José Carlos Sobrino tiene un nuevo reto por delante. Y no va a cesar en su empeño hasta que no lo consiga. Padre de dos hijos y deportista de afición, por ese orden, está a menos de dos meses de protagonizar una hazaña solidaria que nunca antes se ha hecho: nadar 10 kilómetros en una piscina, pedalear 420 kilómetros sobre una bicicleta estática y correr 84 kilómetros en una cinta, alcanzando así el total de 24 horas a favor de la Fundación Síndrome de Dravet.

El objetivo, que está fechado para el sábado 13 y domingo 14 de abril, supondrá el tercero que complete el triatleta amateur de 42 años después de haber realizado dos retos personales en apenas quince meses a favor de las asociaciones españolas Fundela (Fundación para el Fomento de la Investigación de la Esclerosis Lateral Amiotrófica), Pato Amarillo (ayuda a personas y familias en riesgo de exclusión) y Mensajeros de la Paz (ampara a mujeres víctimas de la violencia doméstica).

Por los más necesitados

Para ello, recorrió miles de kilómetros entre las piscinas, las bicicletas estáticas y la cinta de correr, recaudando en 2017 más de tres mil euros a favor de la investigación de la ELA y repartiendo una gran cantidad de juguetes entre los niños más necesitados en las últimas navidades. “Me encanta el deporte. Busco la mínima excusa para llevar a cabo un reto y así ayudar a las personas. De hecho, nunca olvidaré la cara de los niños cuando llegamos cargados con las pelotas y muñecas”, recuerda Sobrino.

De este modo, con la consecución de los últimos objetivos, intentó acercarse a la Fundación Sandra Ibarra para plantearles un nuevo reto, aunque la respuesta de la misma no fue la esperada. Así lo recuerda José Carlos: “Hablé con Sandra, y le planteé la situación. Yo, como siempre, no iba a ganar ni un céntimo. Todo iba a ser para que ellos siguieran impulsando su labor, pero se ve que malinterpretaron mi propuesta. Incluso me dio la sensación que pensaban que quería hacerme famoso con esto. Y aseguro que no es así”.

El triatleta, ante esta situación, dejó atrás el interés de colaborar con Ibarra y, con la ayuda de un amigo, conoció a la Fundación Síndrome de Dravet, asociación sin ánimo de lucro luchadora contra una enfermedad que se inicia en el primer año de vida con crisis habitualmente desencadenadas por la fiebre, a las que siguen una epilepsia farmacorresistente. “No sabía de su existencia, y quise ayudar a que eso cambiara. Me puse en contacto enseguida con ellos”, destaca Soriano.

Una prueba solidaria de récord

Y el resto fue sobre ruedas. “Ellos se han encargado de organizarlo todo. Yo solo les he puesto el gimnasio donde realizaré las pruebas y he elegido el reto: nadar 10 kilómetros pedalear, pedalear 420 kilómetros sobre una bici estática y correr 84 kilómetros en una cinta. Es algo que nunca antes se ha hecho. Únicamente un español en 2017 completó las mismas distancias en Almería, aunque reemplazó la cinta por la pista de atletismo”, matiza el triatleta de 42 años.

Así pues, con el objetivo de ayudar al máximo posible dentro de sus posibilidades a los niños y niñas con síndrome Dravet, José Carlos Sobrino entrena a un ritmo atroz desde finales del año pasado, aunque ahora cuidando la microrrotura en el sóleo que le mantiene más cerca del fisioterapeuta que de los gimnasios. Pero ni las lesiones y ni siquiera la dificultad de completar un ultraman indoor non stop evitarán que los más pequeños tengan el apoyo que merecen.

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