El atleta madrileño Jesús Ángel García Bragado ya tiene 50 años, fue campeón del mundo en Stuttgart, en 1993, y acaba de lograr un puesto de finalista en el último Mundial disputado en Doha (Catar). Eso ha provocado que el próximo 2 de diciembre vaya a recibir en Ciudad de la Raqueta el Premio María de Villota en su categoría de Hazaña Deportiva.

Sin embargo, aunque sigue marchando en la élite, tiene claro que Tokio 2020 será “la última vez que se ponga un dorsal. Es una decisión personal y ya está tomada”, ha explicado en las semanas previas a recibir esa distinción.

Tokio 2020, punto y final

Y es que en Tokio 2020, Bragado disputará sus octavos Juegos Olímpicos, una proeza histórica, algo casi imposible de imaginar. Cuando recuerda sus inicios, se da cuenta de lo que ha cambiado el mundo, y también su deporte.

Ahora se compite con otros deportes, se busca el espectáculo en cada mitín. Además, hay muchos más países compitiendo, el nivel ha subido una barbaridad y Europa ya no es el centro de todo”, reconoce en la que es su última temporada como atleta profesional.

Lo que sí tiene claro es que su futuro estará ligado al atletismo, aunque también quiere dedicar más tiempo a su profesión de podólogo. “Se que proyectos dentro del atletismo no me van a faltar”, cuenta un García Bragado que tiene claro que afrontará la competición en Tokio sabiendo que será la última. “Empecé a competir en el siglo pasado. Ahora sé más cosas, tengo más experiencia. Si en el año 92 hubiera sabido lo que sé ahora, otro gallo me hubiera cantado”.

“Lo importante es entrenar sabiendo cuándo hay que hacerlo más, o cuando menos”

Sigue en esta misma línea explicando todo esto. “En estos años, hemos entendido mejor conceptos como la fisiología del cuerpo en las carreras de resistencia… Por ejemplo, antes se entrenaba demasiado, y además, se entrenaba mal. Ahora los entrenamientos son mucho más eficaces. Lo importante no es estar en el puesto de trabajo todo el día, sino trabajar sabiendo cuándo hay que hacerlo más, o cuándo menos”.

Echando la vista atrás, después de más de 30 años en la élite de la marcha deportiva y del atletismo, asume que lo que más valora es la “trayectoria”, aunque si tiene que elegir algún momento en concreto se queda con “el oro de Stutgart en el 93” y del recibimiento que le ofreció la delegación española en los Juegos de Río 2016, cuando llegó por vez primera a la villa olímpica y toda la selección rompió a aplaudir al tratarse de sus séptimos Juegos.

Aquel pasillo de mis compañeros fue toda una experiencia. Fue algo espontáneo. Me sentí halagado y honrado a la vez”.

Bragado, más que nadie en el mundo, sabe de las dificultades que ha atravesado la marcha y lo complicado que es hacerse un hueco en el panorama mediático. “Siempre ha sido la especialidad más diferente. Hemos evolucionado a mejor. Ahora tenemos más reconocimiento, pero es una disciplina que exige mucho tiempo y dedicación”.

“Entrenar, superarse y esforzarse”, los ingredientes para los jóvenes

Aunque tiene claro qué le diría a los jóvenes que intentan abrirse un hueco en este deporte. “Hay que tener capacidad de entrenar, superarse y esforzarse. También hay que entender la técnica y la motricidad de la marcha. Tiene que ser un atleta con mucha coordinación y capacidad de resistencia”.

De lo que no se puede dudar es de la extrema dureza de los 50 kilómetros marcha. “Está claro que hay que tener capacidad de sufrir. La marcha es un deporte agonístico que requiere mucho esfuerzo y superación personal. Hay que estar dispuesto a pasar un mal rato. Ahí está, en parte la satisfacción de poder con tu propio esfuerzo, mejorar tus marcas… esa es la esencia del atletismo”.

Por último, se ha mostrado realmente emocionado por recibir este galardón que lleva el nombre de una pionera como María de Villota. “A María de Villota la conocí personalmente hace mucho tiempo en el Consejo Superior de Deportes. Era un encanto de persona, igual que su familia. María nos dio a todos una lección de vida».

Además, fue una pionera en un deporte como es el de la Fórmula 1. Es un claro ejemplo para todos. Me hace una gran ilusión este Premio”, cierra el atleta de Madrid.

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