FOTOS: LÁZARO DE LA PEÑA / VALENCIA CF

Aunque el Fútbol en Silla A-Ball no es solo para personas que sufren de alguna lesión medular, puesto que esta modalidad deportiva ha nacido desde València y para todo el mundo con un carácter integrador e inclusivo.

¿Por qué es tan importante el A-ball?: «Será un deporte paralímpico y diremos que lo creamos en Valencia»

Una exhibición para sacar músculo

El pasado martes el histórico vestíbulo principal de la Estación del Norte de València asistió a un acontecimiento único y muy especial. Fue el lugar escogido por la Escuela de Fútbol en Silla A-Ball del Valencia CF para realizar una exhibición abierta a todos los asistentes y curiosos ciudadanos que por allí pasaban.

Un evento que no se perdieron autoridades del deporte, la política y la sociedad civil valenciana tales como Mónica Oltra, Vicepresidenta de la Generalitat Valenciana; Anil Murthy, Presidente del Valencia CF, José Luis Zaragosí, Consejero del Valencia CF; Josep Miquel Moya, Director General de Deportes o Mª José Catalá, Concejala del Ayuntamiento de Valencia.

Pero no fueron los únicos que asistieron orgullosos a una jornada donde mostraron sus habilidades en el A-Ball los jugadores de la Escuela de Fútbol formada por la Asociación de Futbolistas blanquinegros, en colaboración con el Valencia CF, la AFAE (Asociación para el Fomento del Fútbol en Silla de Ruedas) y la Universidad de Valencia.

Una nueva esperanza

El Fútbol en Silla de Ruedas, conocido oficialmente como A-Ball, es un deporte mixto donde juegan mujeres y hombres mezclados y que nació gracias a la audacia y atrevimiento de tres figuras que es justo destacar. La primera de ellas es Fernando Giner, el ex central de Valencia CF o Levante UD entre otros, además de internacional con España, que al frente de la Asociación de Fútbolistas del Valencia CF pudo por fin dar rienda suelta a una idea que tuvo cuando todavía pisaba como jugador en activo los campos de toda España.

“Felicito a Fernando Giner por su valentía y perseverancia”, declara César Iribarren, ingeniero de profesión y director del máster en Gestión de Empresas Deportivas de la Universidad Politécnica de València. Porque hasta su despacho fue hace dos años Giner para presentarle un boceto y propuesta de fútbol en silla de ruedas que él, por no tener los conocimientos técnicos, no sabía cómo dar forma.

“El A-Ball es de esas cosas bonitas que tiene el deporte, por poder hacer que personas que han tenido un accidente y ya no pueden andar puedan seguir practicando su pasión por el fútbol”, remarca César Iribarren, que enseguida puso su experiencia profesional y su bagaje dentro del mundo del fútbol sala para que esto no acabara en una vía muerta.

“El fútbol en silla de ruedas no existía, existía esta posibilidad en modalidades deportivas como pádel, esquí, basket o rugby, pero con el fútbol no. Así que lo primero era inventar el juego y vimos que por dimensiones tenía que ser fútbol sala, así que adapté las normas de juego del futsal y empecé a darme cuenta de las diferencias sobre preparar a chavales que juegan a futsal sin discapacidad, con respecto a los que lo vayan a jugar con discapacidad”, explica César.

Su labor en los últimos años ha sido crear unas normas de juego que deriven en un espectáculo atractivo para el espectador pero sobre todo para los propios jugadores y jugadoras, porque ellos son los que más lo buscan. “A ellos les da vida meter un gol, que acabe 17-11 un partido y no 1-0 o 2-1”.

Teniendo esto claro ya fue el turno de que entrara en acción el tercer protagonista de esta inspiradora historia: Ortoprono. Un ‘partner’ tecnológico de origen valenciano con fama en toda España y que además siempre había estado volcada con el deporte adaptado. “Necesitábamos quien nos aportara sillas, material y conocimiento del mundo de la diversidad funcional, y entre los tres desarrollamos esto”.

De ahí a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) gracias a los contactos e influencia de Fernando Giner, entidad que ya reconoce como modalidad recreativa el A-Ball y le da cobijo en su estructura. “Cuando el grupo de Valencia nos vamos a otras ciudades, nos vamos como Selección Española de Fútbol en Silla de Ruedas”, remarca César, que actualmente ejercer como seleccionador nacional.

