Aún así este héroe del deporte valenciano y español, criado en Alfafar pero forjado a lo largo y ancho de medio mundo con sus retos deportivo-solidarios, aguantó hasta el final y se impuso a todos sus competidores con 139,1 km recorridos en las 12 horas que duró la prueba.

El número 1 del ranking mundial y su convivencia diaria con el Alzheimer

Una nueva ocasión para mostrar todas sus virtudes físicas, psicológicas pero sobre todo humanas gracias a su especial proyecto solidario ‘CREANDO SONRISAS’, con el que recauda alimentos y se une a cualquier iniciativa con la que se pueda ayudar a los que más lo necesitan.

Indestructible

Rodeado de atletas del equipo nacional finlandés, estonio o de Reino Unido a Iván Penalba solo le frenó, en parte, el problema de salud que le afectó a las 5 horas de iniciar la carrera. No pudo llevarle a la lona ni impedir un nuevo exitazo internacional de Iván Penalba, pero sí limitarle y hacerle pasar algunos de los momentos más duros de su etapa deportiva.

Y eso que hablamos de una persona que convive a diario con el Alzheimer en su familia, que ha luchado mucho y todavía sigue haciéndolo para mantenerse en lo alto del Ultrafondo mundial, en cuyo ranking acabó como el primer clasificado en 2018. Alguien que ya sabe lo que es seguir corriendo cuando todo tu cuerpo te pide que pares.

Le ocurrió en el Mundial de Ultrafondo 24 Horas de Belfast en 2017, al que acudió con una rotura de algo más de 2 centímetros en el sóleo pero contra la que luchó como un titán hasta que cruzó la meta exhausto. El tiempo o los kilómetros recorridos, dadas las circunstancias, fueron lo de menos para este deportista que viajó hasta allí formando parte del equipo español.

Ahora ha sido, como también ha explicado en sus redes sociales, un test acerca de la hidratación en carrera (completamente consensuada previamente con su entrenador y mentor, Fabián Campanini) la que se ha cruzado en su camino. Su cuerpo la rechazó y el resto es lo que hemos contado: un grave fallo renal que le impidió expulsar líquidos e hinchó su cuerpo hasta el punto de plantearse muy seriamente el parar de inmediato.

Un edema pulmonar fue el resultado de este riesgo que asumió en Finlandia. Entonces los mareos, falta de visión e incluso alucinaciones se convirtieron en inmediatas compañeras de viaje de Iván Penalba, que ya está de vuelta en Valencia y sano y salvo para tranquilidad de todos, tras pasar las pertinentes pruebas médicas.

Siempre acompañado de su familia y su sonrisa, feliz por lo obtenido aunque el susto haya sido grande. Pero ahí están, hasta que llegó el lado oscuro de la carrera, los 84 km recorridos en las primeras 6 horas (su segunda mejor marca de siempre) y la certeza de que deportivamente sigue subiendo escalones.

Para eso se prepara a conciencia cada día, combinando su estancia en casa con viajes tan inspiradores como el que realizó hace unas semanas a Granada para preparar en altitud lo de Finlandia, en unas condiciones algo más parecidas a lo que se ha podido encontrar en el país nórdico.

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