Se llama Francisco García Vena pero todo el mundo le conoce como ‘Cisco‘. Ahora mismo es uno de los mejores tenistas en silla de España, pero un día fue abogado. Sin embargo, toda su vida cambió el 28 de diciembre de 2015, cuando sufrió un trágico accidente mientras hacía snowboard en la estación de esquí de Mayrhofen (Austria).

Allí estaba con unos amigos y en ningún momento se le pasó por la cabeza lo que le iba a terminar sucediendo.

«La realidad me golpeó en la cara», cuenta el deportista, que ahora presenta ‘Irrompible‘, un libro en el que repasa su vida y en el que trata de enviar el mensaje de positivismo que le caracteriza.

«Cuando estás muy mal, te agarras a lo que sea para ir para arriba, a pequeñas cosas que son insignificantes pero que te hacen sentir mejor»

Un accidente que le cambió la vida

Y es que la realidad es que todo cambió en el día a día de Cisco desde el momento de su accidente. Recuerda que hizo un salto que ya había hecho muchas veces anteriormente, pero esta vez perdió el equilibro, cayó, se dañó la médula espinal y se quedó sin movilidad de cintura para abajo.

Desde entonces arrancó una vida completamente diferente para él y la silla de ruedas pasó a ser una compañera más de viaje. «Empecé a ser consciente muy pronto del monumental lío en el que me había metido. En ese momento me puse bastante triste. Llegué a la habituación, respiré hondo y me fui al comedor a cenar con el resto de los pacientes», recuerda.

«Miraba a mi alrededor, con todo el mundo en silla, gente mayor, gente joven, gente con medios económicos, sin ellos, gente de ciudad, gente de pueblo… la lesión golpeaba a todos por igual»

Pero esa tristeza de la que habla le duró apenas un suspiro. Lejos de venirse abajo o sentirse derrotado, decidió que no iba a hundirse, ni mucho menos. Así que cogió el toro por los cuernos, como suele decirse, y le dio un giro de 180 grados a sus rutinas, a su vida, a todo lo que había estado haciendo hasta ese momento.

El tenis en silla, refugio y pasión

Fue ahí cuando dejó su trabajo como abogado para centrarse en el tenis en silla, un deporte en el que encontró refugio para esos momentos duros y que terminó siendo una verdadera pasión.

Comenzó a entrenar sin descanso y apenas unos meses más tarde, el 30 de julio de 2016, ya iba a debutar en el circuito, aunque no sería hasta un par de años después cuando lo hizo ya como un jugador profesional.

Desde entonces y hasta hoy no ha dejado de crecer en el tenis en silla, ya sabe lo que es ganar títulos naciones e internacionales y está situado cerca de los 50 mejores del mundo. «Todos vivimos obsesionados con la meta, con que lo mejor está por venir, con lo siguiente, con todo lo que ansiamos conseguir», va explicando. «Muchas veces se nos olvida disfrutar de nuestros pasos y del camino que estamos recorriendo, que es lo que en realidad cuenta».

«El presente es la única certeza que tenemos. Después, cuando llega lo que ansiábamos, es un instante efímero y al poco ya no estamos satisfechos con eso y queremos más»

Después de cuatro años dedicados a su deporte, Cisco García tenía la esperanza de lograr la clasificación para Tokio, unos planes que ha trastocado la pandemia del coronavirus. Ese reto, que casi se convirtió en obsesión, terminó por hacerle daño mentalmente. «Dejé de disfrutar. Ir a jugar llegó a suponer un problema. Me obsesioné tanto no estaba disfrutando del proceso».

Por eso sabe bien de lo que hablar cuando se refiere a ese presente como única certeza y a la importancia de disfrutar de los pequeños pasos que vamos consiguiendo. «Mira, yo estaba en diciembre en Kenia, en el último torneo del año. Me lesioné y me fue fatal, toqué fondo», va contando sobre todo este proceso.

Un libro para aprender de sus reflexiones

«Pero después de estar varios días muy jodido, me di cuenta de que no valía la pena estar así, que me había perdido de mi idea de vida, que es ser feliz. Aunque sea luchando, la vida es para disfrutarla. Hay que aprender a disfrutar luchando, porque si esa lucha comienza a ser un infierno, entonces no vale la pena».

Irrompible(Alienta Editorial) es la oportunidad perfecta para descubrir la historia personal de Cisco García y de aprender de sus reflexiones y de los aprendizajes que ha obtenido después de superar todos estos momentos tan complicados. Y es que la gran lección que nos deja en el libro es que nunca hay que huir de las dificultades, sino que hay que enfrentarlas y entender que todas las cosas requieren tiempo y esfuerzo.

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