La trayectoria reciente de Lobos Quad Rugby Valencia, con menos de un lustro de vida en un deporte que en España apenas lleva una década sacando la cabeza (en otros países está más arraigado, y desde el 2000 tiene presencia en los Juegos Paralímpicos), es de éxito. Forman parte de la competición nacional que en poco tiempo ha pasado de apenas un par de equipos a los 8 de la actualidad, y entre los mejores ya estuvo el curso pasado Lobos (top 3) y esta temporada aspiran a mejorar ese registro.

Para ello ya se han colado en la Final Four que acogerá Zaragoza en breve, tras una campaña donde todos los equipos (hay conjuntos en Barcelona, Madrid, Sevilla, Zaragoza o Vitoria) han viajado menos y elegido el formato de jornadas por concentración en varias sedes. Una de estas jornadas fue en València, en el pabellón de la Malvarrosa que es donde entrena y juega este pionero proyecto valenciano de rugby en silla de ruedas.

El aullido de los Lobos

El líder, presidente y fundador de esta deportiva manada (palabra algo ‘tabú’ desde que unos indeseables se la apropiaron para realizar fechorías pero indicada para referirse a este ámbito animal) es Carlos Sanchis, y en el deporte adaptado autonómico y español el nombre de este valenciano de 46 años es de sobra conocido.

‘El Viaje de Carlos’ continúa sumando kilómetros pese a las adversidades

Desde que con 18 años y realizando unas maniobras militares durante la mili sufrió un accidente que le dejó en silla de ruedas su vida ha estado más vinculada si cabe a todo tipo de disciplinas adaptadas. Pádel, natación, baloncesto, fútbol, esquí, rutas de larga duración con su handbike semieléctrica (de su desafío ya os hablamos en Yosoynoticia.es) y ahora rugby adaptado, desde que hace unos años su hijo le hablara de la posibilidad de fundar un equipo.

Su hijo, que no va en silla de ruedas, lo conocía de entrenar en Barcelona durante su etapa estudiantil al BUC, el gran referente nacional en esta modalidad de rugby adaptado. Para Carlos el balón ovalado no es un desconocido, pues en su juventud y antes del accidente ya estuvo vinculado a históricos como CAU, Tatami o RC Valencia, y ahora todo cuadraba para lanzarse a un ruedo que en la Comunitat Valenciana no tenía presencia, y en España apenas eran unos pocos clubes los que desempeñaban esta actividad cuando en 2017 tomó forma Lobos Quad Rugby.

Actualmente son unos 10 jugadores muy comprometidos y unos 3-4 técnicos (Carlos es segundo entrenador) en el staff de los Lobos que dirige Carlos Benjamín González, un nuevo técnico que se hizo cargo del conjunto esta temporada. Un colectivo que combate con energía, entusiasmo y amor por el deporte la falta de ayudas económicas. Pese a los obstáculos ahí están, entre los mejores de la creciente liga doméstica y a expensas de poder jugar también este año, concretamente en mayo, el torneo por comunidades autónomas donde FESA (Federació d’Esports Adaptats de la Comunitat Valenciana) colabora de forma decisiva para que los representantes valencianos vayan a por todas.

Un gran espectáculo sobre la pista

Para los menos duchos en el rugby en silla de ruedas, Carlos Sanchis nos cuenta que se sorprenderían del juego por su estrategia y también dureza. Por eso no es apto para toda clase de personas con lesiones medulares. “Cuesta mucho encontrar gente porque las personas con lesiones tan severas no están muy motivadas, tienes que ir a convencerlos y sacarlos de casa para que hagan deporte”.

El rugby en silla de ruedas está creado para personas con mucha limitación, ya que el impacto de las sillas no lo podría soportar una persona con lesión de paraplejia”

Y es que, añade, “el rugby en silla de ruedas es para personas con lesiones severas como tetrapléjicos, triple amputados o enfermedades degenerativas. Los de baloncesto en silla de ruedas no pueden jugar, por ejemplo”. Esto se debe a la ‘violencia’ de los impactos con las sillas que se producen en este rugby adaptado, donde el contacto sigue estando muy presente como ocurre en los campos de juego de División de Honor o DHB. “El rugby en silla de ruedas está creado para personas con mucha limitación, ya que el impacto de las sillas no lo podría soportar una persona con lesión de paraplejia”.

La acción es potente y el contacto de las sillas de ruedas constante. Al jugador mano a mano no lo puedes tocar, pero sí con la silla e incluso lo puedes sacar de la pista, volcar, etc. Por eso, por el dolor físico que podría suponer, con lesiones menos severas no se puede probar. “Ver un partido en directo es muy atractivo y estimulante. Tengo gente tetrapléjica que no había hecho nada de deporte y ahora los tengo enganchados, e incluso están en la selección española de rugby en silla de ruedas que acaba de surgir”.

“Les ha cambiado la vida a algunos de mis jugadores”, confiesa Carlos Sanchis.

Otro de los aspectos destacables es que se juega 4 contra 4 en pista de baloncesto, y sin balón ovalado (aquí es redondo). “Tienes una mezcla entre balonmano, fútbol y rugby pero cuando lo ves entiendes por qué es rugby, es una adaptación muy seria y bonita”. En acción varios tipos de jugadores, los ofensivos y defensivos, y la colaboración y la pizarra salen a relucir para conseguir anotar.

Creemos que es muy bonito y engancha, y que tiene una proyección muy buena”

“Hay dos tipos de silla, las que llevan un hierro suelen ser de los que tienen discapacidades más severas, eso les sirve para enganchar las sillas de otros jugadores para que los que llevan el balón puedan subirlo”. Como se ha dicho, la necesaria cooperación para poder avanzar, viéndose placajes, bloqueo y continuación además de la necesaria estrategia para conseguir pasar el balón por los dos conos. Y es que no puedes tirarlo y que pase, sin más. “Creemos que es muy bonito y engancha, y que tiene una proyección muy buena”.

Acercamiento a los clubes de rugby

Hace unos años se intentó con Tatami, pero no fructificó y ahora Carlos Sanchis, cuyos Lobos Quad Rugby están insertados en FESA y no en la Federación de Rugby de la Comunitat Valenciana, se lamenta de la falta de conexión con las entidades valencianas de rugby. Algo así podría ayudar con la visibilidad y también con los gastos que hay que hacer en material, con las sillas costando hasta 4.000 euros y además en este deporte de contacto en cada entrenamiento se pinchan ruedas, y eso también es un coste añadido que hay que valorar.

Con esfuerzo (cuota de 20 euros, lotería, venta de camisetas…) y un poco de ayuda de aquí y de allá, como la prestada por el Club Deportivo TetraSport de Valencia al que pertenecían como sección deportiva hasta arrancar esta nueva etapa, lo han ido sacando pero si quieren seguir creciendo y no estancarse necesitan abrir nuevas vías de colaboración.

FESA les aporta una Escuela con un par de horas diarias para enseñar a jugar a la gente con un monitor presente, y también está el grupo ‘Taller de Independencia’ (colectivo que trabajan para ayudar a que las personas con discapacidad sean más autosuficientes) y la ortopedia ‘Rodem’, que ha prestado ayuda fundamental en material. Dicho todo esto, vincularse con un club de rugby, entidades que precisamente destacan por su apuesta de abrir el deporte a todos y ser lo más inclusivos que pueden, sería el gran paso que buscan estos Lobos Quad Rugby.

“Podemos acoger a quien sea, también juegan mujeres porque es mixto lo que hacemos, y sobre todo queremos tener más ayuda para mejorar”, concluyen. Su guante ya está tirado, ¿quién lo recogerá?

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