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El buceo en la Comunitat Valenciana tiene nombre de mujer, el de la ilicitana Isabel Sánchez-Arán, que a sus 36 años se ha convertido en triple campeona de España en apnea estática, inmersión libre y peso constante con bialeta, y que además es la buceadora que ha conseguido una inmersión en apnea a mayor profundidad en nuestro país, consiguiendo descender a los 76 metros, y que suma a su palmarés una 5ª y una 7ª posición en un mundial.

Además ahora también es la responsable de relaciones internacionales y atención a atletas en la Federación Española de Actividades Subacuáticas, en una de sus múltiples facetas fruto de esa personalidad atrevida y aventurera que le impide estar parada demasiado tiempo.

Isabel Sánchez Arán

Su carácter curioso y la pasión con la que hace todo lo que intenta le ha llevado a viajar y vivir multitud de experiencias por todo el mundo. Al acabar de estudiar «me puse a viajar y descubrí a través del deporte una forma de interactuar con la naturaleza usando tu cuerpo, probé varios deportes al aire libre, escalada, buceo con botella, espeleología o barranquismo y me hice instructora de buceo», nos cuenta Isabel.

Asentada en Lárnaca (Chipre) allá por 2015, su jefe de la escuela de buceo en la que trabajaba como instructora, la animó a acercarse a un campeonato del mundo que se celebraba cerca de allí, y así descubrió la apnea. La insistencia del coordinador de la escuela en la importancia de aprender técnicas de apnea por si surgía cualquier imprevisto durante las inmersiones con el equipo, la llevó a dar el paso definitivo.

Cuando alguien habla de apnea «lo normal es pensar lo que todo el mundo, que esa gente está loca, que tiene que ser agobiante, pero todo lo contrario. La apnea es un deporte inquietante y misterioso que te permite descubrir cosas nuevas y abre un puerta nueva a un mundo tuyo que no sabias que existe», comenta la ilicitana, que desde el primer momento quedó atrapada por un deporte que le ha ayudado a descubrirse mejor a ella misma.

Isabel Sánchez: «Con tres o cuatro nociones básicas podría lograr resultados que ni se imagina».

Sin embargo, pese a lo complicado que puede parecer, cualquiera «con tres o cuatro nociones básicas podría lograr resultados que ni se imagina. La apnea es un deporte en el que la progresión al principio es increíble, hasta que llegas a un punto en el que tienes que trabajar mucho si quieres seguir ganando metros», matiza la campeona de España.

Isabel Sánchez durante una inmersión.

Al poco tiempo de aquel mundial, se celebraba un evento en el pueblo de al lado «al que me llevaron a competir y yo que no había competido nunca, al ver tan ilusionado a mi jefe accedí. Entrenamos como pudimos y al final sin saber muy bien como, hice muy buenos resultados», relata la buceadora, que desde aquel momento no ha dejado de crecer, hasta convertirse en un referente internacional.

Vive y trabaja en Gerona

Lejos de su casa, ahora vive y trabaja en Gerona, dónde dirige el Club de Apnea la Caretta-Costa Brava Freedivers, actividad que le permite ganarse la vida ya que el buceo «no es un deporte que cuente con recompensa económica por los logros conseguidos y tenemos que trabajar, a poder ser en algo que nos vincule a lo que hacemos, para poder compaginar entrenamientos con vida laboral», explica la alicantina.

Isabel Sánchez: » La costa ilicitana tiene un fondo muy somero y hay que navegar mucho para encontrar la profundidad adecuada con los riesgos que ello implica».

Pero el principal motivo de dejar Elche y poner rumbo a la Costa Brava no es otro que el de encontrar «mejores condiciones de entrenamiento. Al final si un esquiador de Murcia tiene que marcharse a Sierra Nevada si quiere nieve, nosotros es algo parecido. La costa ilicitana tiene un fondo muy somero y hay que navegar mucho para encontrar la profundidad adecuada con los riesgos que ello implica si sucede algo, al estar lejos de la orilla, además del coste económico y el tiempo que supone tener que navegar tanto todos los días, algo que no pasa aquí», relata Sánchez.

Isabel Sánchez durante una salida a bucear.

De las instituciones recibe una pequeña subvención que junto con algún patrocinio y su trabajo como instructora, le permiten costearse el entrenamiento y las competiciones que se han convertido en el eje vertebrador de su día a día, en una temporada que está estructurada conforme a las estaciones en Europa.

Un calendario de competición diferente

La competición se organiza de forma muy particular, es decir que arrancan en invierno con las competiciones de piscina (los entrenamientos empiezan en Noviembre), habiendo trabajado primero en seco y luego preparando los campeonatos autonómicos, que son los que dan acceso al Campeonato de España que se celebra en mayo, y luego al mundial que se disputa a finales de Junio.

Isabel Sánchez durante una competición.

Esto da paso a la temporada en aguas abiertas, para la que hay que hacer una pequeña transferencia para ir ganando en profundidad poco a poco «ya que necesitas adaptarte de forma gradual para volver a situar tu cuerpo en el mar», matiza Isabel.

Isabel Sánchez: «A cada uno le afecta una cosa distinta, desde la técnica, a la compensación de oídos o el factor psicológico que juega un papel fundamental en este deporte».

Una vez conseguido ese objetivo «hay que trabajar y mucho los factores limitantes. A cada uno le afecta una cosa distinta, desde la técnica, a la compensación de oídos o el factor psicológico que juega un papel fundamental en este deporte, y que a veces te hace darte la vuelta y salir a la superficie antes de hora», nos cuenta Sánchez Arán.

Al tratarse de un deporte en el que la fortaleza mental juega un papel muy importante «la edad de los deportistas suele ser algo mayor que en otras disciplinas. No puedes empezar a competir hasta cumplidos los 18 años, por lo que al empezar más tarde, llegas a tu madurez de competición siendo más adulto, y también es cierto que esto te permite poder alargar tu carrera por encima de los 50 años, al no tratarse de un deporte de contacto, dónde el riesgo de lesión es mucho menor», concluye la buceadora.

Con toda la carrera por delante su sueño es poder viajar a Bahamas para enfrentarse al agujero azul de la Vertical Blue, un pozo de más de 200 metros que sin duda es el sueño de cualquier buceador/a que como Isabel, han descubierto una nueva forma de hacer deporte y conectar con el entorno que les rodea.

Isabel Sánchez Aran durante una inmersión a pulmón.

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