Junto a Giner, Ortoprono, el Valencia CF, Miguel Ángel Bossio (el ex jugador del Valencia CF y actual delegado/entrenador responsable de la Asociación para esta nueva modalidad) y demás figuras implicadas a día de hoy, se erigen en grandes responsables de ofrecer una nueva esperanza e ilusión a millones de personas.

Una de ellas un chaval que llegó a jugar en Regional Preferente, que pensó que ya no podría volver a sentir la emoción de practicar su deporte favorito pero que ahora es un embajador más de un A-Ball que le ha cambiado la vida. “Nadie pensaba que se pudiera jugar a fútbol en silla de ruedas, pero vamos dando pasitos y vamos mejorando”, resaltan.

Apoyo empresarial y deportivo

Entidades como la Federació de Futbol de la Comunitat Valenciana (FFCV) que preside Salvador Gomar no han escatimado apoyos a esta pionera iniciativa con origen en València, y su crecimiento y consolidación es tal que otros clubes además del Valencia CF ya han llamado a la puerta. Atlético de Madrid, Racing de Santander, Huesca, Moscardó, Llíria o Villarreal también están con ganas de participar del Fútbol en Silla A-Ball, haciendo creíble y muy real una expansión que debe acabar con esta modalidad presente en unos Juegos Paralímpicos.

Su difusión ha permitido que esta nueva disciplina de fútbol adaptado ya haya realizado su presentación internacional en Tianjin (China), en los Juegos Paralímpicos Nacionales como preparación para Tokio 2020, y entidades como CaixaBank, con una fuerte apuesta por el deporte adaptado e inclusivo desde hace mucho tiempo, se han puesto de lado de un proyecto que respira por los cuatro costados beneficios para la sociedad.

“Se necesita gente como CaixaBank que nos eche un cable y esté ahí para apoyar, porque para empezar el material es caro. Las sillas son sillas estándar que cualquier deportista tiene para cualquier otra modalidad deportiva, pero el dispositivo hay que acoplarlo. A futuro esto está pensado para que cada uno pueda ir con su silla, y que así no tenga un coste económico grande”, indica César.

La responsabilidad social corporativa de marcas como CaixaBank a través de su ‘Obra Social La Caixa’ se demuestra en respaldo a proyectos como un A-Ball “pensado para los chavales, porque muchos de ellos necesitan una motivación tras perder el trabajo por culpa del accidente que les ha dejado en silla”.

El deporte les salva la vida, lo es todo para ellos. Estar con nosotros es una obra social porque el deporte para ellos es salud mental aparte de la física de mover los músculos que sí que tienen tracción y posibilidad”, añaden.

Y por eso en esta causa no falta CaixaBank, abriendo los brazos al proyecto de Fernando Giner, César Iribarren y Ortoprono “para que el modelo de València podamos exportarlo a otras comunidades, y que así puedan ellos a través de su obra social descentralizada ayudar a que disponga la gente de material”.

Sueño hecho realidad

El soñador fue Fernando Giner, la persona que con más orgullo y convicción defiende ante la prensa, empresas y ciudadanía un proyecto que es parte de su vida. Lo más complejo fue dar forma al dispositivo que les ‘devuelve’ la movilidad en las piernas a los jugadores. “La mente es lo más valioso y poderoso que tenemos, y para ellos este mecanismo sustituye a los pies de forma que pueden controlar y chutar con las dos piernas”.

“Es un orgullo pensar y ver que ha nacido en València, y luchar desde aquí para que esté en el futuro cercano en unos Juegos Paralímpicos”, añade Fernando Giner, el rostro más reconocible de un A-Ball que ha logrado sacar un compromiso muy fuerte del Valencia CF para llegar a todos los rincones de la sociedad.

Mujeres, hombres, personas en silla de ruedas y también aquellas que no lo están. Todos pueden acercarse a conocer y compartir los valores que emanan de esta nueva modalidad deportiva. Una actividad hermanada con la “inclusión, superación, el trabajo en equipo además de la vida sana y saludable”, como explica Mónica Oltra, presente en el acto de la Estación del Norte de València.

Una herramienta más para caminar “hacia la sociedad de la inclusión donde todos los espacios son de todos. De esta forma, todos pueden jugar y compartir el fútbol”. ¡Que así sea!

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