escalar los 14 ochomiles que hay en el planeta, una gesta que le llevó nueve años.

Pero además de destacar en lo suyo, también está concienciada con determinadas causas sociales, algo que ha demostrado recientemente en el III Foro Social de Mujeres y Niñas con Discapacidad, un evento en el que quiso gritar al mundo entero que “todas las mujeres tenemos que ser las protagonistas de nuestras propias vidas”.

“Hay que rodearse siempre de gente que os quiera y os respete como sois”

“Se puede hacer una vida normal teniendo una enfermedad mental. Yo creo mucho en el profesional médico y en la Medicina, y no pasa nada, porque yo cada día me tome un antidepresivo”, explicó Pasabán, quien indicó que es clave “rodearse siempre de buena gente. Gente que os quiera y os respete como sois”.

Pasabán ha reconocido en varias ocasiones que sufrió una fuerte depresión durante año y medio, con ocho de esos catorce ochomiles alcanzados. Fueron años duros para ella, hasta el punto de que a punto estuvo de tirar la toalla y dejar de perseguir el sueño de convertirse en la primera mujer en conseguir semejante hazaña, algo que al final sí pudo lograr.

“Estuve hospitalizada, pero volví para poder completar el reto de mi vida”.

Constancia y perseverancia

Al tiempo que mandaba el mensaje de empoderamiento femenino, también rememoró sus complicados inicios. Porque sus primeros intentos de alcanzar los ‘ochomiles’ fracasaron, pero no se rindió y en 2001 por fin consiguió escalar el Everest. En 2004 superó el K2, “la montaña más difícil. Me tuvieron que amputar varios dedos del pie, pero me lo propuse y lo conseguí”.

Os animo a vivir y a luchar por vuestros sueños como he hecho yo con los míos”

Y al final de lo que se trata es un poco de eso, de soñar por lo que uno quiere. Ese fue el mensaje final de Edurne Pasabán, el que resonó con más fortaleza en el Hotel NH Pamplona Iruña Park, escenario de este acto. “Mi sueño era escalar ‘ochomiles’, pero vosotras tendréis otros distintos. Os animo a vivir y a luchar por esos sueños aunque a veces sea muy difícil”, arengó la alpinista a las más de 300 mujeres y niñas con discapacidad que allí estaban presentes.

El ejemplo y las palabras de la guipuzcoana vienen a refrendar algo que ya se sabe pero que siempre está bien recordar, y es la importancia que tiene que los grandes deportistas, que tienen tras de sí este tipo de historias, acudan a estos foros y se les escuche decir en voz alta mensajes como estos, mensajes que llegan y atraviesan la piel, que retumben en los presentes pero también en la sociedad.

Este encuentro estuvo organizado por la Fundación CERMI Mujeres, junto al Comité de Representantes de Personas con Discapacidad de Navarra (CERMIN) y contó con el apoyo de las entidades miembro del CERMIN y del CERMI Estatal. Por otro lado, tuvo como lema ‘Unidas en la diversidad’, y contó con la financiación del Gobierno de Navarra, el Ministerio de Sanidad, consumo y bienestar social, Grupo Red eléctrica, Fundación Repsol, el Ayuntamiento de Pamplona y Obra social “La Caixa”.

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