Cuarta de Europa a un suspiro de la medalla, Sara Gallego (Barcelona, 11 de octubre de 2000) vivió un 2022 espectacular, lleno de buenas noticias, de grandes carreras, de marcas extraordinarias… Una temporada en la que desafió a las mejores vallistas del planeta y se situó en la élite internacional de una prueba con poca tradición a nivel nacional.

Plusmarquista de España, Gallego afrontaba un 2023 con la intención de hacer la pista cubierta en invierno y enfocando el aire libre al Campeonato del Mundo de Budapest, aunque sin perder de vista ese gran desafío que son los próximos Juegos de París de 2024.

Una temporada durísima

Sin embargo, las malditas lesiones se han cruzado en su vida en el peor momento posible. Primero fue una lesión en el isquio, después un esguince y ahora ese esguince no termina de cruzarse, no ve la luz al final del túnel y la situación se le está complicando.

«No lo llevo nada bien ahora mismo, la verdad. Me está costando bastante. No estoy notando una gran mejora en las últimas semanas, solo puedo hacer piscina y bicicleta. Estoy perdida y estresada»

No está siendo sencillo caminar por este desierto, sin poder entrenar, sin poder sentir la adrenalina de las carreras, sin mirar el cronometro. «Es que tienes una lesión y vale, esa del isquio la llevé bien. Ya la conocía y me recuperé muy rápido», cuenta a Yo Soy Noticia cuando la temporada de aire libre acaba de arrancar.

«Intento calmarme y pensar más a largo plazo, pero no es sencillo para mí», reconoce. «Tengo asumido que si no llego al Mundial de Budapest, pues no llego. Quiero buscar una situación mental y poder sentirme bien. Quiero recuperarme bien para no tener problemas a la larga. Si se llega, se llega, y si no se llega, pues no se llega».

«Tengo muchos días de bajón, estoy en bucle. Es que no tengo fecha para correr, no tengo nada»

Intenta sacar un lado positivo y piensa que «ya ha gastado toda la mala suerte» que podía tener. «Son dos lesiones que me han tenido parada casi toda la temporada«, continúa diciendo. «Pero quiero pensar que tras la tormenta va a salir el sol. Espero que esto sirva para que después venga algo bonito y pueda salir a la luz todo el trabajo que he ido haciendo».

La ilusión por los Juegos

Insiste en lo dicho anteriormente con la primera lesión. «Yo tenía claro que si me tenía que pasar algo, pues vale, que me pasara en la pista cubierta, pero ahora estoy en un punto en el que hay momentos que me dan ganas de tirarlo todo por los aires y pensando en que se acabe la temporada y punto. Pero es verdad que queda una última esperanza para saber si puedo llegar al Mundial, aunque, como digo, no es mi prioridad ahora mismo. Lo principal es estar bien psicológicamente, así que si para ello me tengo que saltar el Mundial, me lo saltaré».

Si hay algo que tiene su cabeza mirando hacia delante y hacia arriba son los Juegos de París 2024, una cita para la que falta poco más de un año y que es el gran evento del deporte mundial. «Está en mi cabeza y es lo que me hace seguir adelante», explica sin reparos.

Como no puede correr ni entrenar con normalidad, se obliga a compaginar la bicicleta con la natación, las dos actividades que la mantienen en forma. «Los Juegos es el motivo por el que sigo entrenando a día de hoy. Esas sesiones de bici y de piscina me van a servir para no perder tanto la forma, para mantener una cierta regularidad».

«Necesito tener esa continuidad y tengo esa meta de los Juegos, que es ambiciosa y que es la que me mantiene la ilusión»